La llegada de turistas extranjeros cae en julio por segunda vez en la historia

El gasto, sin embargo, repunta un 2% y se sitúa en máximos históricos

Turismo en julio pulsa en la foto

El turismo en España sigue con buena salud, aunque empiezan a aparecer los primeros síntomas de estancamiento. La fuga masiva de viajeros alemanes y británicos, nuestros dos principales mercados emisores de viajeros con una cuota del 36%, a destinos más baratos como Turquía, Túnez, Grecia o Croacia ha tenido un impacto directo en la entrada de turistas extranjeros en julio.

Ese mes, uno de los más importantes de la temporada alta (donde se concentran más de la mitad de las entradas), llegaron a España 9,88 millones, lo que supone una caída de un 1,3% respecto al mismo período de 2018 (92.732 turistas menos). De ellos, 56.702 fueron alemanes y 31.322 británicos. Es la segunda vez consecutiva, según la estadística del INE, en el que la entrada de viajeros extranjeros retrocedió en el mes de julio. En ese mes de 2017 se tocó techo con 10,49 millones de viajeros; doce meses después se bajó a 9,97 millones y en julio de 2019 cayó a 9,88 millones.

Canarias y Baleares, las autonomías más afectadas por la menor llegada de alemanes y británicos

En el acumulado de los siete primeros meses del año, sin embargo, se alcanzó un nuevo récord al superar levemente los 48 millones de viajeros, 18 millones más antes del estallido de la crisis en 2009, lo que apunta a un crecimiento anualizado de 1,8 millones de viajeros. Un dato que apunta claramente a que el ajuste se ha producido en los meses de temporada alta y en destinos de sol y playa y que se ha visto compensado por un crecimiento de las llegadas en temporada baja, especialmente estimulado por el turismo urbano.

Baleares, por su fuerte dependencia del mercado alemán, y Canarias, por su estrecha vinculación al mercado de la turoperación que ha optado por buscar destinos más baratos, han sido los dos destinos más afectados. Canarias perdió 89.000 viajeros en julio, un 7,9% menos, y Baleares otros 87.000, un 3,5% menos. En el otro lado aparece la Comunidad Valenciana, con 114.000 turistas más y un crecimiento del 10,2%, gracias en parte al trasvase de viajeros desde Cataluña, como muestra el hecho de que Francia se haya convertido en su segundo mercado emisor de viajeros, con una importante cuota del 19,4% sobre el total.

Pero si las cifras de entradas de turistas muestran un cierto debilitamiento de la tendencia alcista iniciada en 2013, las de gasto exhiben tasas de crecimiento relevante. En julio, el desembolso realizado por los turistas extranjeros en España subió un 2% hasta los 11.980 millones, lo que supuso un 2% más anual y un nuevo máximo histórico. Del mismo modo, el gasto medio por turista repuntó un 3,4% hasta los 1.212 euros por estancia y el gasto medio diario también subió un 4,9% anual hasta los 160 euros.

La divergencia entre el gasto y las llegadas de turistas se justifica por dos razones. En primer lugar, las pérdidas de viajeros británicos y alemanes se están produciendo en los estratos económicos más bajos, en los que prima el precio más atractivo de otros destinos frente a otros atributos. En segundo lugar por el importante peso que están adquiriendo los turistas asiáticos y americanos (excluido EE UU) a la hora de contribuir al gasto. En julio solo representaron el 5,2% de los viajeros extranjeros llegados a Esapa, pero aportaron el 47,5% del gasto. En el acumulado entre enero y julio, asiáticos y americanos fueron el 6,4% de los turistas y el 48,7% del gasto.

En el crecimiento de los turistas llegados de fuera de la UE ha sido fundamental la aprobación de dos medidas que han servido de estímulo para esos viajeros. La primera se activó el 16 de julio de 2018 y eliminó el límite de 90,16 euros a partir del cual los turistas extracomunitarios podían solicitar la devolución del IVA de sus compras, con independencia de su importe. Una reivindicación defendida por las grandes patronales del comercio para poder competir con otros países en los que el límite para la devolución era inferior o directamente no existía.

La segunda, denominada sistema DIVA, se fijó con carácter obligatorio desde el pasado 1 de enero y obliga a las empresas de taxfree acreditadas por la Agencia Tributaria a disponer de la tecnología necesaria para que los turistas no residentes en la UE sellen digitalmente el formulario de tax free para que se les reintegre el IVA de las compras que han realizado en España.

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