Francisco Belil: “Si las empresas no pagan las prácticas, el alumno pierde interés”

La fundación trabaja con más de 1.000 empresas para llevar la FP Dual a España

Francisco Belil: “Si las empresas no pagan las prácticas, el alumno pierde interés”

En España, la tasa de desempleo entre los menores de 25 años se mueve alrededor del 35% desde hace ya mucho tiempo. Pese a ello, las empresas siguen teniendo problemas a la hora de encontrar a los perfiles que necesitan para reforzar sus plantillas. Una paradoja que Francisco Belil (Barcelona, 1946), vicepresidente de la Fundación Bertelsmann, sabe cómo resolver. Al menos en parte. Su receta es la Formación Profesional Dual, a la que ya ha conseguido enganchar a más de 1.000 empresas desde 2015, cuando nació la Alianza para la FP Dual.

Según datos recientes de Adecco, en 2018 el 42% de las ofertas de trabajo exigían un título de FP, frente al 38,5% que requerían formación universitaria. Es la primera vez que esto sucede en España.

Es un dato que nos alegra y que evidencia la buena tendencia. La formación tiene un impacto directo en la productividad y en la competitividad de la economía, y es uno de los temas en los que más flojeamos en España. Lo que hacemos con estos datos es homologarnos con los países del centro y norte de Europa, que tienen esta estructura desde hace décadas. Aún nos falta gente, pero estamos en la dirección correcta.

Pese a que acumula la mayoría de ofertas, la FP sigue siendo el patito feo de la educación superior. ¿Por qué?

Es un problema cultural que sucede solo aquí. Después de la Transición, se generalizó la idea de que el único ascensor social válido era la universidad, y la aspiración de los padres fue que sus hijos fuesen a la facultad. Ahí fallamos estrepitosamente en la orientación, porque gran parte del paro juvenil que tenemos hoy viene de no habernos tomado en serio la educación. Dijimos: “Que vayan a la universidad y que estudien lo que quieran”, pero sin mirar más allá. Tienes que estudiar lo que te interesa, sí, pero considerando cuáles son las necesidades de la sociedad. Todos servimos para hacer muchas cosas. Se trata de escoger qué necesita la sociedad dentro del abanico que a cada uno le gusta.

¿Cómo se puede combatir ese estigma que nace, en parte, de las propias familias?

Entendiendo que la FP es el sistema más natural de aprendizaje. En la Edad Media ya había aprendices que se formaban trabajando, y que cuando estaban preparados obtenían el beneplácito de su maestro para poder ejercer. Aquí cometimos el error de pensar que o íbamos a la universidad o no saldríamos adelante. Y es necesario que las familias y los propios orientadores entiendan la importancia de este modelo.

¿Qué ventajas presenta la FP Dual frente a la FP tradicional?

Si te enseñan a montar en bici o a nadar te pueden llevar a un aula y darte clases, pero hasta que no metes el pie en el agua o das pedales no sabes cómo funciona realmente la cosa. Las ventajas de la Dual son clarísimas, porque se aprende en un contexto de trabajo real, tanto para el aprendiz como para las empresas. El muchacho recibe desde el primer día una remuneración, es el único sistema de aprendizaje donde cobras en vez de pagar, y eso tiene una ventaja fundamental porque aumenta el compromiso hacia la empresa. Además, el estudiante tiene mejores perspectivas de ser contratado, porque la compañía le conoce mejor que nadie y le ha formado en base a sus necesidades.

En la Dual se aprende en un contexto de trabajo real

Muchas empresas cometen abusos al no remunerar las prácticas de los estudiantes.

Hay que dejar claro que en la FP Dual no hay prácticas. Es trabajo. Tenemos un currículo que debe cumplir el aprendiz, el centro educativo y también la empresa. Dicho esto, la experiencia nos ha demostrado que detrás del dinero, sin entrar a valorar las cantidades, está el compromiso. Si el muchacho, empresa y centro no se comprometen, la educación no será buena. En el momento en el que empieza a cobrar por aprender, el alumno adquiere un compromiso. Y la empresa es consciente de que el aprendiz le está costando un dinero, porque está invirtiendo en él, así que crece el interés por que aprenda lo mejor y lo más rápido posible. Detrás de esta remuneración hay un compromiso fundamental para garantizar el éxito. Muchas empresas aún no han comprendido esto, pero nosotros, que tenemos una atalaya privilegiada, sabemos que si no se pagan las prácticas, que es trabajo, el interés del estudiante se pierde.

Una de las críticas más comunes a la FP es su contenido mecanicista, muy orientado hacia una labor concreta, pero poco genérico y sin un bagaje más amplio. ¿Qué opina?

Puede dar la sensación, pero en la práctica no es el caso, porque al empresario le interesa una persona formada de manera global, no alguien que sepa solo apretar tornillos, por poner un ejemplo. Hoy, cuando todo cambia tan rápido y cada día se hacen cosas nuevas, o el empresario forma ampliamente al aprendiz y le da conocimientos transversales, o no lo está haciendo bien. Aparte de que hay un currículum que se debe cumplir.

¿Tiene la FP más capacidad de adaptación ante los cambios del mercado laboral?

Sin duda. Y estos cambios van a ir en aumento. Dentro de 15 o 20 años trabajaremos en profesiones que hoy ni existen, y la forma de prepararse para ellas tiene mucho que ver con el modelo de la FP Dual, que es trabajar en la empresa a la vez que nos preparamos de forma racional para la transición.

Al empresario le interesa una persona formada de manera global

A diferencia de las regiones en las que la FP está más consolidada, España es un país de pymes. ¿Supone esto una desventaja?

También Alemania o Francia son países de pymes, lo que sucede es que las nuestras son más pequeñas incluso. Es verdad que las empresas grandes son las que más reciben a los estudiantes de FP, pero estamos trabajando en otras fórmulas para que pequeñas empresas puedan compartir tutores o incluso estudiantes. Esto tiene muchas ventajas, porque de repente el aprendiz se forma en varias compañías, dotándole de más bagaje e incentivando la colaboración entre empresas.

¿Cómo ha evolucionado la percepción de las empresas hacia este modelo formativo?

Ha cambiado para bien a marchas forzadas. Las empresas van asumiendo la FP Dual como algo fundamental y estratégico. Los empresarios tenemos que entender que nuestro rol ha cambiado y que, además de generadores de empleo, tenemos que ser formadores. En eso, la colaboración de la CEOE, de la Cámara de Comercio, de los sindicatos y de la Red de Jóvenes es fundamental.

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