Las 9 razones por las que AzValor cree que el mercado se ha vuelto irracional

La prestigiosa gestora ve paralelismos con la crisis de las 'puntocom'

AzValor inversión
Reunión anual de la gestora AzValor Asset Management.

No está siendo un año fácil para los gestores estrella españoles. Su búsqueda de compañía infravaloradas no está siendo reconocido por el mercado y, en general, presentan rendimientos pobres en relación con los índices con los que se comparan.

Fernando Bernad, socio fundador y codirector de inversiones de la prestigiosa firma AzValor, reconoce en su última carta trimestral que están siendo unos meses difíciles. "Creemos que nuestra cartera de acciones está muy barata y que le espera un gran porvenir a largo plazo, pese a que durante las últimas semanas el mercado insiste en llevarnos la contraria", explica a sus clientes.

El fondo AzValor Internacional lleva una rentabilidad de solo un 1,1% en lo que va de año (frente al 15% de su índice bursátil con el que se compara). 

Para Bernad, este descuelgue de rentabilidad no le hace dudar sobre su política de inversión, sino reforzar su convicción de que están invirtiendo "en los activos correctos". A su juicio, la discrepancia de valoración se explica porque "comenzamos a ver cada vez más síntomas de ánimo especulativo e irracionalidad en el mercado en general". Este gestor enumera nueve síntomas de esa irracionalidad y asegura que la situación se parece, peligrosamente, a la vivida antes del estallido de la burbuja 'puntocom' en 2000.


1. Política monetaria y Bolsa

El inversor recuerda el efecto perverso que se están produciendo entre malas noticias y la evolución bursátil. Los síntomas de desaceleración de la economía mundial son percibidos por el mercado como una señal de que los grandes bancos centrales acudirán al rescato e inyectarán más dinero. Lo que hace que suba la renta variable y se encarezcan los bonos. "Las malas noticias son la  coartada para nuevas dosis de estímulos", apunta Bernad.


2. Tipos bajo cero

El 25% de la renta fija mundial cotiza a rentabilidades nominales negativas. Esto implica que cada vez hay más países y empresas que no pagan, sino que cobran por financiarse. Bernad recuerda que hay incluso compañías con calificación crediticia de bono basura cuya deuda cotiza a tipos negativos.


3. Bitcoin, camino de máximos

El gestor apunta que Bitcoin y el resto de criptomonedas principales vuelven a acercarse a sus máximos históricos y están marcando récords de volumen de negociación diarios. A su juicio, esto es un claro síntoma de irracionalidad de los inversores.


4. Compañías con valoraciones absurdas

2018 fue récord de salidas a bolsa de compañías en pérdidas (alcanzando un 80% en algunos trimestres). Desde la burbuja puntocom no se veía un nivel tal alto. Bernad cita ejemplos como Beyond Meat, una firma que salió a cotizar en mayo de este año y ha subido un 550%. El grupo tiene un valor bursátil de 14.000 millones de dólares (12.000 millones de euros), pese a que la previsión de ventas este año es de 240 millones dólares y está en números rojos. La compañía fabrica y vende productos como hamburguesas con ingredientes vegetales. El gestor también cita a WeWork (a punto de salir a Bolsa) o a Tesla.


5. El fenómeno de la inversión socialmente responsable

Para el jefe de inversiones de AzValor, el pensamiento "políticamente correcto", esta provocando distorsiones en el mercado. Considera Bernad que el fenómeno de la inversión social y medioambientalmente responsable "está llevando a un creciente número de instituciones a descartar por completo sectores absolutamente indispensables para mantener el nivel de renta y bienestar global". AzValor se ha destacado por invertir en compañías mineras, con especial interés en las que producen uranio. También invierten mucho en compañías ligadas al sector petrolífero.


6. Auge de la gestión pasiva

Los fondos cotizados, que replican la evolución de índices bursátiles sin aplicar ningún tipo de gestión activa en la inversión, han crecido con fuerza durante la última década. De acuerdo con cálculos de JP Morgan, en la Bolsa estadounidense ya controlan más del 60% del mercado. Para Bernad esta es una señal negativa, puesto que son vehículos que "invierten automáticamente sin atender a los fundamentales ni a la valoración" de las compañías.


7. La vuelta de las 'stock options'

Las opciones sobre acciones (stock options, en inglés) se pusieron muy de moda a finales de la década de los 90. Los directivos cobraban buena parte de su sueldo en opciones sobre acciones futuras. Si subía mucho la cotización, cobraban mucho dinero. Esta fórmula ha vuelto con fuerza, según recuerda Bernad. Los ejecutivos de compañías del sector de las redes sociales, aplicaciones y derivados (Dropbox, Twilio, Splunk, Workday…) están recurriendo al cobro en stock options de una forma "absolutamente abusiva e injustificables". Perciben, en algunos casos, el equivalente a entre el 20% y el 60% de las ventas.


8. El increíble tamaño de las tecnológicas

El valor en Bolsa del grupo de compañías tecnológicas conocidas como FANGMAN (Facebook, Amazon, Netflix, Google, Microsoft, Apple, Nvidia) es la mitad que la suma del valor de todas las compañías cotizadas en Reino Unido, Alemania y Francia. Otro dato que revela la irracionalidad del mercado.


9. Rarezas en el sector petrolífero

El gestor recuerda que el precio del crudo ha subido un 110% desde los mínimos del 2016 "mientras que el sector de servicios para la industria petrolera acumula una caída del 40% desde esa misma fecha".


El pinchazo puntocom a principios del 2000 se saldó con una caída del índice tecnológico Nasdaq del 80%. Bernad recuerda a sus inversores que en esa época, cuando trabajaba en Bestinver con Francisco García Paramés, resultó durísimo ir contracorriente, evitar la tentación de participar de la fantasía del crecimiento ilimitado y mantener la convicción a pesar de las pérdidas de lo que estaba bajo sospecha de obsoleto o acabado.

También recuerda el paradigmático caso de Terra Networks, la filial de Telefónica para internet. Sus acciones subieron de los 4 euros hasta los 160 euros, y llegó a tener un valor bursátil superior a BBVA. En unos meses acabó cayendo a un euro. Bernad recuerda que durante muchos meses "tuvimos cara de tontos".

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