De turismo a Chernóbil: así influyen las series

El éxito de la serie de HBO dispara en un 50% las visitas a los alrededores de la central nuclear

Una turista se hace un selfi frente a un autobús abandonado en Prípiat, Ucrania, este verano.
Una turista se hace un selfi frente a un autobús abandonado en Prípiat, Ucrania, este verano. Gettyimages

Chernóbil y Prípiat. Ciudades fantasma, sumidas en un absoluto silencio, lugares del horror y de la tragedia donde la fauna y la flora campan a sus anchas, los edificios permanecen vacíos y los tiovivos y norias de su modesto parque de atracciones tan solo se mueven cuando los mece el viento. El motivo, un accidente nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986, el peor en la historia de la humanidad, que liberó una cantidad de radiación equivalente a 500 bombas atómicas como la arrojada en Hiroshima en 1945, un material tóxico que permanece y convierte estas ciudades en lugares casi inhabitables hasta dentro de 300.000 años y que produjo un número de víctimas que la OMS estima en más de 9.000, aunque informes como el de los investigadores Fairlie y Summer elevan la cifra a más de 60.000. La intuición dice que en el mundo existen pocos lugares menos apropiados donde sacarse unos cuantos selfis y pasar un día relajado haciendo turismo. Nada más lejos de la realidad.

El reciente éxito cosechado por la serie de HBO Chernobyl ha convertido ambas localidades en el destino de moda de este verano, con un aumento de hasta un 50% de turistas desde que se estrenó, según comenta Maria Romanova, empleada de Chernobyl Exclusive Tours: solo su agencia ha visto como las visitas a las dos ciudades han aumentado este año un 40%. La ruta es simple. Por tan solo 133 euros (44 para los ucranianos), a través de esta empresa es posible subir a las 8.15 a cualquiera de los autobuses que salen de Kiev rumbo a uno de los puntos de control que evita que los civiles atraviesen la zona de exclusión, a 30 kilómetros del desastre. Allí, los turistas muestran sus pasaportes y reciben instrucciones sobre cómo evitar la radiación: nada de manga corta ni shorts, nada de conservar las zapatillas con las que se hace la visita, nada de entrar en edificios y nada de tocar metales, a pesar de que abundan fotos de turistas subidos en columpios de hierro. Además, por 9 euros adicionales es posible adquirir un dosímetro para medir la radiación, y por 18 más los visitantes pueden ponerse un mono blanco, aunque la agencia se apresura a advertir en su web: “El traje no es necesario, pero, por si acaso, te protegerá de la radiación y hará que tus fotos sean exóticas”. A eso de las 10.30 se llega a Chernóbil; a las 14.00 se atraviesa el Bosque Rojo, que adquirió su tono tras la explosión; y, tras ver cada rincón de Prípiat, a las 19.00 el autobús vuelve a Kiev.

“Si se hacen las cosas bien, los turistas no tienen por qué recibir más radiación que la de una radiografía”, comenta al respecto David Hernández, encargado Politours de la zona de Rusia. Aprovechando el tirón de la serie, su agencia ofrece también la visita a los alrededores de la central. En su caso, aún no se ha producido un especial repunte de turistas a Chernóbil, pero sí han subido cerca de un 20% las llamadas que se interesan por ver la zona. “Hasta ahora, quienes iban lo hacían con absoluto respeto, sabían del tema. Como se ha puesto de moda, espero que no se llene de gente haciendo el idiota. Sería una pena, porque son lugares muy impactantes”, explica. Puede que ya sea tarde. Por ejemplo, la usuaria Intagramm nz.nik, con más de 20.000 seguidores, desató una ola de críticas hace dos meses tras publicar una foto en ropa interior en Prípiat.

El turismo basado en series o películas no es un nada nuevo. A finales de los 90, los investigadores Baker, Riley y Van Doren estudiaron el aumento de turismo en lugares de Estados Unidos como Badlands National Park, donde se rodó la película Bailando con lobos; El Gran Cañón del Colorado, que se pudo ver en Thelma y Loise, o las Blue Bridge Mountains, que apareció en El último mohicano. Su conclusión fue que estas historias habían incrementado la afluencia turística hasta en un 50%. Desde entonces, no son pocas las empresas que luchan por ofrecer la ruta perfecta para los seguidores de Friends o de Braking Bad.

España no es ajena a este fenómeno. El paseo marítimo de la localidad malagueña de Nerja se llama Antonio Mercero en honor al director de Verano Azul, serie que en una de sus últimas reposiciones, en 2014, todavía reportó más de 11.000 visitas a la web de este Ayuntamiento. Aunque, si hay una serie que bate todos los registros, esa es Juego de tronos. El rodaje de algunos de los capítulos de la quinta temporada en España fue todo un espaldarazo para las ciudades escogidas. Entre ellas destaca Sevilla, Reino de Dorne en la serie, que aumentó el turismo un 25%; y, sobre todo, el municipio andaluz de Osuna, que, según Europa Press, vivió en 2015 una subida del 75% del número de visitantes. Es posible que, como se dice, la realidad supere a la ficción, pero, a la luz de los números, lo que proyecta la ficción altera la realidad.

'Juego de tronos', imán de turistas

Un éxito total. Emitida en 170 países, la serie de HBO Juego de tronos, que narra la lucha de distintas casas dinásticas por el control del trono de hierro, que aglutina a los siete reinos, supuso un éxito sin precedentes. Por ejemplo, solo en Estados Unidos, 19,3 millones de espectadores, el equivalente a la población de toda Rumanía, se congregó para ver el final de la ficción.

Los beneficiados. Aprovechando precisamente el lanzamiento de los primeros tráilers de la última temporada, la plataforma Criteo indexó 37.000 reservas de viaje de clientes estadounidenses entre enero y abril de este año. Los resultados fueron elocuentes. Croacia e Irlanda, dos de las principales localizaciones e la serie, aumentaron el número de turistas en un 66% y en un 44%, respectivamente. Pero el gran cambio se dio donde se rodó la mayor parte de la serie: en Islandia las peticiones de reservas en el país aumentaron un 166%. A ello cabe añadir que en los tres primeros meses de 2019, periodo previo al estreno de la temporada final, las reservas para visitar las localizaciones de rodaje aumentaron más de un 95% en comparación con el promedio de septiembre a diciembre del año anterior.

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