Proveedores ante la transformación del motor

Es imprescindible una estrategia-país para vender soluciones de ingeniería completas

Coche eléctrico BMW i3.
Coche eléctrico BMW i3.

El mercado del automóvil cerró el pasado ejercicio en España con un balance más positivo del que los fabricantes preveían. Sin embargo, la producción nacional de vehículos ha terminado con un descenso del 1%. La entrada en vigor del nuevo ciclo de homologación en condiciones reales WLTP ha tenido cierto impacto negativo en el conjunto del año, pero la demonización del diésel ha sido el motivo principal de este descenso, ya que, en algunos casos, las fábricas se han visto obligadas a realizar paros completos de sus líneas de fabricación durante días (solo el 32% de la producción española en 2018 ha sido diésel, frente al 40% del año anterior).

A pesar de este estancamiento, la incertidumbre y las tensiones comerciales en la esfera internacional, el sector español de equipos y componentes para automoción incrementó su facturación en un 2,6% respecto a 2017, superando los 37.000 millones de euros. Sin embargo, las cuatro megatendencias de automoción –nuevos conceptos de movilidad; electrificación; conducción autónoma; y la digitalización como habilitador para esa tecnología– continúan cambiando la industria, causando alteraciones en todas las líneas de negocio de los proveedores. Su rentabilidad variará de forma significativa dependiendo de la región, el tamaño de la empresa, y especialmente su producto.

Para tener éxito en este nuevo entorno, los proveedores están en plena reflexión y transformación de su modelo de negocio. Primero, redefiniendo su estrategia, al mismo tiempo que establecen una hoja de ruta tecnológica a largo plazo, para conseguir nuevas oportunidades de crecimiento y consolidando el mercado de sus productos actuales. Es necesario comprometer recursos para las tecnologías emergentes, mientras que se sigue invirtiendo en paralelo en el negocio actual. Caso claro es el sistema de powertrain (de propulsión). Las futuras arquitecturas son electrificadas, por lo que componentes como motores eléctricos, la batería o la electrónica de potencia están experimentando un alto crecimiento, pero sin abandonar los avances en los motores actuales que siguen siendo indispensables para cumplir con los límites de emisiones.

Por otro lado, con la conducción conectada y automatizada, los sistemas inteligentes de asistencia a la conducción integrados en los ADAS y las soluciones de conectividad tienen un crecimiento exponencial. El soft­ware, junto a la electrónica y los sensores, se convierte en un diferenciador clave y abre la competencia a los nuevos actores tecnológicos. Las grandes compañías de software tienen capacidad para actuar como integradores de sistemas, solo subcontratando el hardware a otras empresas. Se convierten en empresas Tier 1.

Los proveedores de automoción tienen que ser capaces de adaptar su estructura y cultura organizacional para impulsar la innovación, con jerarquías más planas y toma de decisiones ágiles donde los ciclos de desarrollo de producto se acorten, y alcanzar las competencias necesarias para seguir compitiendo en este nuevo escenario. Ya sea porque se integran esas nuevas competencias de forma interna, contratando expertos o adquiriendo empresas con ese conocimiento o porque se llega a acuerdos con otras empresas para hacer los desarrollos necesarios de forma conjunta, reduciendo así tiempos y costes. Se crean nuevos ecosistemas donde los que antes eran competidores, ahora se convierten en clientes o partners de desarrollo. Ejemplos de ello son Mahle y Faurecia para tecnologías de gestión térmica, Delphi, Intel-Mobil­Eye y BMW para crear una plataforma de conducción autónoma o ZF y Faurecia para temas de interiores y sistemas de seguridad.

Por último, hay que tener en cuenta toda la inversión necesaria en digitalización de los sistemas productivos que, entre otras ventajas, nos lleve a ser más flexibles e inteligentes para poder realizar una planificación basada en la demanda y poder llegar a ser muy eficientes con tiradas más pequeñas. Más aún, teniendo en cuenta la tendencia del consumidor a elegir otras alternativas de movilidad distintas al vehículo en propiedad.

España ya no es un país de bajo coste y tenemos que seguir destacando por nuestro nivel tecnológico si queremos mantener los niveles de empleo y competitividad.

Llevamos años trabajando hacia una movilidad sostenible e inteligente y por tanto, ya estamos proveyendo muchos de los componentes específicos de vehículo eléctrico como cajas de baterías, battery pack con toda la electrónica y el sistema de control, refrigerantes, motores eléctricos, motores en rueda, sistemas de calefacción especiales, así como todos los otros relacionados con el chasis y sus soluciones multimaterial para reducción de peso, los sistemas ADAS y las tecnologías de comunicación V2X y los componentes de interior como paneles de puerta y de instrumentos, incluyendo nuevas HMI (interfaces humano-máquina), con un enfoque claro en la integración de la electrónica y el aislamiento térmico y acústico. Además, no podemos desaprovechar nuestra posición de referencia en la realización de pruebas en carretera abierta de vehículos conectados y autónomos con importantes corredores o test-sides en desarrollo.

Pero es necesario destacar que para que la transformación sea exitosa, es imprescindible una estrategia-país, para unirnos y no solo ser muy buenos proveedores de diferentes componentes, que también, sino vender a los fabricantes de vehículos soluciones de ingeniería completas. Este es el modelo al que queremos tender.

Cecilia Medina Marín es responsable de I+D+i de Sernauto (Asociación Española de Proveedores de Automoción)

Normas