Qué esperar de la reforma de las tasas de referencia

La próxima modificación o reemplazo del euríbor y el eonia tendrá impacto en los instrumentos de deuda e inversión

El euribor y el eonia han sido las tasas de interés de referencia desde hace muchos años. Históricamente se han calculado en base a datos proporcionados de forma voluntaria por un panel de bancos europeos, atendiendo a estimaciones sobre el coste de financiación interbancaria. Para poder entender la relevancia de estos índices y de su reforma solo hace falta observar el volumen de instrumentos financieros referenciados al euribor, cifra que supera varias veces el PIB mundial.

Las autoridades monetarias han tomado la iniciativa al observar cómo en los últimos años el volumen de transacciones en eonia ha sido muy bajo, junto con la pérdida de confianza como consecuencia de presuntas manipulaciones por parte de algunos operadores de mercado, lo que daba al problema la consideración de riesgo sistémico y a lo que hay que añadir que podía afectar a la trasmisión de sus políticas.

Por esta razón, el Banco Central Europeo decidió intervenir en la reforma de las tasas, ya que la ausencia de una referencia fiable podría resultar en un potencial impacto adverso en los mecanismos de transmisión de política monetaria y repercutir sobre la estabilidad financiera. Se formó un equipo de trabajo con el objetivo de desarrollar el proyecto de reforma de la metodología de cálculo y garantizar que cumple con la Benchmark Regulation, que entró en vigor en 2018. El resultado del proyecto fue el denominado euribor reformado y el ester.

Sin entrar en los detalles técnicos, en el caso del euribor reformado no se plantean índices simultáneos, puesto que esta reforma no supondrá una nueva referencia, sino que será el mismo índice, con una metodología de cálculo diferente. El European Money Market Institute continuará con su administración para evitar potenciales conflictos de interés, y liderando esta implementación, aprobada a principios de julio de 2019.

El ester sustituirá al eonia y reflejará las condiciones de financiación en mercados monetarios de manera fiable y robusta. Con el objetivo de que la transición no produzca ningún shock, desde junio de 2018 se está publicando un pre-ester utilizando datos existentes de los bancos en Money Market Statistical Reporting. El BCE establece un spread fijo de 8,5 puntos básicos, basado en la metodología recomendada por el grupo de trabajo y en los datos del eonia y pre-ester.

¿Cuáles serían las potenciales implicaciones para las empresas? La modificación o reemplazo del euríbor y eonia, respectivamente, tendría impacto en lo relativo a instrumentos financieros, de deuda e inversión, así como otros productos referenciados a dichas tasas.

En este sentido, el BCE establece que “una preparación inadecuada por parte del sector privado podría resultar en una dislocación del mercado una vez que las actuales tasas de referencia queden obsoletas”.

Los retos e identificación de prioridades para las compañías en la preparación para la transición se podrían dividir en tres fases. La primera sería la identificación de la exposición a eonia y euribor, con un claro entendimiento de las nuevas tasas y modificaciones. A continuación, se debería realizar un análisis detallado de los potenciales impactos en los diferentes ámbitos identificados y, por último, establecer plan de acción con su correspondiente hoja de ruta.

A pesar de los potenciales impactos en las empresas, no hay que olvidar, o más bien hay que destacar, que la naturaleza de esta reforma en última instancia solo se puede ver de una manera positiva. Devolver la confianza a las nuevas tasas de referencia a través de una operativa más representativa, mayor transparencia y profundidad, junto con una mayor regulación y supervisión por parte de los diferentes organismos especialistas en la materia, es vital para el sector. Esta iniciativa garantiza un mejor funcionamiento de los mercados junto los instrumentos referenciados y una articulación óptima de las políticas monetarias.

Otro factor muy relevante es cómo se ha planteado la transición a las nuevas tasas. Es decir, el mantenimiento del euribor y la sustitución de manera ordenada y gradual del eonia por el ester. Con este formato seleccionado se mitiga el riesgo de volatilidad y/o un shock en el sistema facilitando a los agentes su adaptación.

Sin duda, este mejor funcionamiento tendrá un efecto directo en la economía real.

 Alejandro González de Aguilar es Socio de Financial Advisory de Deloitte

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