Talgo garantiza que tiene capacidad para cumplir con su carga de trabajo
El grupo prevé que la entrada de pedidos en 2026 crezca hasta un 37%

La nueva dirección de Talgo defiende la capacidad del fabricante de trenes para cumplir con sus contratos y asegura tener músculo industrial suficiente para dar respuesta a su carga de trabajo en los plazos de tiempo comprometidos, con la opción de recurrir a subcontrataciones o alianzas con terceros, y sin plantearse la construcción de nuevas fábricas. De momento, y como anunció su presidente José Antonio Jainaga, la empresa reforzará la plantilla con 200 contrataciones este año.
Los nuevos empleados se incorporarán a las plantas de Rivabellosa (Álava) y Las Matas ( Madrid), donde Talgo invertirá unos 100 millones entre este año y el próximo. La cartera de pedidos al cierre de 2025 alcanzó los 4.500 millones, luego elevada a 5.800 millones por un contrato en Arabia Saudí firmado a principios de este año.
Los responsables del grupo ferroviario, en un encuentro con analistas celebrado este miércoles, desvelaron que el problema, extensible a todo el sector, son las dificultades para contar con tramos de vías en los que hacer pruebas. Estos ensayos son necesarios para conseguir las homologaciones y certificaciones que permiten la entrada en operación de los trenes.
La mitad de la actual cartera de pedidos de Talgo está relacionada con encargos de mantenimiento de equipos, que suelen realizarse en las propias instalaciones de los clientes. Para este año, el grupo prevé que la entrada de pedidos pueda crecer un 37,17%, hasta los 2.000 millones. El grupo aspira a una parte del negocio de 7.900 millones que se moverá a nivel internacional en torno a la industria ferroviaria en los dos próximos años.
En esta línea, Talgo estima que la facturación crecerá en 2025 entre un 13,26% y un 29,44%, para alcanzar unos ingresos en la banda de 700 a 800 millones. La deuda financiera neta rondará entre los 300 o 400 millones, en relación con el apalancamiento de 394 millones de 2025. La intención es que esta deuda equivalga a 5,5 veces el beneficio bruto de explotación (ebitda). Este resultado fue de 600.000 euros en 2025 y sufrió un deterioro de 46,6 millones por la decisión del cliente alemán DB de reducir el volumen de su pedido de 79 a 60 trenes, aunque el contrato marco mantiene la posibilidad de llegar a 100 unidades. El retraso en la entrega de trenes está detrás de la postura de DB. Renfe ha multado a Talgo por este motivo.
El margen de rentabilidad de ebitda sobre ventas tendría que situarse entre el 7,5% y el 8,5%, de acuerdo con el plan de la compañía.
Talgo centra su negocio en los trenes de rutas urbanas y en los de alta velocidad. En este segmento lanzará una nueva plataforma en 2030. Sus ingresos proceden al 65% de Europa y al 15% de Oriente Medio y África. Sobre el conflicto bélico que ha estallado en la primera de esas zonas, Talgo no tiene actividades en Irán y sí en Arabia Saudí, donde este año ha conseguido el contrato para el suministro y mantenimiento hasta 2038 de 30 trenes de muy alta velocidad para el operador SAR por un importe de 1.300 millones. En este proyecto todo evoluciona con normalidad, según la empresa, que ha diseñado un plan de contingencia por si hay problemas.