La innovación como modelo y motor de una economía globalizada

Es necesario reconocer el esfuerzo de las empresas que dedican recursos a abrir horizontes en este terreno

Red Eléctrica, Acciona y Alén Space son las tres empresas que han resultado galardonadas en la XII edición de los Premios CincoDías a la Innovación Empresarial, cuya gala de entrega se celebró ayer en la sede madrileña de CaixaForum. Unos galardones con los que nuestro diario quiere reconocer cada año algunas de las iniciativas más valiosas desarrolladas en el campo de la innovación empresarial dentro de tres categorías concretas: la responsabilidad social corporativa, la tecnología y la acción empresarial ligada a la universidad. El premio a la iniciativa empresarial más innovadora en el campo de la RSC, un proyecto de biodiversidad dirigido a preservar los ecosistemas acuáticos y dunares de Mallorca, recayó en Red Eléctrica; el correspondiente a tecnología, una herramienta basada en tecnología blockchain que permite asegurar la trazabilidad del origen renovable en la producción de energía, lo hizo en Acciona, mientras el destinado a la acción empresarial ligada a la universidad, que reconoce la labor dedicada al desarrollo y fabricación de nanosatélites, correspondió a Alén Space, una spin-off de la Universidad de Vigo.

Como impulsoras de tres proyectos ejemplares desde el punto de vista no solo de la innovación, sino también del desarrollo y la gestión, las tres empresas galardonadas constituyen un modelo para una economía como la española, en la que la I+D+i sigue siendo una asignatura que cuesta aprobar. Los análisis de la Unión Europea sitúan recurrentemente a España como un país medianamente innovador, con fortalezas reconocidas –los recursos humanos y el talento investigador– y flagrantes puntos negros, como la inversión pública y corporativa, así como las relaciones de cooperación entre las entidades involucradas en los proyectos. Los datos disponibles, de 2017, apuntan a que España invierte en I+D+i apenas el 1,2% del PIB, lo que nos sitúa muy lejos de EE UU (2,79%), Alemania (3,02%) o Francia (2,19%), pero también por debajo de Portugal (1,33%) e Italia (1,35%).

En la ecuación que trata de explicar por qué la economía española no termina de despegar en este ámbito, que resulta fundamental para un modelo de economía sostenible y cada vez más globalizada, se suelen citar factores como una escasa cultura del riesgo, un modelo educativo poco competitivo y un exceso de temor al fracaso. Precisamente por ello, resulta urgente no solo apostar por el crecimiento de los fondos dedicados a la innovación, sino también reconocer el esfuerzo de todas aquellas empresas que dedican recursos económicos y humanos a abrir horizontes en un terreno sin el cual no se puede entender el futuro de una economía en cambio continuo.

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