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Claves para invertir en Bolsa: pies de plomo y la vista en la Fed

Los gestores se muestran pesimistas pero no terminan de renunciar a la renta variable con tal de apurar ganancias, ahora en la confianza de más estímulos monetarios

Jerome Powell, presidente de la Fed
Jerome Powell, presidente de la Fed Reuters

Esperar y ver. Esa es la consigna mayoritaria entre los gestores de fondos, desconcertados ante los inesperados frentes abiertos por los tuis de Trump y el renovado temor que han creado a una llegada acelerada de la recesión económica. Esperar a ver qué sucede en la cumbre del G20 que se celebra la próxima semana en Osaka (Japón) y en la que los presidentes estadounidense y chino se verán las caras. Esperar a que se confirme una próxima bajada de tipos de interés por parte de la Fed –y que el mercado pronostica de forma abrumadora tan pronto como en julio– y esperar también a los resultados empresariales del primer semestre que se conocerán el mes que viene y que darán una nueva medida del alcance de la desaceleración económica, propia del momento de madurez del ciclo, y también de la escalada proteccionista.

El pesimismo con el que los gestores afrontan la situación actual es rotundo. Está en máximos desde 2008, según la última encuesta realizada entre los profesionales de la gestión por Bank of America Merrill Lynch, que también revela la menor exposición a renta variable global desde marzo de 2009 y que el mayor riesgo que perciben los gestores es el de guerra comercial, que gana posiciones y que lleva en el primer puesto de la lista de preocupaciones durante 14 de los últimos 16 meses.

El panorama sombrío que dibuja la encuesta contrasta sin embargo con los máximos anuales –logrados a principios de mayo– que han recuperado estos días el Standard & Poor’s –con nuevo récord histórico– y el Dax alemán y con el hecho de que las previsiones de las grandes firmas de análisis no apuntan a la llegada de la recesión el próximo año. Ni siquiera ante la elevada incertidumbre que supone no saber el alcance que tendrá la ofensiva proteccionista lanzada por Donald Trump y su duro pulso con China por el liderazgo económico.

“Nadie se quiere bajar del tren antes de tiempo, por miedo a perder lo poco que pueda quedar de recorrido alcista a la Bolsa”, resume Miguel Castells, director de inversiones de Liberbank Gestión. Así, quienes había decidido ir rebajando su exposición a la Bolsa ante la rápida ganancia lograda hasta finales de abril, se han perdido la recuperación posterior a la corrección de mayo, en un mercado volátil y en el que, si no se tiene una vocación inversora muy a largo plazo, los vaivenes pueden llegar a marcar a fuego la foto final de rentabilidad en el año.

Los inversores están a la espera de las decisiones de Trump y Xi, al igual que la política monetaria de los bancos centrales

La cita con el G20

La reunión del G20 que se celebra en Osaka los próximos 28 y 29 de junio va a ser una cita crucial para marcar el rumbo a más corto plazo de la Bolsa. Será la oportunidad para calibrar el grado de desencuentro entre Trump y Xi, sin que nadie se atreva a hacer pronósticos. El carácter volcánico de los tuits del presidente estadounidense y la capacidad potencial de represalias de China a los aranceles de EE UU hacen temer que la cita acabe en nada.

Aunque también existe la posibilidad de que se escenifique un acuerdo de mínimos con el que al menos no defraudar demasiado las expectativas y no contribuir aún más al deterioro de los indicadores de confianza. “Hasta ahora el proteccionismo es una suerte de ruido para el mercado y la economía. Pero si la tensión comercial se mantiene al nivel actual durante el verano, sí se convertiría en un riesgo, con un deterioro para el consumo”, advierte Xavier Brun, responsable de renta variable europea de Trea Asset Management.

El comodín de la Fed

El mercado está muy dividido entre valores defensivos muy caros y cíclicos muy castigados, algunos de forma excesiva

En cualquier caso, si el riesgo de guerra comercial se mantiene o incluso va en aumento tras la cita del G20, los inversores ya cuentan con el apoyo de la Fed. Así, tanto la Reserva Federal como el BCE se han mostrado dispuestos a mover ficha –e inyectar nuevos estímulos– si la situación se deteriora. El banco central estadounidense ha confirmado esta semana el giro radical que ha dado a su hoja de ruta a lo largo del año: si en diciembre contemplaba hasta dos alzas de tipos en EE UU en 2019, tras la reunión de junio ha quedado claro que podría bajarlos en los próximos meses.

Tras la rueda de prensa de Powell del pasado miércoles, los futuros sobre los tipos de interés ya dan un 100% de probabilidades a un recorte de tipos en EE UU en la reunión de julio, un nuevo estímulo para la economía y aliciente para los inversores. De hecho, el giro hacia una política acomodaticia dado por la Fed ha sido clave en las alzas bursátiles de este año, en decisiones que no han estado libres de las presiones políticas de Trump –abogado defensor de las bajadas de tipos– ni de las de los propios inversores.

“Los bancos centrales están sosteniendo a los mercados financieros, ponen la venda antes de la herida sin gastar munición. Y se han apresurado a lanzar una mensaje dovish de cara al G20, garantizando que siguen ahí”, apunta Miguel Castells. “La economía estadounidense no requiere ahora una rebaja de tipos, no sería muy ortodoxo que la Fed los baje. Powell está haciendo equilibrios”, añade Fernando Hernández , subdirector de Andbank Wealth Management.
Fernández se muestra escéptico sobre la solidez de la reciente alza que ha llevado al S&P a nuevos máximos históricos, que apunta no está acompañada por volumen de negocio ni por abundancia de posiciones largas.

“El mercado tenía ganas de volver a los máximos anuales pero yo no participaría de esa subida. Los 3.000 puntos del S&P 500 son nuestro punto de salida para vender”, añade. Desde Liberbank Gestión, Castells señala que su posición actual en Bolsa es neutral. “No ponemos toda la carne en el asador pero no nos hemos bajado todavía del tren. No vamos a anticiparnos, esperaremos a ver qué ocurre con la guerra comercial”, explica.

¿Ocasión para comprar?

En Deutsche Bank aseguran que, desde marzo, han ido reduciendo el peso de la renta variable en las carteras hasta mínimos. “La relación riesgo-rentabilidad de estar sobreexpuesto a Bolsa ya no compensa”, argumenta Rosa Duce, economista jefe del banco alemán en España. Sin embargo, también reconoce que “si finalmente se produce el acuerdo comercial con China, volveríamos a entrar en el mercado estadounidense”. La Bolsa de EE UU es su predilecta ya que “las perspectivas económicas son mejores y hay más margen para que, en caso de que sea necesario, la Reserva Federal pueda tomar medidas de estímulo”. El escenario base de Deutsche Bank a propósito de la guerra comercial es que Estados Unidos y China llegarán a un acuerdo, aunque no será pronto.

Selección de valores

En Andbank también reconocen que han ido reduciendo exposición a la renta variable. “No tenemos prisa y no se puede correr detrás del mercado. Volveríamos a comprar si el mercado cae de nuevo a los niveles de mayo”, afirma Fernando Hernández. En Bestinver sí tienen claro en cambio que, pese a todas las incertidumbres, el momento actual ya es oportuno para comprar, según explica Ricardo Cañete, responsable de renta variable ibérica de la gestora. De hecho, asegura que Bestinver ha destinado a nuevas compras en Bolsa parte de los ingresos logrados de la reciente venta a KKR de su participación en Telepizza. “No vamos a gastarlo todo pero ahora no es momento de vender sino de ir construyendo cartera con un horizonte a cinco o seis años”.

Cañete explica que el mercado está muy polarizado, “con compañías con un perfil defensivo muy parecido al de un bono, como las eléctricas o las de alimentación, y otra parte del mercado donde hay mucho más miedo a la recesión y donde hay empresas de buena calidad a precios razonables”. Es ahí donde Bestinver ve un caladero de oportunidades, incluso en el caso de recesión económica. Cañete pone como ejemplo la portuguesa Semapa, un grupo especializado con divisiones de papel y de gestión de residuos “que es mucho menos cíclica de lo que se cree”.

El gestor también cita a la cadena de restaurantes portuguesa Ibersol, con presencia en España y que cotiza a un ratio de seis veces su ebitda –”frente a los 10 de la opa de KKR por Telepizza”–; a la finlandesa Konecranes, líder europeo en la fabricación de grúas para uso industrial y a la holandesa Boskalis, especializada en el dragado de puertos y rías y en infraestructuras marítimas. Entre los valores españoles, también ve atractivo en Acerinox, Ence o Indra.

Desde Trea AM, Xavier Brun también insiste en el excesivo castigo que han sufrido las compañías cíclicas y el nivel excesivo al que cotizan otras empresas de máxima calidad como Unilever, Nestlé o la fabricante alemana de equipos ópticos Carl Zeiss. En la gestora, la mitad de su fondo europeo está en compañías con negocio sólido y relativamente baratas, como Danone, Philips, Inditex o Grifols, entre un 7% y un 12% en liquidez, y el resto en valores cíclicos, aunque con todas las cautelas y con prioridad por empresas con flujos de caja muy estables.

Los próximos eventos a vigilar

Cumbre del G20. Se celebra el 28 y 29 de junio en Osaka (Japón) y será sin duda una cita muy seguida por los inversores, expectantes ante la posibilidad de un acuerdo, o al menos una rebaja de la tensión comercial, entre EE UU y China.

Cumbre europea. Los líderes de la Unión Europea se volverán a reunir el 30 de junio para intentar un consenso en el nombramiento de altos cargos comunitarios, incluida la presidencia del BCE. La elección del alemán Jens Weidmann como sucesor de Draghi sería probablemente un foco de volatilidad para el mercado, por sus pasadas críticas a las compras de deuda.

Reunión de la Fed. El 31 de julio se reúne la Reserva Federal y el mercado confía de forma abrumadora en que decida la primera rebaja de tipos de interés desde 2008.

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