Pimco: “Somos cautos en Europa porque los bonos se han encarecido artificialmente”

El gestor supervisa inversiones por valor de 1,55 billones de euros

Mark Kiesel, jefe de deuda corporativa de Pimco.
Mark Kiesel, jefe de deuda corporativa de Pimco.

El máximo responsable mundial de deuda corporativa en Pimco, Mark Kisel, se levanta cada día a las dos de la madrugada. A las tres mantiene una videollamada múltiple con sus equipos de Londres, Hong Kong y Tokio. A partir de ahí empieza una jornada de 12 horas que le lleva a monitorizar las emisiones de bonos de compañías de todo el mundo. Kiesel trabaja en la mayor gestora global de renta fija y es el encargado de analizar las mejores oportunidades en deuda corporativa.

El directivo reconoce que las políticas monetarias ultraexpansivas llevadas a cabo por los grandes bancos centrales han cambiado por completo la inversión en este tipo de activos, pero se muestra muy optimista y considera que hay muchas emisiones que aún cotizan a precios atractivos. Kiesel y su equipo supervisan inversiones por valor de 1,76 billones de dólares (1,55 billones de euros).

¿Tiene mucho peso la deuda corporativa en Pimco?

Tenemos unas cien personas en todo el mundo analizando inversiones de este tipo. Buscamos oportunidades de forma global. Decidimos a diario qué países son más atractivos para invertir, qué sectores, qué compañías... Valoramos la calidad de los gestores, el flujo de caja, las garantías y cláusulas en las emisiones de deuda...

¿Les preocupa el exceso de emisiones de bonos de baja calidad?

No. Nosotros estamos muy especializados en la selección de bonos corporativos. Es muy importante conocer bien las compañías y los detalles. No toda la deuda con triple B [aquellos que están al borde de la consideración de bono basura] es tan arriesgada.

¿Qué sectores pueden ser más peligrosos?

Nos preocupa la deuda de fabricantes de coches. Es un sector expuesto a la guerra comercial y que lo suele hacer mal en la parte final del ciclo económico. También somos cautos con los bonos de grandes almacenes, por la disrupción que ha supuesto la entrada de Amazon en la distribución. Y con el sector minero. La ralentización de China va a hacer que caiga la demanda global de materias primas.

¿Hay bonos triple B atractivos para invertir?

Sí, por ejemplo las compañías de gaseoductos y oleoductos, que se están beneficiando de la fiebre del ‘fracking’. También nos gustan los bonos de empresas del sector inmobiliario. Hay muchas firmas con calificación triple B que están mejorando sus condiciones financieras. En el sector de las telecos, por ejemplo, las empresas se están desapalancando, están aumentando los márgenes y están mejorando los flujos de caja.

¿En qué bonos corporativos europeos están invirtiendo?

Somos muy cautos con la situación europea, por lo que invertimos en compañías más defensivas, como las telecos. Tienen ingresos estables y balances sólidos. También invertimos en bancos británicos. El sector que más nos gusta es el inmobiliario. Vemos que la persistencia de los bajos tipos de interés, combinada con un consumo global sólido, puede convertir a los activos inmobiliarios en una buena inversión. Dedicamos mucho dinero a los REITS [fondos inmobiliarios, como las Socimis, por sus siglas en inglés). No solo en Europa. En todo el mundo. Especialmente en Estados Unidos. También invertimos en compañías hipotecarias y en fabricantes de materiales de construcción.

¿Por qué son tan cautos con Europa?

Porque las políticas del Banco Central Europeo, con los tipos cero, han hecho que muchos inversores se hayan lanzado a comprar deuda corporativa. Incluso el BCE ha comprado estos bonos. Eso ha hecho que los precios de los bonos se hayan encarecido artificialmente. Sin embargo, la situación empresarial se está deteriorando. Así que, de forma genérica, no vemos atractivo este activo. Hay una desproporción entre el riesgo asumido y el poco retorno de la inversión.

¿Cuándo va a bajar tipos la Reserva Federal de Estados Unidos?

Pensamos que en julio ya podría recortar 50 puntos básicos. Solo en caso de que hubiera una solución rápida en la guerra comercial que mantienen Estados Unidos con China se podrían mantener los tipos. Los inversores volverán a comprar bonos estadounidenses, porque comparativamente serán más atractivos, por el efecto divisa. Si la Fed baja tipos, se reducirá el coste de cobertura. Habrá inversores que, por ejemplo, venderán bonos japoneses con tipos negativos para comprar deuda americana, tanto soberana como empresarial.

¿Qué ha llevado a la Fed a revisar en tan poco tiempo su política monetaria?

La guerra comercial. Esta disputa ha provocado una desaceleración de la economía china, que ha acabado repercutiendo en la economía mundial. Eso llevó a un cambio del sentimiento inversor a finales del año pasado. Tiendo en cuenta que, además, las tasas de inflación en Estados Unidos son bajas y que ha aumentado el riesgo de que haya una recesión, la Reserva Federal tiene muchos incentivos para realizar una bajada de tipos.

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