CaixaBank externaliza parte de su gestión de fondos para reducir los costes un 12%

Firmas internacionales asesorarán en Bolsa estadounidense, emergente y de Japón

Una sucursal de CaixaBank.
Una sucursal de CaixaBank.

CaixaBank es líder absoluto en España en fondos de inversión, con 45.000 millones de euros de activos bajo gestión. Pero su liderato no le ha hecho conformarse, y la firma está embarcada en un profunda reorganización. El último paso, anunciado hoy, consiste en la externalización de buena parte de la operativa de la gestora, que será realizada por cinco firmas internacionales: JP Morgan, Morgan Stanley, Amundi, Robeco y Nomura. ¿El objetivo? Abaratar hasta un 12% los costes para el cliente y mejorar la transparencia.

Pero, empecemos por el principio. La propuesta de negocios que hoy CaixaBank traslada a los clientes que quieren invertir es muy diferente a la de hace cuatro años. En 2015, prácticamente todo el dinero estaba en fondos de inversión gestionados por CaixaBank Asset Management. También había fondos perfilados, gestionados por CaixaBank AM, pero que invertían en otras gestoras.

La llegada de la directiva europea sobre mercados financieros (Mifid II) llevó a los directivos de la entidad a replantear su oferta. Desde hace cuatro años, su prioridad ha sido comercializar los contratos de gestión discrecional de carteras. Este tipo de servicio consiste en que el cliente firma un acuerdo con el banco, por el que delega la gestión de sus inversiones. El particular se despreocupa, a cambio de pagar una comisión explícita.

En 2015 en CaixaBank había 2.000 millones de euros en servicios de gestión discrecional de carteras. Era algo reservado a los clientes más ricos. En 2017 ya había 6.200 millones. A finales de 2018 la cifra se disparó hasta 18.600 millones y ahora ya supera los 24.300 millones de euros.

"Nuestra apuesta ha sido clara. Creíamos en la filosofía de Mifid II y nos parecía que la mejor solución para el cliente era la gestión discrecional. Se trata de un servicio donde hay más transparencia y en el que se eliminan muchos conflictos de interés", explica Víctor Allende, director ejecutivo de banca privada de CaixaBank.

Con esta veloz conversión, más del 40% de los activos que administra CaixaBank Asset Management se enmarca dentro de este tipo de contratos, que antes estaba reservado a clientes de banca privada.

La nueva vuelta de tuerca es que en esa gestión discrecional de carteras ya no se van a limitar a invertir en fondos de fondos de CaixaBank. A partir de ahora, cinco gestoras internacionales se encargarán de decidir dónde van las inversiones de los clientes en ciertos activos: Bolsa de Estados Unidos (JP Morgan), Bolsa japonesa (Nomura), Bolsa de mercados emergentes (Morgan Stanley), renta fija amerciana (Amundi) y Robeco (renta fija europea a corto plazo).

En la práctica, esta decisión supone externalizar la gestión de CaixaBank AM. Si hace cinco años casi todo el dinero de los clientes de la entidad estaba invertido por gestores de la firma, cada vez más son gestores externos quienes deciden qué compañías, sectores o bonos comprar en nombre de los inversores.

"Había un mantra de que el cliente español no estaba dispuesto a pagar una comisión explícita, pero hemos demostrado que no era cierto", recuerda Allende.

Los clientes que firman contratos de gestión discrecional de carteras soportan unos costes que están entre 1,25% y el 1,4%. Con la medida de externalizar la gestión de ciertos activos estos costes "van a caer entre un 10% y un 12%", apunta el directivo, "un dinero que va a ir en vena al cliente, a mejorar su rentabilidad".

La gestión discrecional de carteras seguirá creciendo en CaixaBank. La previsión es que cada año se sumen entre 3.500 millones de euros y 4.000 millones a este servicio. En España hay unos 70.000 millones de euros en esta propuesta de inversión, y el 33% es de clientes de CaixaBank.

La nueva estrategia articula las inversiones de los contratos de gestión discrecional a través de 12 fondos de inversión, cada uno para una categoría de activos. La entidad ha registrado siete fondos Master:

  • Master renta fija a corto plazo.
  • Master deuda pública a largo plazo.
  • Master renta fija privada.
  • Master Bolsa española.
  • Master Bolsa europea.
  • Master retorno absoluto.
  • Master gestión alternativa. 

Habrá otros cinco fondos Master, cuyas inversiones estarán gestionadas por las firmas internacionales mencionadas:

  • Master renta fija deuda pública a corto plazo (Robeco).
  • Master renta fija americana (Amundi).
  • Master Bolsa de Estados Unidos (JP Morgan).
  • Master Bolsa de Japón (Nomura).
  • Master Bolsa de países emergentes (Morgan Stanley).

En función del perfil de riesgo del cliente y de su horizonte temporal, los expertos de CaixaBank configurarán la combinación adecuada de estos 12 fondos: 10% de Bolsa europea, 5% de Bolsa española, 15% de Bolsa de Estados Unidos, 5% de Bolsa de países emergentes....

Dentro de los planes de CaixaBank está la posibilidad de expander la gestión delegada de otros activos, como los fondos de retorno absoluto y la gestión alternativa.

La medida "no tendrá efecto sobre el personal de CaixaBank AM", explican desde la entidad. Pero también reconocen que algunos gestores podrían tener que focalizarse más en ejecución. Las cinco gestoras internacionales contratadas tienen un papel de asesores, con lo que cada día trasladan a CaixaBank AM qué acciones o bonos comprar, pero es el equipo de la gestora española quien debe ejecutar estas operaciones y verificar que se cumple con toda la normativa. Desde la firma también explican que estos movimientos podrían provocar la supresión de algunos fondos, al tener la competencia de otros fondos similares gesitonados por firmas internacionales especializadas.

Además de la gama Master de fondos para el servicio de gestión discrecional de carteras, CaixaBank cuenta con una filial especial para los clientes más ricos, llamada Wealth, que también utiliza esta figura. También dispone de un servicio de fondos de gestión pasiva, Smart Money, disponible para pequeñas inversiones.

"Vamos a seguir trabajando con este modelo de gestión discrecional porque nos parece el mejor, el que hace que los clientes entiendan mejor en qué están invirtiendo, el que abarata más los costes y el que elimina los conflictos de interés", remata Allende. La firma se plantea lanzar una nueva gama de gestión discrecional en los próximos meses.

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