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CaixaBank y Sabadell preparan Pescanova para ponerla a la venta en 2020

Varios accionistas quieren ordenar la firma para una OPV o una venta privada. Abanca, con un 31% del capital, afirma que se mantendrá a medio plazo

CaixaBank y Sabadell preparan Pescanova para ponerla a la venta en 2020

Seis años después de que Pescanova estallase, algunos de los entonces bancos acreedores –como CaixaBank, Sabadell o Bank of America– empiezan a buscar el camino de salida del capital. Un proceso al que aún le quedan varios escollos por salvar y que las fuentes consultadas retrasan, al menos, hasta 2020.

En 2013, Pescanova se negó a publicar sus cuentas anuales y, tras cambiar de auditor a KPMG desde BDO, reconoció una deuda de 4.000 millones. La primera pesquera española se segregó en dos. Nueva Pescanova, que acabaron controlando los bancos acreedores y los bonistas, se quedó con una parte de la deuda y la mayoría del negocio. La antigua Pescanova, que cotiza y en la que el expresidente de la multinacional Manuel Fernández de Sousa-Faro tiene el 7,5%, se ha quedado como único activo con un 1,65% de la otra sociedad.

En 2016, antes de la última ampliación de capital que culminó con el desembarco de la banca en su capital, la compañía puso en marcha un plan estratégico para 2020, cuyo punto culminante es una venta privada o una salida a Bolsa.

No obstante, los números de Pescanova están aún lejos de los objetivos. Cerró 2018 con un resultado de 5,4 millones y un ebitda de 75 millones, frente a los 139 que tiene como meta. Más allá de meter el acelerador a su negocio, los bancos deben de cambiar la fórmula jurídica (de sociedad limitada a anónima). Algunas fuentes añaden la necesidad de "poner orden" en la compañía de cara a su futura desinversión.

El éxito de Portobello con la venta del principal competidor de Pescanova, Iberconsa, por unos 550 millones de euros, ha despertado las ganas de algunas de los accionistas para acelerar la desinversión. No en vano, Nomura como coordinador de la venta de Iberconsa atrajo a los posibles inversores con la promesa de que la compra de esta pesquera les situaría en la pole position para quedarse con Pescanova y crear un gigante del pescado congelado. El fondo estadounidense Platinum fue quien se hizo finalmente con Iberconsa.

Las ganas de desinvertir, no obstante, no son unánimes entre los dueños de Pescanova. Si bien, Banco Sabadell (su segundo accionista, con un 24,5%), CaixaBank (15,3%) y Bank of America (3,4%) ven, llegado el momento, con buenos ojos desprenderse del 43% que atesoran, no es el caso del primer socio, Abanca. El banco gallego ha ido reforzándose en el capital hasta controlar el 31% y afirma que es una participación a largo plazo de la que no están dispuestos a desprenderse ahora mismo. Queda la incógnita sobre cuál será el papel de Ubi Banca y los hedge funds que se han quedado en el accionariado con posiciones minoritarias.

La discrepancia entre los socios complica una posible venta privada. Pero abre la puerta a una salida a Bolsa, si las condiciones del mercado lo permiten. Esta solución permitiría vender a algunos accionistas y también quedarse a quienes así lo deseen.

Ingresos a un 50% del objetivo para el próximo año

El plan estratégico presentado en octubre de 2016 con final en 2020 dista de haberse cumplido, de acuerdo a los resultados de 2018. Nueva Pescanova facturó 1.008 millones de euros el año pasado, cuando el objetivo fijado hace menos de tres años era lograr 1.500 millones a finales del próximo ejercicio. Fuentes financieras señalan que los bancos distan de ser buenos gestores de compañías. “Cuando el accionista es, al mismo tiempo acreedor, es lógico que vele cuidadosamente por la devolución del pasivo”, señala un directivo del sector financiero conocedor de la marcha de la compañía. La deuda de la compañía a cierre de 2017, las últimas cuentas públicas, era de 633,6 millones, frente a los 782,7 del ejercicio previo.

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