Lo que más molesta a un juez de un abogado... y viceversa

Los letrados piden más cordialidad y diálogo; y los magistrados critican la falta de concreción de las intervenciones

Lo que más molesta a un juez de un abogado... y viceversa
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Dicen que del amor al odio solo hay un paso; un principio que puede aplicarse a la relación entre abogados y jueces. La tensión propia de algunos procesos judiciales y la compleja gestión de los intereses en juego puede ocasionar que los actores de un juicio sobrepasen algunos límites y su actuación se vuelva irritante. Estas son las cinco acciones que molestan a los abogados de los jueces y viceversa.

1. Que no se estudie bien el caso. Para Óscar Fernández, abogado y socio director de Leonolarte Abogados, una de las grandes quejas de los letrados es que, al iniciar la audiencia previa o el juicio, el juez no disponga de un conocimiento pormenorizado del asunto. Algo que “se percibe en los primeros comentarios del juez en sala” y que, además, es “muy frustrante”.

2. Que no sea dialogante ni cordial. La falta de diálogo, según Fernández, crea un clima que en nada facilita el desarrollo de la vista. “Ello no obsta a que, cuando sea preciso, el juez adopte decisiones acordes con su papel de celoso guardián de la dignidad, gravedad y orden en la sala”, aclara. No obstante, un gesto de amabilidad, como que el juez se disculpe si llega tarde, “suele agradar sobremanera”.

3. No respetar la intervención del abogado. El modo de dirigirse a los letrados, dar muestras de aprobación o desagrado durante el informe o echar “miradas furtivas” indicando cansancio o disgusto por la intervención es algo que también irrita a los abogados. En este punto, Fernández aconseja que “se abstengan de despachar con el personal auxiliar asuntos, o recoger y entregar papeles”, ya que “pueden y deben esperar”.

4. No recibir un trato idéntico al de fiscales y abogados del Estado. Es común que los letrados perciben que existe un trato desigual que, “si bien no afecta a la imparcialidad del juez, genera cierto malestar”. A esto se une que en el interrogatorio el juez no dé prioridad al letrado en favor de las partes, testigos o peritos, o tenga una actitud cerrada, inflexible y excesivamente formal.

5. No tener una actitud de escucha activa. Según Fernández, el lenguaje no verbal es especialmente revelador de la falta de interés en la intervención del letrado, así como estar mirando el reloj ostensiblemente o el móvil. “Los abogados tememos especialmente este proceder porque nuestra línea de defensa no va a ser plenamente conocida y estudiada a posteriori”, critica.

Por su parte, para Raimundo Prado, magistrado y portavoz de la Asociación de Jueces Francisco de Vitoria (AJFV), las figuras del juez y el letrado constituyen las dos funciones “más importantes y bellas dentro del edificio de la justicia”. No obstante, los jueces también tienen claro qué les molesta de los abogados en un juicio.

1. Adornar en círculo los informes. Una de las más comunes, según Prado, es la queja judicial de que los letrados adornen en círculos sus informes, cuando el asunto se halla perfectamente delimitado (haciendo que parezca que el juez no se entera de nada) y dando “diez mil explicaciones” con distintas palabras pero diciendo lo mismo. “Muchas veces lo hacen para justificar ante el cliente los honorarios”.

2. Interponer demandas inacabables. También suscitan molestia las demandas eternas de los abogados con “cortas y pegas”, aludiendo a sentencias que, o bien son reiterativas, nada tienen que ver con el asunto o no dan argumentos jurídicos, esperando que el juez aplique la iura novit curia (el juez conoce el derecho). Para más inri, admite Prado, “una de las cosas que más nos irrita es que les digas que acaben... y no acaban”.

3. Faltar al respeto al tribunal o a las partes. Según su experiencia, las faltas de respeto se dan de muchas formas, desde el uso de palabras “gruesas”, hasta llevar vestuarios extravagantes para un determinado acto procesal o tener una actitud agresiva con los testigos en juicio. También hay letrados que, en provincias, se dirigen al tribunal diciendo que en Madrid “se hace de tal forma”, comenta Prado.

4. Que invoquen por defecto al artículo 24 de la Constitución. Algo que también irrita a los jueces es que los letrados tengan como único argumento a veces el artículo 24 de la Constitución, que se refiere a la tutela judicial efectiva. “Solicitan aclaraciones de sentencias muy claras con el único fin de ganar tiempo, o se les nota que sustituyen a un compañero y no se han visto el asunto a fondo”, asegura.

5. Menospreciar a juezas o jueces jóvenes. Según Prado, la discriminación también se da en las relaciones profesionales con la judicatura y no solo en género. “Hay algunos abogados que sonríen con altivez y superioridad cuando tratan con un juez o una juez joven”, relata.

Como anécdota, agrega que también hay letrados que dicen ser íntimos amigos de un magistrado del Supremo ante el juez que va a juzgar a su cliente. Y en esta línea, quienes se quejan de que otro juez no tiene “ni idea” porque no le dio la razón; u otros que “te tratan como colegas de pandilla, y no respetan las normas de los tribunales de orden y trato”, dice. ¿Los más originales?: “Los que presumen del dinero que han ganado en algunos pleitos y del coche tan potente que tienen”.

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