Cinco cláusulas para un nuevo Contrato Social Europeo en 2019

El progeso es un objetivo fundamental de la UE

El progreso social es un objetivo fundamental de la UE. El estado del bienestar europeo forma parte de nuestro éxito económico, nos hace más fuertes en todo el mundo. La seguridad social no es una carga económica, sino un elemento crucial de la Unión Europea; constituye una ventaja competitiva, amén de social, que debe protegerse y profundizarse continuamente.

La promesa del progreso social es inherente a los tratados de la Unión Europea. Y, sin embargo, existe la percepción de que nuestra sociedad no es lo suficientemente justa, la ciudadanía siente que no puede regir su destino y la reiteración de las crisis ha producido efectos duraderos en su vida cotidiana, y ello en toda la Unión. Tenemos que actuar para mantener nuestras promesas, es la forma de demostrar que la UE es una Unión para las y los ciudadanos que sirve para mejorar sus condiciones de vida y de trabajo. Es también la forma de reforzar la solidaridad y recuperar la confianza en la UE.

Es cierto, la crisis financiera en buena medida está superada. Pero sería un gran error ignorar sus secuelas. Uno de cada cuatro menores en Europa sigue viviendo en riesgo de pobreza o de exclusión social. Los salarios siguen creciendo a un ritmo que es dos veces inferior al de hace una década y en muchos países los trabajadores menos remunerados no han disfrutado de incremento salarial alguno, mientras que los ingresos de los mejor pagados siguen aumentando con rapidez. El trabajo precario y el desempleo siguen siendo demasiado elevados: los trabajos de nueva creación suelen ser temporales o a tiempo parcial, o para falsos autónomos, y más de 32 millones de trabajadores vivían en 2017 por debajo del umbral de pobreza. Sin olvidar que el salario de las mujeres sigue siendo de media un 16% inferior al de los hombres en la UE.

Hay que reducir drásticamente la desigualdad dentro de los países de la UE, y entre ellos, y hay que poner coto a la concentración de riqueza en manos de unos pocos privilegiados. Todo ello alimenta sentimientos de rechazo a las élites, a la política, al feminismo y a la igualdad de género y también da alas al populismo. Las recetas económicas de conservadores y liberales, de beneficios sociales a largo plazo, no funcionan. Es preciso un cambio radical para construir un proyecto de futuro en el que crean todos los europeos y europeas, que todos puedan apoyar y que todos puedan hacer suyo.

Como Socialistas y Demócratas, estamos firmemente dispuestos a impulsar ese cambio. Nosotros creemos que hay que situar la dimensión social en el corazón del proyecto europeo, velando por la solidaridad, la cohesión social y la inclusión de todos. Como ministros de Empleo y Asuntos Sociales, hemos luchado por ello en el seno del Consejo y hemos ganado algunas batallas durante el actual mandato. Nuestra Garantía de Empleo Juvenil constituye un éxito, pues ha ayudado a más de 9 millones de jóvenes a encontrar trabajo. La versión revisada de la Directiva sobre Desplazamiento de Trabajadores los protege mejor de la explotación y la competencia desleal. Trabajamos denodadamente por erigir el Pilar Europeo de Derechos Sociales, que debe servir de guía para la Europa social que deseamos. Para llevarlo a la práctica, apoyamos la adopción de directivas que reconocen mejor los derechos parentales, que consagran mejor las obligaciones de los empleadores frente a los trabajadores que trabajan en formas de empleo atípicas, como el sector digital, y que han permitido establecer la Autoridad Laboral Europea. También adoptamos una Recomendación sobre acceso a la protección social para todos los trabajadores.

Son pasos importantes, pero queremos seguir avanzando: para que todos los ciudadanos vuelvan a sentir que tienen sitio en la sociedad futura, dentro de la UE, apoyamos un nuevo Contrato Social para Europa.

Hay que reducir la desigualdad dentro de los países de la UE, y entre ellos, pues resulta crucial para prevenir la pobreza, proteger a quienes lo necesitan y crear oportunidades para todos. Para nosotros, la primera cláusula de este contrato reconoce que existe una obligación para Europa de proteger a las personas si caen enfermas, pierden su trabajo, sufren una incapacidad o experimentan dificultades. El derecho a una atención sanitaria de calidad, a la educación gratuita, a unas pensiones dignas y a una vivienda asequible es universal y debe defenderse. Queremos promover una Garantía del Menor para poner fin a la pobreza infantil y velar por la inclusión de los casi 25 millones de menores de 18 años que están en riesgo de pobreza o exclusión social en la UE.

La segunda cláusula de este contrato dispone claramente la necesidad de abordar colectivamente el desempleo y la exclusión social, y no considerar que se trata de un fracaso personal. Todas las personas, sea cual fuere su edad, tienen derecho al trabajo, la educación, la formación, el aprendizaje permanente y a vivir con dignidad.

Nuestro contrato establece que Europa es un continente basado en un amplio Estado de Bienestar, con redes de seguridad social sólidas y servicios públicos de calidad. Es este sistema el que previene la pobreza y protege a las y los ciudadanos, especialmente a los más necesitados, sean jóvenes o viejos, estén desempleados o trabajen en condiciones precarias.

Nuestro contrato sienta a las claras el principio de igualdad salarial para un mismo trabajo en el mismo lugar. El sexo no debe dar lugar a un menor salario. Unos salarios más bajos no deben servir para que algunas empresas poco escrupulosas integren el dumping en su modelo de negocio. Debe establecerse un salario mínimo, a través de la ley o de los convenios colectivos, para proteger a todos los trabajadores europeos.

Y, por último, nuestro nuevo contrato social dispone con claridad meridiana que el diálogo social constituye la piedra angular de nuestro modelo social, que es preciso apoyar más a los sindicatos y que debe recuperarse la primacía de la negociación colectiva como forma idónea para mejorar los salarios y las condiciones laborales.

Las elecciones europeas de mayo de 2019 son nuestra oportunidad para cambiar la UE y construir una Europa más justa. Ha llegado la hora del progreso social. Este es el programa por el que lucha nuestro candidato común, Frans Timmermans. Este es el programa por el que luchan los socialdemócratas de toda Europa. Esta es nuestra lucha. Nuestra firma figura ya al final de este nuevo contrato social europeo. ¿Figurará también la tuya?

*Artículo firmado por los siguientes ministros de trabajo y asuntos sociales de países miembros de la Unión Europea: José António Vieira da Silva (Portugal), Hubertus Heil y Franziska Giffey (Alemania), Dan Kersch y Romain Schneider(Luxemburgo), Ján Richter (Eslovaquia), Magdalena Valerio Cordero (España) y Ylva Johansson (Suecia).

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