Ana Botín y el inversor ruso Mijail Fridman firman la paz para salvar Dia

Los bancos, el principal accionista y la cadena de supermercados negociaban horas antes de que la compañía entrase en preconcurso de acreedores

Dia Santander Letterone
EFE

Apenas unas horas antes de que Dia entrase en preconcurso de acreedores, su mayor accionista, el fondo Letterone, y su principal acreedor, el Banco Santander, han alcanzado un acuerdo que salva la compañía, a sus 43.000 empleados, a sus más de 3.000 franquiciados y a unos 1.000 proveedores. Así lo ha afirmado la propia presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en un tuit, en el día que se cumplen dos meses desde la última junta de accionistas y cuando la empresa debe salir de la causa de disolución para evitar la intervención judicial.

"Finalmente el Presidente de LetterOne se ha comprometido a trabajar para eliminar la discriminación entre bonistas y bancos de Dia, lo que creemos es un tratamiento justo. Santander de manera responsable ha decidido apoyar a Dia y sus empleados", ha dicho Botín en Twitter.

Santander es el principal acreedor del préstamo sindicado de 912 millones que renegocia ahora Dia. Y también es el que se ha mostrado más reacio a alcanzar un acuerdo con Fridman. En el sindicato de acreedores le acompañan BBVA, BNP Paribas, Société Génerale, CaixaBank, Bankia, Bank of Tokyo Mitsubishi, Barclays y Deutsche Bank. También un grupo de hedge funds, después de que Commerzbank y JP Morgan se hayan desprendido de su pasivo.

El principal caballo de batalla era que Fridman se negaba a amortizar ni un euro de la deuda de la compañía antes de 2023. Santander, por su parte, defendía el pacto que los bancos llegaron con la compañía antes de la opa, en el que la compañía amortizaba más de 200 millones de deuda, procedentes de la ampliación de capital y de las ventas de Clarel y de Max Descuento.

En medio están los 300 millones en bonos que vencen en julio. La posición de Santander es que si no hay amortización de la deuda bancaria, los bonistas tampoco pueden cobrar el 100% de lo invertido. Estos títulos cotizan con pérdidas de en torno al 20% del nominal. La compañía cuenta, además, con dos emisiones más de 300 millones cada una y que expiran en 2021 y 2023.

Fuentes financieras indican que finalmente Santander ha aceptado buena parte del acuerdo que había propuesto Fridman y que ya contaba con el sí del resto de acreedores. En esencia, asume que Dia no amortizará  deuda todavía y que los bancos le otorguen líneas de liquidez adicionales que garanticen la supervivencia de la cadena de supermercados y el pago a proveedores ya empledos. El banco también ha dicho sí a que se repaguen los bonos que vencen este verano.

No obstante, Botín ha arrancado de Fridman el compromiso de que no será así con el resto de deuda cotizada. Abren la puerta a pactar quitas o refinanciaciones para el pasivo cotizado que vence en 2021 y 2023. Ya Stephan Ducharme, representante de Letterone en España, avanzó en CincoDías que contemplaban fórmulas de refinanciación para los bonos. En los detalles del acuerdo, publicados a través de un hecho relevante remitido a la CNMV horas después de los tuits de Botín, se establece que Dia debe obetener 400 millones para financiar los bonos de 2021, aunque no asume ningún compromiso para refinanciarlos.

Por lo demás, Fridman obtiene liquidez por 380 millones adicionales para que la compañía mantenga su actividad, la suspensión de los covenants (compromisos financieros) y la refinanciación de la deuda hasta 2023. A cambio, se compromete a otorgar garantías adicionales sobre las tiendas que suponen un 60% del ebitda del grupo, a no pagar dividendos hasta que la deuda no sea repagada y a inyectar al menos 490 millones en Dia antes del 19 de julio.

La tensión en las negociaciones para salvar a Dia ha ido in crescendo en el último fin de semana. Por primera vez en los siete meses de tira y afloja entre la compañía, su principal accionista (el magnate ruso Mijail Fridman) y los bancos acreedores, la presidenta del Banco Santander, Ana Botín, rompió su mutismo horas antes de confirmar el pacto. "La propuesta de refinanciación es injusta para los bancos", ha dicho la primera ejecutiva del banco en unas declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg.

"Como hemos dicho desde el principio, (con la propuesta planteada por el principal accionista) los bonistas extranjeros  reciben el 100 % y a los bancos españoles les están ofreciendo algo que realmente es muy inferior", ha explicado a los medios tras participar en un acto organizado por Financial Times, según recoge Efe. La CNMV está analizando las declaraciones y los tuits de Ana Botín, según las declaraciones de un portavoz a esta agencia de noticias.

Este lunes, 20 de mayo, se cumplen dos meses desde que la junta de accionistas de Dia rechazase la ampliación de capital por 600 millones que había propuesto el consejo y contaba con el beneplácito de la banca. En su lugar, el cónclave aprobó la de 500 millones que proponía Fridman, que estaba condicionada al triunfo de su opa —que cerró la semana pasada, al alcanzar más del 70% del capital— y a rubricar un acuerdo de refinanciación con los bancos.

Estos dos meses es el plazo que exige la ley para que una empresa en causa de disolución como Dia tome las medidas necesarias para que se recupere el equilibrio patrimonial. En caso contrario, se vería abocada a pedir el preconcurso de acreedores. Un periodo de gracia de hasta cuatro meses para que las partes alcancen un acuerdo sin que se puedan ejecutar embargos sobre los activos del grupo. Transcurrido este periodo, la compañía entraría en disolución.

No obstante, Fridman ya había anunciado que, en caso de alcanzar un acuerdo con los bancos, estaba dispuesto a suscribir un préstamo participativo. Algo que se espera que haga en las próximas horas. Se tratará de una especie de adelanto de la ampliación de capital, que Letterone pondrá en marcha de forma inminente. El fondo luxemburgués controlado por Fridman se ha comprometido a suscribir su parte proporcional y a asegurar el resto, en caso de que no la consiga colocar en el mercado.

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