Borja Astarloa: “Vemos probable rentabilidades de un dígito alto en las Bolsas”

Este especialista cree que el actual ciclo aún tiene recorrido para los activos bursátiles

Borja Astarloa, director de banca privada de JP Morgan.
Borja Astarloa, director de banca privada de JP Morgan.

JP Morgan es el mayor banco de Estados Unidos y uno de los mayores del planeta. Fuera de su mercado local, su negocio se enfoca en el asesoramiento y la gestión de grandes fortunas. Para ser cliente de JP Morgan Wealth Management hay que tener un patrimonio financiero de al menos 20 millones de euros. Claro que también hay excepciones. “Hay grupos familiares propietarios de una gran empresa a los que podemos acompañar durante años hasta que deciden sacar parte del capital a Bolsa”, explica Borja Astarloa, director general de banca privada.

Este ejecutivo dirige el grupo más selecto de banqueros privados del país: solo cinco personas, pero son los asesores de algunos de los ciudadanos más poderosos y ricos de España. Desde emprendedores hasta ganadores del Euromillón. “Hay muchos clichés sobre la gente con dinero, pero la verdad es que muchos son bastante más normales de lo que el público se imagina”.

¿Cuál es el típico cliente de JP Morgan Banca Privada?

Son grupos familiares, normalmente propietarios de una compañía de éxito. Les brindamos un apoyo no solo en la gestión de su patrimonio financiero, sino también con su empresa: para fijar planes de crecimiento, ampliaciones de capital, reestructuraciones del balance o incluso la venta del negocio. Uno de los principales valores añadidos que aportamos es nuestra estrecha colaboración con el departamento de banca de inversión. También ofrecemos financiación.

¿Cómo llegan a los nuevos clientes?

Es una labor muy minuciosa. Buscamos eventos de liquidez, acontecimientos que puedan provocar que una persona o una familia se hagan con un patrimonio financiero importante. Nos acercamos y les explicamos nuestras fortalezas. Tenemos detrás un grupo bancario potentísimo y unos equipos de análisis y estudio incomparables, con presencia y conocimientos en todo el mundo.

"La gestión pasiva ha hecho que en cuatro años los costes de las carteras de los clientes se hayan reducido un tercio"

¿El aspecto fiscal es clave para ellos?

Evidentemente. El cliente busca una buena rentabilidad financiero-fiscal. Nosotros no hacemos un asesoramiento específico, pero sí que trabajamos con sus consejeros fiscales para ejecutar las políticas de inversión más óptimas a nivel tributario, dentro del estricto cumplimiento normativo.

¿Les preocupa que pueda haber un cambio en la regulación de las sicavs?

Sí, hay una clara incertidumbre. Al final, habrá una decisión que será puramente política. Nosotros gestionamos varias sicavs, pero si el nuevo marco legal es muy desfavorable nuestros clientes buscarán otras fórmulas. Ya hemos visto sicavs convertidas en sociedades anónimas o sociedades limitadas. Y otras que se han fusionado.

¿Cómo ve la actual situación bursátil?

Siempre tratamos de ofrecer una visión a largo plazo. Esto se ha demostrado claramente con lo que ha pasado en los últimos meses. A finales de 2018 hubo una fuerte caída en Bolsa, que se ha recuperado plenamente en 2019. Todos nuestros clientes están ya en niveles de patrimonio previos a las correcciones. Quienes decidieron liquidar carteras cometieron un error. Las caídas de final del año pasado fueron una aberración.

¿Qué estrategias trasladan ahora a sus clientes?

Somos muy tácticos. Cuando se dieron las fuertes correcciones, optamos por mantener el peso de la inversión en Bolsa. Tras el cambio de tono de la Reserva Federal, hemos optado por aumentar el peso de la renta variable. Vemos claro que la Bolsa va a seguir funcionando mejor que la renta fija.

¿Es difícil gestionar en esta parte final del ciclo bursátil?

Llevamos años oyendo esta cantinela. Que si el ciclo está agotado, que viene la recesión… A finales de 2018 nos preocupaba, pero vemos que las tasas de inflación en Estados Unidos están en niveles razonables, vemos un nivel de crecimiento económico aceptable y que el ciclo aún tiene recorrido para los activos bursátiles. Podría haber un cambio de perspectiva si finalmente se agudiza la guerra comercial o si las tensiones geopolíticas llevan a un fuerte crecimiento del precio del petróleo. Salvando estos eventos puntuales, vemos un crecimiento que frena pero que todavía es sólido. Nos parece probable que haya rentabilidades de un dígito alto en las Bolsas.

¿Las grandes fortunas utilizan en sus inversiones fondos de gestión pasiva, fondos que replican la evolución de índices?

Cada vez más. En Bolsa, estos productos representan entre el 70% y el 90% de la inversión. Hay activos, como la renta variable de Estados Unidos, donde siempre se invierte a través de fondos indexados o fondos cotizados [ETF, por sus siglas en inglés]. En Bolsa europea y renta fija se utiliza algo menos, pero el peso no para de crecer. Nosotros, al elegir los mejores activos hacemos un minucioso análisis coste-beneficio. Si elegimos un fondo indexado es porque vemos que es el que aporta un mejor balance rentabilidad-riesgo.

¿El crecimiento de la gestión pasiva se ha notado en los costes?

Se ha notado de forma radical. En solo cuatro años, los costes subyacentes de las carteras de nuestros clientes se han reducido a un tercio.

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