Los españoles suspenden en el dominio de habilidades para enfrentarse a la digitalización

La OCDE urge a los Gobiernos a que "redoblen sus esfuerzos" para capacitar a sus ciudadanos para que se beneficien de la automatización

El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría,
El secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría,

¿Están los españoles bien preparados para afrontar los cambios que trae la digitalización en todos los ámbitos de la vida? La respuesta es no, al menos para algunas cuestiones. El último informe de la Organización para la Coooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre esta cuestión hecho hoy púlbico indica que España está en el grupo de países donde su población cuenta con menos habilidades para enfrentarse a la nueva forma de vida y trabajo que traen consigo los procesos digitales.

La OCDE ha evaluado si la treintena de países más desarrollados que pertenece a esta organización interancional están proporcionando las habilidades técnicas necesarias para abordar la digitalización. En concreto, sus expertos han analizado los niveles de dichas habilidades con los que cuentan sus poblaciones; el grado de exposición a la automatización en la vida diaria y en los puestos de trabajo, así como los empleos que están en riesgo; la integración de las tecnologías del el sistema educativo y la preparación de sus profesores o el grado de formación de los trabajadores a lo largo de toda su vida laboral.

La puntuación de todas estas cuestiones analizadas para España se sitúa en la media de la OCDE, lo que apuntaría a que el grado de preparación no sería especialmente malo, salvo para tres cuestiones. Se trataría del número de individuos que carece de las mínimas habilidades básicas para abordar el actual proceso de digitalización, --que se sitúa por encima de la media de los países analizados-- y la cantidad de ciudadanos que, por el contrario, se encuentra muy preparado en materia digital y tecnológica. En este caso, hay menos de estos ciudadanos que en la media de los países de la OCDE. En estos dos aspectos España saca peor nota que la media.

Pero, al margen del caso español, a la vista de los resultados de este informe la OCDE ha urgido hoy a los Gobiernos de los países desarrollados a "redoblar sus esfuerzos para mejorar sus políticas de educación y capacitación para ayudar a más personas a cosechar los beneficios de la transformación digital y reducir el riesgo de automatización, que aumenta las desigualdades y el desempleo".

Este estudio revela que ningún país logra resultados por encima de la media en todos los aspectos analizados, lo que sugiere que todos los Estados tienen margen de mejora a la hora de capacitar a sus poblaciones. Si bien, hay unos pocos países, entre los que están Bélgica, Dinamarca, Finlandia, los Países Bajos, Noruega y Suecia, están a la vanguardia en cuanto a las las habilidades y los sistemas de aprendizaje permanente a lo largo de toda la vida necesarios para prosperar en el mundo digital.

Otros países, como Japón y Corea están algo desequilibrados. Aunque tienen un buen desempeño en indicadores estrechamente vinculados con las habilidades adquiridas en la educación formal y las habilidades de la generación joven, tienen un rendimiento promedio o deficiente en lo que respecta a la exposición al mercado laboral y el aprendizaje fuera de la eduación reglada. Estos países tienen potencial para aprovechar al máximo la transformación digital, pero tendrían que adoptar una serie de políticas para garantizar que los trabajadores mayores no se queden atrás, por ejemplo.

Finalmente, este análisis encuentra que hay una serie de países con muchas deficiencias en casi todos los aspectos analizados. Se trata de Chile, Grecia, Italia, Lituania, la República Eslovaca o Turquía, donde además de tener una población muy mal preparada para abordar y beneficiarse de la digitalización, sus sistemas formativos tanto los reglados como los de los trabajadores no parece que estén en condiciones de mejorar esta situación.

Es la diferencia con el caso español que, pese a tener una población con menores habilidades que la media de la OCDE, sus sistemas educativos y la exposición de sus empleos a la automatización, sí están en la media, lo que apunta a la posibilidad de mejoras en la capacitación de sus ciudanos en el medio y largo plazo.

"En nuestro mundo de rápida digitalización, las habilidades marcan la diferencia entre mantenerse a la vanguardia y quedarse atrás", dijo el Secretario General de la OCDE, Angel Gurría, al lanzar el informe en París.

“Para ayudar a las personas, los gobiernos deberán encontrar el equilibrio adecuado entre las políticas que fomentan la flexibilidad, la movilidad laboral y la estabilidad laboral. Las empresas también tienen un papel clave que desempeñar para garantizar que los empleados sean más hábiles y trabajen de nuevo, adaptándose a las demandas cambiantes del mercado laboral. Al mejorar nuestros sistemas de habilidades, podemos garantizar que la revolución tecnológica de hoy mejore las vidas de todos ”.

La OCDE destaca la importancia de sistemas formativos a lo largo de toda la vida laboral. Sin embargo resalta también que la participación en este reciclaje profesional de aquellos trabajadores poco cualificados es 40 puntos inferior a la participación en formación de los adultos que ya están altamente cualificados en los países de esta organización. Por ello, recomiendan a los Gobiernos que creen "sistemas de aprendizaje más flexibles y más cortos" para los trabajadores y consideran que la tecnología puede ayudar a través del uso de la formación digital en línea.

Asimismo consideran que esta mejora de la formación a lo largo de toda la vida laboral exigirá a los Gobiernos a que diseñen nuevas formas de reconocer el nivel de habilidades de las personas. Estas nuevas formas de reconocimiento de nuevas capacitaciones podría ser "vital para superar la falta de motivación de los trabajadores más descualificados para reciclarse".

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