Las ‘startups’ y el emprendimiento dejan de seducir a los universitarios

Cada vez menos estudiantes se decantan por montar un negocio o por trabajar en una empresa de reciente creación

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Hace casi seis años, cuando comenzó el grado de Ingeniería Informática en la Universidad de Valladolid, Miguel Revuelta se planteaba casi cualquier salida profesional al abandonar la facultad. Hoy, a pocos meses de graduarse, tiene prácticamente claro que intentará encontrar trabajo en una gran compañía ya consolidada. Y, a no ser que no quede más remedio, evitará siempre que pueda pasar por una startup. “Creo que hace unos años el emprendimiento y las empresas de reciente creación tenían mejor fama que ahora, y se postulaban como verdaderas alternativas a la falta de empleo. Hoy tengo la sensación de que hay una burbuja, y de que no ofrecen una estabilidad real”, explica.

Algo parecido le sucede a Alba Merino, que este curso terminará sus estudios en Ingeniería Informática y en ADE en la Universidad Politécnica de Madrid. Esta joven es consciente de que su titulación, con conocimientos que aúnan lo digital con lo empresarial, es una de las más demandadas en el mundillo emprendedor. Sin embargo “me gustaría optar por otro tipo de caminos. Creo que en las empresas ya formadas tenemos más posibilidad de crecer y más seguridad laboral. Tampoco descarto opositar”. Tan solo en el caso de no encontrar nada que se le antojase más atractivo, Merino optaría quizá por trabajar en una startup. “Lo que sí descarto por completo es montar un negocio por mi cuenta”, asegura.

En el último curso de Administración de Empresas en la Complutense de Madrid, María Marcos reconoce que, salvo a emprender, está abierta a todo tipo de opciones. “Está claro que en una organización consolidada tenemos muchas más opciones de desarrollarnos profesionalmente, pero tampoco vería mal un periodo de pruebas en una startup que me llamase la atención”.

Estos tres jóvenes representan a grandes rasgos la radiografía de las aspiraciones de los universitarios en España. Según el último informe anual de la consultora sueca Universum, presentado este martes y elaborado en base a entrevistas a más de 30.000 jóvenes a punto de graduarse, la posibilidad de emprender y la atracción por las startups, dos opciones que se han postulado como alternativa laboral a lo largo de los últimos años, pierden interés entre los estudiantes del país.

Según los datos recopilados por el grupo, la mayoría de los universitarios, en un 44% de las ocasiones, se decantan por trabajar en una organización internacional con cierto recorrido. El porcentaje es mucho más elevado en el caso de los estudiantes de ingenierías, que eligen esta opción en un 60% de las ocasiones, y está bastante por debajo en el caso de los graduados en ciencias de la salud, que optan por esta salida en un 29% de las veces.

Al otro lado se encuentra la opción de montar un negocio propio, que se postula como la menos popular entre los estudiantes. Solo seduce a un 4% de la amplia muestra, con algo más de seguimiento entre los alumnos de tecnologías de la información (en un 6%) y de Ciencias Empresariales (5%), y con menos popularidad entre los que cursan una carrera de Humanidades o de Derecho, ambas en un 3%.

En medio de los extremos, un 27% de los encuestados elegiría trabajar en una organización nacional, un 16% se decantaría por opositar para acabar en el sector público y solo un 4,6% barajaría la posibilidad de trabajar para una startup. El emprendimiento y las empresas de reciente creación, en opinión de Revuelta, son menos atractivos por la “poca seguridad laboral que a priori ofrecen. La incertidumbre profesional, salvo en lo público, es enorme en todos los sectores, pero en el mundo emprendedor lo es mucho más”. Algo similar sostiene Merino, que añade a la lista la falta de conciliación. “Mucha de la gente que conozco que está en contacto con el mundo de las startups se queja de la falta de tiempo. Creo que esa es otra de las contrapartidas de este tipo de trabajos”, señala.

En el caso de María Marcos, solo trabajaría en una startup durante un tiempo prudencial, “por probar y vivir la experiencia. Pero no durante un periodo largo. Muchos jóvenes también valoramos nuestra vida personal fuera del trabajo”. Los tres estudiantes, a su vez, achacan a la falta de ayudas y a la inestabilidad económica su rechazo a la posibilidad de montar un negocio.

A pesar de que el emprendimiento suele estar asociado con un mayor riesgo y con unos salarios a priori más bajos, María Benjumea, fundadora de Spain Startup, señala que precisamente son los jóvenes los que siguen impulsando el mercado de las startups en España. “Querer trabajar en lo público o pasar a formar parte de una gran empresa es lo tradicional, lo de siempre, y las nuevas generaciones, en general, suelen querer cosas nuevas”, explica.

Ahora bien, en su opinión no es incompatible querer trabajar en una gran compañía, en la que coger tablas, experiencia y conocer gente, con montar un negocio. De hecho, “es bueno que los jóvenes empiecen entrenándose dentro de una gran empresa. Ahí pueden adquirir soltura, ver nuevas formas de trabajar, coger ideas, y luego, si lo desean, extrapolarlas a un proyecto propio”, asegura. En muchas ocasiones, lo que frena la creación de estas empresas es la falta de presupuesto o de herramientas para darles forma. “Una etapa trabajando en un gran grupo puede aportar precisamente todo esto”.

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