La segunda guerra fría: populismo y tecnología

Europa necesita ambición para competir con China y EEUU en una era digital privada de los valores de los últimos 70 años

La segunda guerra fría: populismo y tecnología

El Consejo Europeo ha otorgado a Theresa May una extensión flexible del Brexit hasta el 31 de octubre. La quinta economía mundial se mantiene en la UE, con sus votos en el Consejo y participación en las elecciones al Parlamento Europeo. Al tiempo Trump amenaza con aranceles por valor de 8.400 millones de euros sobre exportaciones de la UE de productos agrícolas, helicópteros, motocicletas y fuselajes de aviones por las subvenciones otorgadas a Airbus. La respuesta de la Comisión sería aplicar aranceles por valor de 10.200 millones a exportaciones de EEUU.

Trump ha logrado que China acepte un borrador de acuerdo que debe concretarse. La Comisión debería trabajar con Washington para que Pekín ponga fin a las transferencias de tecnología forzadas, respete la propiedad intelectual y abra sus sectores agrícola, automovilístico y financiero. Las concesiones de China se deben a que los aranceles impuestos por EEUU a exportaciones chinas por valor de 247.000 millones están funcionando. El PIB chino creció 6,6% en 2018, su ritmo más bajo desde 1990.

Cuatro tendencias geoeconómicas están desestabilizando el sistema multilateral liberal basado en instituciones internacionales y tratados comerciales creado después de la Segunda Guerra Mundial. La primera es el avance del populismo. Los partidos políticos tradicionales son incapaces de ofrecer soluciones coherentes ante el aumento de las desigualdades, el envejecimiento de la población y la segunda tendencia: la transformación del mercado laboral debido a la automatización, los robots y la inteligencia artificial. Las clases medias y bajas de los países desarrollados y emergentes se lanzan a la calle para pedir soluciones inmediatas en un mundo complejo y atemorizante. Las protestas también responden a la tercera tendencia geoeconómica: el deseo de alcanzar los niveles de consumo de los ricos y famosos, que las redes sociales permiten diseminar en poblaciones que han perdido valores tradicionales y dónde retroceden las religiones moderadas.

Populistas de derechas o izquierdas han accedido a la presidencia en Ucrania (Zelenski), México (López Obrador), Brasil (Jair Bolsonaro) y gobiernan en Italia, Polonia y Hungría. Las elecciones en España, al Parlamento Europeo, en Canadá, Grecia y Australia durante 2019 permitirán a populistas acrecentar su presencia en instituciones democráticas. Los mercados bursátiles se han estabilizado al alza por el progreso de las negociaciones entre EEUU y China, el fin de las subidas de tipos de interés y la prórroga del Brexit. Pero la desaceleración brusca del crecimiento de China, la eurozona, Alemania y la recesión en Italia es preocupante y da más oxígeno a populistas y Theresa May.

Las normas del Partido Conservador impiden que sus miembros la sustituyan como líder de los Tories hasta diciembre. El debate sobre el Brexit se trasladará a la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo (PE). Aunque el Reino Unido salga de la UE, a partir del 1 de julio muchos de los 73 políticos británicos en el Parlamento Europeo –de un total de 751– seguirán afiliados a tres partidos políticos europeos euroescépticos o antieuropeístas que ya cuentan con 132 miembros en el actual PE.

El eje franco-alemán flaquea por la falta de iniciativa de Merkel y la difícil gestión por parte de Macron de la revuelta de los Chalecos Amarillos. Los reguladores y sindicatos pueden frenar la revolución digital con la GDPR o protestas. Pero igual que los luditas no pudieron con los telares, el progreso tecnológico es imparable.

Los líderes occidentales deben aceptar la cuarta tendencia geoeconómica: Rusia y China son dictaduras que interfieren en nuestras elecciones y apoyan a dictadores antioccidentales como Maduro y Kim Jong Un. La Guerra Fría contra el comunismo se ganó. Pero China y Rusia modernizan su armamento nuclear y convencional. Pekín compite con las instituciones de Bretton Woods mediante el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y la iniciativa Belt and Road. La estrategia Made in China 2025 con 265.000 millones de euros de inversiones en diez sectores tecnológicos punta es otro desafío a Occidente. Dichas iniciativas militares, tecnológicas y de influencia económica internacional son intentos más sofisticados que el Comecon y el Movimiento de Países no Alineados de la Guerra Fría. Trump ha logrado la renegociación de NAFTA. Su reelección es casi segura por la radicalización de los candidatos demócratas y la tasa de desempleo más baja en medio siglo (3,8%). EEUU con sus amplias reservas de gas y petróleo de esquisto está cerca de la independencia energética. La UE envejece y aumenta su independencia energética. Europa necesita ambición, estadistas e ideas realistas si quiere frenar el populismo y competir con EEUU y China en una era digital desprovista de las instituciones y valores de los últimos setenta años.

Alexandre Muns Rubiol es Profesor de la OBS Business School

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