10.800 millones en dividendos esta primavera: consulta los próximos pagos

Con cargo a los resultados de 2018, las cotizadas repartirán 25.000 millones en dividendos, un 9,4% más que un año antes

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Las cotizadas son conscientes de lo importante que es cuidar al accionista y mientras en mercados como el estadounidense la recompra de acciones es la estrategia que más predomina, en la Bolsa española la entrega de dividendos es la norma. Una corriente que se ha mantenido incluso en los momentos más complicados de la crisis económica. Eso sí, con cambios para limitar la salida de dinero de caja. Aquí el scrip dividend, una fórmula introducida por Santander en 2009, ha ocupado un papel protagonista.

A día de hoy cada vez son más las compañías que abonan el dinero en efectivo, pero es posible encontrar a firmas que siguen exprimiendo las ventajas del dividendo opción. Santander, de hecho, ha dado marcha atrás en su promesa de abonar todo el dividendo en 2019 y ha recuperado el dividendo en acciones. La entidad, que no precisará hasta septiembre cuál será el dividendo con cargo a los resultados de este año, sí ha anunciado a cambio una mejora en el porcentaje de beneficio que reparte a sus accionistas, que sube a entre el 40% y el 50%. Junto a Santander, que ve en el dividendo elección una vía de reforzar capital, otras firmas abonadas al scrip dividend son Ferrovial, ACS e Iberdrola.

Esta estrategia ha permitido a las compañías seguir mantenido unos dividendos atractivos. Para el conjunto de 2019 las cotizadas tienen previsto repartir 28.000 millones en dividendos. Solo en primavera las firmas abonarán cerca de 10.800 millones. Hasta la fecha se han entregado 4.300 millones con nombres tan esperados como BBVA, Sabadell, CaixaBank y Bankia. A la vuelta de la Semana Santa todas las miradas estarán puestas en Inditex y Santander, que distribuirán el 2 de mayo 0,44 euros y 0,065 euros por acción, respectivamente. A ellas se suman Aena, que una semana antes (el 23 de abril) repartirá entre sus accionistas un cupón de 6,93 euros por acción. Antes de que concluya la primavera, pero ya en el mes de junio, será el turno de Repsol y Telefónica.

Con cargo a las cuentas de 2018 las firmas del Ibex 35 incrementarán un 9,37% los dividendos, hasta los 25.062 millones, frente a los 22.913 millones repartidos con cargo a las cuentas de 2017. Hasta 23 cotizadas se suman a esta corriente alcista, frente a cuatro que la recortan y ocho que la mantienen en línea con lo repartido un año antes. “En un escenario de desaceleración moderada, las compañías españolas sí que deberían ser capaces de mantener los pagos prometidos en términos generales. Hay que tener en cuenta que la generación de caja es elevada y los niveles de pay out razonables, si hablamos en términos generales”, explican desde Renta 4.

Estos pagos elevan la rentabilidad del dividendo del Ibex 35 al 4,1%, a la cabeza de las Bolsas europeas. La pregunta que muchos se plantean es si invertir según la rentabilidad por dividendo es una buena estrategia, considerando que esa rentabilidad se eleva cuando desciende el precio de la acción y no cambia la remuneración al accionista. Juan José Fernández-Figares, director de análisis de Link Securities, afirma que “la rentabilidad por dividendo de las empresas cotizadas puede ser una buena opción para los inversores más conservadores”. Eso sí el experto aconseja tener cuidado a la hora de seleccionar las compañías y señala que más allá de este indicador hay que tener en cuenta otras variables. “Lo primero es comprobar si esa rentabilidad es sostenible, si la compañía genera y va a generar caja libre suficiente para pagar el dividendo. No es igual la garantía que en ese sentido ofrece una compañía cuya capacidad de generar caja libre está ligada a la marcha del ciclo económico que la que ofrece una empresa cuyos resultados son más previsibles independientemente de la fase del ciclo en que nos encontremos”, explica Figares.

Junto a esto también hay que tener presente los riesgos regulatorios. Aquí sectores como el del gas o eléctrico, los que más contribuyen a dar un perfil defensivo a la cartera, son los más sensibles ante un eventual cambio del marco regulatorio dependiendo de quién gane las elecciones. “Invertir por dividendo puede ser interesante, y creo que en estos momentos lo es, pero hay que ser selectivos a la hora de escoger las compañías. Hay que buscar seguridad jurídica, recurrencia y visibilidad en resultados y balances sólidos”, subraya el experto. 

La importancia del dividendo es algo que tienen presente tanto los inversores minoristas, especialmente los que tienen menor aversión al riesgo, como los institucionales. Así en 2018 una de las estrategias que más alegría reporto a los fondos fueron aquellas basadas en la retribución al accionista. Es verdad que en momento de volatilidad y corrección como el sufrido en la recta final de 2018 ningún activo está a salvo, pero la entrega del cupón puede ser una vía para compensar los descensos. Por ejemplo en Renta 4 la cartera construida en función del pago de dividendo obtuvo el año pasado una rentabilidad del 17%.

“La selección de valores se realiza desde un punto de vista fundamental y teniendo en cuenta, además de la rentabilidad por dividendo, los fundamentales de las compañías elegidas. Va dirigido a inversores que buscan una solución de rentas. El inversor, aparte de beneficiarse del potencial de revalorización de las acciones en cartera, obtendrá un flujo recurrente de ingresos vía dividendo”, explica Natalia Aguirre, directora de estrategia de la entidad.

La banca, en el punto de mira

Si bien el sector energético es el más sensible a los cambios regulatorios, el que más dudas genera en la actualidad es el bancario. UBS lanzó a comienzos de abril una advertencia negativa sobre las entidades europeas y señaló que en un escenario de tipos bajos mantener rentabilidades por dividendo elevadas podría convertirse en una señal de debilidad, poniendo en peligro incluso la entrega de dividendos.

El departamento de análisis de la entidad pedía a los inversores analizar con cuidado a los bancos y mirar con lupa la capacidad de generar ingresos, el colchón de capital y los ratios de pay out (porcentaje de beneficio que se reparte entre los accionistas). Teniendo en cuenta todo esto, UBS incluyó en el grupo de entidades con riesgo sobre sus dividendos a Sabadell, en contraste con Unicaja, la entidad española en la que aprecia una retribución más sólida.

Otra de las cuestiones que genera incertidumbre es si las entidades están en condiciones de abandonar la estrategia del scrip dividend, más después del anuncio efectuado por Ana Botín y teniendo en cuenta que el resto mantiene el pago íntegro en metálico. “Es un alternativa que debe tenerse en cuenta y no hay que descartar que vuelva a utilizarse. El scrip (si no hacen recompra de acciones para amortizar) sirve para reforzar el capital, en la medida en que emites acciones nuevas y ayuda a compensar en parte el consumo de capital al que el sector tiene que hacer frente por temas regulatorios. En términos de aportación al capital no tiene por qué ser elevada, todo dependerá del grado de aceptación que tenga”, afirman en Renta 4. En esta estrategia el inversor dispone de tres opciones: vender los derechos a la entidad, lo que equivale a cobrar el dinero en efectivo, venderlos en el mercado o esperar a recibir las acciones. Esta última opción es la que concede por norma la cotizada.

A pesar de las dudas que genera la retribución al accionista que mantienen las entidades los expertos consultados se muestran optimistas y creen que no existen a día de hoy riesgos de cancelación de los pagos. “Sí que es cierto que el entorno actual puede poner en cuestión el dividendo, pero hay que tener en cuenta que los bancos establecen sus políticas de retribución al accionista en función de un pay out y no de un importe de dividendo concreto. Esto les da más flexibilidad a la hora de adaptarse a un escenario de descenso de beneficios, manteniendo el pago en efectivo”, explica Aguirre.

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