Mercados

Las salidas a Bolsa superan en 34.700 millones a las exclusiones en los últimos cuatro años

Hispania será suspendida de negociación hoy al cierre

Salidas Bolsa pulsa en la foto

Cinco años después de su debut, Hispania pone hoy punto y final a su andadura en Bolsa. La CNMV suspenderá de cotización a la socimi al cierre de la sesión, una situación que se prolongará hasta su exclusión definitiva de negociación. En lo que va de año solo Europac ha sido excluida de la Bolsa una vez completado el proceso de compra por parte de la británica DS Smith. Si se suma el valor en Bolsa de la socimi (1.949 millones) y el de la papelera (1.667 millones), ha salido del mercado papel por importe de 3.616 millones en 2019.

Esta fuga contrasta con la escasez de nuevas cotizadas. En el primer trimestre del 2019 no ha habido ningún debut bursátil a excepción de los protagonizados en el mercado alternativo bursátil (MAB). Esta sequía se prolongará en los próximos meses y más aún después de que Cepsa y WiZink hayan cancelado sus planes para salir al mercado. Solo Europastry mantiene la idea de dar el salto al parqué, un movimiento que según lo adelantado ayer por Bloomberg podría llegar en junio.

Las exclusiones de Bolsa son una tendencia que se ha visto incrementada en los últimos tiempos y que vuelven a primer plano en un momento en que las operaciones corporativas centran la atención del mercado. En los últimos cuatro ejercicios, 27 empresas han dejado de cotizar. Entre ellas se encuentran dos históricas de la Bolsa española y exintegrantes del Ibex 35 como son el caso de Abertis o Banco Popular. En total han salido de la Bolsa española 41.499 millones de euros.

En el mismo periodo el número de debutantes se reduce a 22 y el papel nuevo puesto en circulación entre todas asciende a 76.200 millones –a precios de mercado–, una cantidad en la que Aena, con una capitalización actual de 24.400 millones, y Coca-Cola European Partners (21.400) acaparan el 61% del valor de mercado de las nuevas cotizadas.

Las operaciones corporativas, en el disparadero de los inversores, lejos de remitir, son una tendencia a la que los expertos ven recorrido. En este proceso contribuyen las bajas valoraciones que imperan en el mercado después de las caídas sufridas en 2018. Los descuentos que presentan las firmas españolas, unido al apetito de los inversores extranjeros, se convierten en el caldo de cultivo para las opas.

Esta semana arrancaron los plazos de aceptación a las ofertas presentadas por Mijail Friedman para hacerse con Dia (solo será excluida si la acepta el 90% del capital) y las lanzadas por los fondos de capital privado KKR y Carlyle sobre Telepizza y Bodegas Bilbaínas, respectivamente. A ellas se suma la opa presentada por el fondo luxemburgués World Confectionery Group sobre Natra el pasado 5 de enero y que dispone de la autorización de la CNMV y la Comisión Europea. Si salen adelante estas propuestas, otras cuatro cotizadas pasarían a engrosar la lista de firmas excluidas. A los precios actuales, supondría la salida de otros 1.192 millones de euros del mercado español.

En toda opa autorizada por la CNMV, los inversores deben tener en cuenta el plazo de aceptación, que según la normativa no podrá ser inferior a los 15 días naturales ni superar los 70. Cuando se presenta una opa sobre el 100% de las acciones y ha sido aceptada por el 90% del capital, el oferente puede exigir a los accionistas la venta de sus títulos al precio de la oferta presentada. El plazo para ejecutar esta operación es de tres meses y el comprador corre con los gastos.

Asimismo, en las ofertas de exclusión puede darse la posibilidad de que el inversor quiera mantener las acciones o que por desconocimiento acabe agotando todos los plazos para reclamar la inversión. Si esto ocurre, debe tener presente la pérdida de liquidez (no se le devuelve el dinero) y la menor información. “Como accionista conserva todos sus derechos, incluido el dividendo, y puede darse el caso de que a largo plazo recupere la inversión a base de dividendos, pero se trata de un valor totalmente ilíquido y donde los derechos de voto y decisión se reducen a una parte infinitesimal de la compañía, por lo que nadie garantiza el reparto de dividendos”, afirma Pablo Fernández analista de Renta 4. “Si la empresa optara pasado un tiempo por comprar las acciones, el precio se ajustaría con los dividendos repartidos durante ese tiempo”, remarca. Abertis, excluida de negociación tras la adquisición de ACS y Abertis, se ha comprometido a repartir un pago anual de 0,96 euros por acción a los minoritarios.

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