May y Corbyn volverán a reunirse tras una primera charla “constructiva” sobre el Brexit

Ambos dirigentes tratan de sellar un acuerdo conjunto ante el riesgo de una salida sin acuerdo en nueve días

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La primera ministra británica, Theresa May, este miércoles en la Cámara de los Comunes. AP

La primera ministra británica, Theresa May, y el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, ha mantenido esta tarde una reunión "constructiva" de dos horas, para tratar de consensuar un plan común que garantice una salida ordenada de Reino Unido de la UE, ante el riesgo creciente de un Brexit duro el próximo 12 de abril. Después de que su acuerdo de salida fuera tumbado tres veces y no consiguiera recabar el apoyo unánime entre sus propias filas, la premier decidió ayer cambiar de estrategia y volverse hacia la oposición para tratar de romper la actual parálisis y salvar su acuerdo, lo que ha enfurecido al ala más dura de su partido.

"La conversación de hoy ha sido constructiva y ambos lados se han mostrado flexibles y comprometidos a poner fin a la actual incertidumbre en torno al Brexit", ha afirmado un portavoz de la líder conservadora tras el encuentro. Ambos dirigentes han acordado poner en marcha "un plan de trabajo para cumplir con el mandato del pueblo británico, proteger el empleo y la seguridad", ha añadido. Las discusiones técnicas entre los equipos de ambos partidos se desarrollarán a lo largo del día de mañana.

El líder laborista ha coincidido en el carácter constructivo de las negociaciones, pero se ha mostrado menos optimismo que su homóloga conservadora, afirmando que a pesar de ser "útil", la reunión "no fue concluyente" y que todavía quedan muchas negociaciones por delante. "No ha habido tantos cambios como yo esperaba", ha detallado Corbyn. El laborista ha añadido que han hablado sobre las posibles líneas rojas en torno al establecimiento de una unión aduanera con la UE una vez Reino Unido abandona el club comunitario, una alternativa que estuvo muy cerca de salir adelante este lunes en la Cámara, al ser tumbada por apenas tres votos de diferencia. 

Tras la charla mantenida por ambos líderes, el presidente de la Cámara, John Bercow, ha rechazado que se vuelvan a votar este lunes una serie de alternativas al Brexit (también conocidos como votos indicativos), un procedimiento que no había surtido ningún resultado concluyente las dos veces que se ha llevado a cabo, esta semana y la pasada. La Cámara sí acordó, en cambio, iniciar la tramitación de urgencia una ley que obligue al Gobierno a pedir una extensión al plazo de salida de la UE y evite una salida a las bravas el próximo 12 de abril.

May busca presentar ante Bruselas un nuevo plan acordado con la oposición antes de la cumbre de emergencia que mantendrán los Veintisiete el miércoles que viene 10 de abril, que le permita conseguir una prórroga "lo más corta posible" para no tener que participar en las elecciones europeas de finales de mayo. La decisión le ha valido la dimisión de un miembro de su Gobierno, el diputado Chris Heaton-Harris, el décimosegundo en lo que va de año.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha respondido que la UE no concederá ninguna extensión corta (hasta el 22 de mayo) si Westminster no da luz verde al acuerdo de salida ante del 12 de abril. El jefe del Ejecutivo comunitario ha añadido que un Brexit duro es ahora mismo "un escenario muy probable". "No es el desenlace que quiero, pero nos hemos asegurado de que la UE está preparada para afrontar esta situación", ha señalado. Según fuentes comunitarias, desde Bruselas se baraja ya la opción de una prórroga mucho más larga, que podría extenderse hasta enero de 2020, o incluso un año entero, hasta abril.

Desde las filas laboristas se muestran escépticos ante la posibilidad de que la premier esté dispuesta a "mover un milímetro" su postura del Brexit y, por tanto, de que ambos bloques puedan sellar ahora un acuerdo transversal, según recoge el Financial Times. Durante los más de dos años y medio que han durado las negociaciones con Bruselas, May se ha negado a incluir en las conversaciones a la oposición, por lo que su último giro es visto por muchos laboristas como una excusa para poder culpar a Corbyn de su propio fracaso.

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