Las principales marcas se lanzan a la carrera por la electrificación

El grupo Volkswagen aspira a ser la referencia en este mercado con su plataforma MEB

salón automóvil ginebra
Ralf Brandstätter, director de operaciones de Volkswagen, en el Salón del Automóvil de Ginebra.

El miedo a las multas por pasarse de los 95 gramos de CO2 por kilómetro, impuesto por la Unión Europea para los coches nuevos en 2020, marca el salón del automóvil de Ginebra que se abrirá este jueves al público. Las principales marcas han hecho anuncios y lanzamientos relacionados con la electrificación, para intentar liderar el cambio del sector hacia una movilidad con menos emisiones.

Volkswagen, por ejemplo, ha anunciado la apertura de su plataforma para vehículos eléctricos MEB a otros fabricantes, con el fin de conseguir una reducción de gastos con una mejora de la economía de escala. “El MEB se establece como el estándar para la movilidad eléctrica”, ha dicho Herbert Diess, el consejero delegado de Volkswagen. La firma alemana se puso como objetivo comercializar un millón de automóviles eléctricos, de los cuales gran parte irían hacia el mercado chino.

En esta línea, Jürgen Stackmann, responsable de ventas de VW, ha señalado que el cambio hacia la movilidad eléctrica “supone un desafío” para la empresa alemana y ha asegurado que el objetivo de Volkswagen es “pagar 0” euros por las posibles multas que conllevarían exceder los 95 gramos de CO2 por kilómetro.

Seat, “la marca joven del grupo”, ha mostrado al mundo su coche El-Born, su primer eléctrico, que llevará el nombre de un barrio de Barcelona. A su vez, su firma para clientes con mayor poder adquisitivo, Cupra, ha anunciado el Formentor, un híbrido enchufable. “Es el mejor producto de la historia de Seat”, ha señalado Luca de Meo, presidente de la automovilística. Desde la empresa han señalado que este modelo podría fabricarse en Barcelona.

Carlos Tavares, director ejecutivo de PSA, ha explicado que los clientes tendrán que pagar más dinero por sus coches nuevos debido a las multas, ya que en caso de que el usuario escoja un automóvil eléctrico, tendrá que pagar el alto precio que todavía tienen estos vehículos, y que en caso de elegir uno de combustión, tendrá que abonar el sobrecoste que conllevarán las sanciones de la UE. Para el directivo portugués, se está cargando a la clase media europea con un exceso de impuestos. “Queremos tener un sistema de movilidad limpio, pero tiene que ser un sistema que se pueda pagar”, ha dicho Tavares.

Otro gigante del sector, como Daimler, también ha señalado que, si bien “están haciendo grandes inversiones” en electrificación, los vehículos de combustión todavía son necesarios. “Estamos muy preocupados por las emisiones de dióxido de nitrógeno, pero el vehículo de diésel todavía tiene un papel que jugar en Europa en la próxima década”, ha señalado Ola Källenius, miembro del consejo de administración de la compañía.

Nubarrones y necesidades del motor

Otro de los temores expuestos por los fabricantes es qué ocurrirá con el Brexit. Para Daimler, por ejemplo, Reino Unido es su segundo mercado, pero no tienen fábricas en el país. En Seat, De Meo ha señalado que si bien la empresa está menos expuesta que otros fabricantes, el Brexit es “malito, malo y muy malo”. Tavares, sin embargo, ha asegurado que “PSA tiene un plan para ambos escenarios (Brexit con y sin acuerdo)”.

Tavares también ha mostrado su temor por la falta de fábricas de baterías para coches eléctricos en Europa. “Ahora la producción está en Asia, hay que hacerlas aquí. Necesitamos un plan estratégico en Europa que tenga en cuenta la producción de las baterías”. En esta línea se han mostrado otros directivos, como De Meo, que ha asegurado que España es un país atractivo para la producción de vehículos eléctricos, pero la fábrica de baterías “necesita estar al lado de la planta”. 

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