BBVA reduce en 7.200 millones en un año los activos ligados al ladrillo

La entidad mantiene 5.655 millones en adjudicados y el riesgo por financiación a la promoción se queda en 3.100 millones

Sede de BBVA en Las Tablas, en Madrid.
Sede de BBVA en Las Tablas, en Madrid.

BBVA redujo considerablemente el pasado año los adjudicados procedentes de su exposición al ladrillo. El banco rebajó de 12.821 millones de euros a 5.655 millones en 2018 el valor bruto de los activos recibidos por la entidad por pagos de deudas en España, según se recoge en el apartado de riesgos de las cuentas consolidadas del grupo. Eso supone que en un año ha reducido ese riesgo en casi 7.200 millones. Un año antes, en 2016, esos pagos de deudas alcanzaban los 15.445 millones.

Por tipo de activos recibidos en pagos de deudas, el valor bruto de los suelos quedó en 965 millones, una reducción de 2.732 millones en un año. La cifra del caso de edificios terminados se quedó en 991 millones (1.200 millones menos) y en edificios en construcción se rebajó en 209 millones (un descenso de 332 millones).

Si se tiene en cuenta el valor contable neto, la reducción total de la exposición al ladrillo es algo menor, de algo más de 2.000 millones, ya que pasó de 5.137 millones a 3.045 millones.

El banco presidido por Carlos Torres Vila, siguiendo la práctica de todo el sector bancario en estos últimos años, en 2018 se desprendió de una importante cartera de activos procedentes del ladrillo. La entidad vendió a Cerberus el 80% de un portfolio que valorado en alrededor de 5.000 millones. BBVA integró esos activos en la sociedad Divarian, controlada por el fondo estadounidense, que también se hizo con el servicer Anida. Aún así, la entidad reconoce que todavía no se han traspasado todos los adjudicados a la nueva sociedad conjunta.

“De forma efectiva, a 31 de diciembre se habrían procedido a traspasar a Divarian 43.900 activos por valor de 2.828 millones de euros. Se encontrarían pendientes de ser transferidos 17.485 activos por un valor cercano a 900 millones de euros, sujetos a autorizaciones específicas en proceso de obtención”, explica el banco.En 2018 también culminó la venta de una cartera de créditos dudosos y fallidos por 1.000 millones al fondo de pensiones canadiense CPPIB y llegó un acuerdo con Blackstone para vender la participación del 25% en Testa por 478 millones.

Además de los adjudicados, el apartado de riesgos por exposición al ladrillo también destaca las financiaciones destinadas a la construcción y promoción inmobiliaria, que en 2018 se situó en 3.183 millones como importe bruto. De esos, 875 millones corresponden a dudosos y 2.619 millones a activos fallidos, de un total de 183.196 millones correspondientes a préstamos a la clientela. Un año antes, esta cifra sobre el riesgo por financiación destinada a la actividad promotora era de 5.224 millones, de los que 2.660 millones se encuadraban en dudosos y 2.289 millones a activos fallidos. En el ejercicio previo, en 2016, el importe bruto de ese riesgo por financiación alcanzaba los 7.930 millones.

A cierre de 2018, el 58,5% del crédito promotor está garantizado por edificios (en concreto en tres cuartas partes son viviendas) y un 17,8% por suelos. Precisamente el peso de las parcelas como garantía inmobiliaria se ha ido reduciendo desde 31,5% en 2016.

El banco hace sus propios cálculos

BBVA detalla en sus cuentas consolidadas sus propios cálculos sobre la exposición al ladrillo, que difieren de la normativa del Banco de España. Según la estimación de la entidad financiera, su exposición neta inmobiliaria es de 2.498 millones. Comparado con el perímetro de transparencia del supervisor, el credito promotor no incluye 2.100 millones relacionados principalmente con la cartera no dudosa transferida al área de actividad bancaria en España. Por eso, deja esa cifra en 541 millones. En el caso de los adjudicados, rebaja la cuantía a 1.934 millones, ya que no incluye los 1.111 millones de instrumentos de capital, participaciones y financiaciones a sociedades no consolidadas.

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