Las escuelas inteligentes existen, y varias están en España

El Ministerio de Educación y Samsung presentan el primer balance del programa Smart School

Varios alumnos del Colegio Rural Agrupado (CRA) de Villayón, en Asturias.
Varios alumnos del Colegio Rural Agrupado (CRA) de Villayón, en Asturias.

A finales del pasado mes, tres niños finlandeses viajaron hasta el Colegio Rural Agrupado (CRA) de Villayón, en el occidente asturiano, para evaluar de primera mano su sistema y métodos docentes. La elección de estos tres pequeños auditores no fue casual, y es que año tras año Finlandia se hace con el oro en el Informe PISA en educación de la OCDE. La escuela de Asturias, según los chavales nórdicos, superó el examen con matrícula.

Más allá de la anécdota, cabe preguntarse la razón por la que este centro se ha erigido como uno de los más innovadores de España. Porque no es el único. A él se le añaden otros 33 colegios públicos diseminados por casi toda la geografía del país. Suman más de 4.000 alumnos y 108 aulas implicados.

Todos ellos forman parte del programa Samsung Smart School, una iniciativa promovida por la empresa tecnológica y por el Ministerio de Educación y Formación Profesional, así como por las propias comunidades autónomas, un total de 15, a las que se añaden Ceuta y Melilla. Este viernes, en el Museo Arqueológico Nacional, los impulsores presentaron el primer balance de la iniciativa, que empezó hace ya cinco cursos pero que promete continuar durante más tiempo. “Creemos que el proyecto ha tenido un impacto realmente positivo. La tecnología está cambiando todo, se están reiniciando un montón de áreas, y la educación no puede quedarse fuera”, explicó Celestino García, vicepresidente corporativo de Samsung.

Como primer resultado a destacar, prosiguió Mar Camacho, doctora en Tecnología Educativa y quien ha capitaneado y tutelado el proyecto durante estos años, “vemos que la competencia digital de los alumnos implicados ha aumentado un 24% desde 2016”. Los resultados certifican, además, que los estudiantes han mejorado en el resto de las principales competencias analizadas, como el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje acompañado de dispositivos móviles, el aprendizaje colaborativo en entornos digitales o aspectos esenciales como la seguridad en la red o el reconocimiento a la propiedad intelectual de muchos de los contenidos perdidos en internet.

Para poder poner algo más de luz sobre toda la cantidad de información recolectada hasta hoy desde el curso 2014-2015, cuando comenzó el proyecto, los organizadores han elaborado el informe Samsung Smart School. Centros digitalmente competentes, y así reducir un poco el espectro de datos. Para llevarlo a cabo, se ha tomado una muestra de 662 alumnos cuyas edades oscilan entre los 10 y los 12 años. “Esto lo convierte en un informe realmente pionero, ya que en la literatura científica actual no se encuentran estudios similares, con un alcance de tal magnitud”, continuó Camacho.

La experta aseguró que a día de hoy existe una falta de consenso en cuanto al uso de la tecnología en las aulas, alimentado precisamente por la falta de una base amplia en la que se apoyen los resultados, “ya que normalmente se analiza a una muestra de unos 100 alumnos. Nosotros hemos superado los 600. Esto nos da una base sólida sobre la que poder extraer conclusiones”.

Celestino García, vicepresidente de Samsung; Alejando Tiana, secretario de Estado de Educación, y Mar Camacho, doctora en Tecnología Educativa.
Celestino García, vicepresidente de Samsung; Alejando Tiana, secretario de Estado de Educación, y Mar Camacho, doctora en Tecnología Educativa.

Para obtener los resultados, el grupo de trabajo ha analizado tres competencias que se consideran clave para el desarrollo académico de los jóvenes, y que por su diversidad conforman un bagaje amplio de conocimiento. Son la comunicación lingüística, la tarea de aprender a aprender y la competencia digital. En esta línea, prosiguió Camacho, se ha comprobado que ha habido un claro progreso en las tres ramas, logrando resultados realmente positivos entre los cursos 2016-2017 y 2017-2018. En lingüística, la mejora ha aumentado un 13%, a la hora de aprender a aprender, los alumnos han progresado un 14%, y en lo relativo a las competencias digitales, el salto ha sido de 24%.

Estos no han sido los únicos avances. Hay una larga lista de propuestas que dejan entrever hacia dónde se están moviendo las escuelas punteras. Los centros que forman parte del proyecto, entre los que se encuentran el CEIP Viñagrande de Galicia, el CEIP Aguanaz (Cantabria), el San Donato Herri Eskola (Navarra), el CEIP Joan Abelló (Cataluña), el CEIP Las Cañadas (Castilla y León) o el CEIP El Olivo (Andalucía), han llevado a cabo importantes cambios en cuanto a la cultura digital y la forma de aplicar la tecnología a la enseñanza. Esto se ha visto reflejado, señaló la experta, en la creación de aulas singulares destinadas a la realización de actividades para el aprendizaje en la era digital, un proceso que se ha podido costear, en gran parte, con los 6 millones de euros que Samsung ha destinado al plan. A nivel tecnológico, por ejemplo, se ha dotado a todos los centros participantes de los elementos hardware y software necesarios.

Los colegios también se han armado, entre otras herramientas, con tabletas con lápiz que permiten trabajar la lectoescritura y mejorar la creatividad y productividad del aula. A su vez, se han hecho con pantallas que permiten conectar los dispositivos de manera inalámbrica y proyectar su contenido. Todo este equipamiento y planteamiento, alegó Alejandro Tiana, secretario de Estado de Educación y Formación Profesional, revoluciona por completo el sistema docente. Y además da oportunidades “a los centros de las zonas rurales, que en muchas ocasiones se encuentran en una situación de desventaja”. A pesar de esto, señala el citado informe, la escuela inteligente no se reduce a una digitalización del espacio, sino a unos planes coordinados y bien establecidos apoyados en las nuevas herramientas.

Más allá de los resultados académicos logrados y del avance en la docencia, Mar Camacho puso el foco en el impacto que las escuelas inteligentes reproducen también en la comunidad en las que desarrollan, llegando más allá del aula y construyendo relaciones formales con su área de influencia. “Todos estos proyectos han dado lugar a un trabajo colaborativo entre la escuela y diferentes instituciones”, como ayuntamientos, asociaciones, representantes del Gobierno, entidades culturales o las propias familias.

Los profesores han sudo la punta de lanza de este proyecto

Pero si hay un elemento que se ha convertido en una prioridad para todos los centros inteligentes, ese es sin duda el profesorado. En ese sentido, ha sido necesaria una inversión importante para dotar a los docentes de la formación necesaria para poder encarar todo el proceso. “Sin ninguna duda, los profesores han sido la punta de lanza de la iniciativa. Gran parte de ellos no tenían conocimientos previos del funcionamiento de estas tecnologías, pero poco a poco los han conseguido aprender”.

Así, aseguró la experta, la implicación y la conciencia de todo el claustro ha sido una pieza clave de la transformación. Algo que corroboran los propios profesionales, que son conscientes de que “el desarrollo de su competencia digital ha impactado en cómo los alumnos han aprendido a buscar y seleccionar información de la red, a comunicarse e interactuar, a generar y compartir contenidos o a preservar los derechos de autor”, trasladó Camacho.

En opinión Alejandro Tiana, este proyecto supone un paso más en la estrategia europea 2020, “que marca una línea hacia la que tenemos que ir. Es fundamental que los jóvenes desarrollen estas competencias, que inciden en su desarrollo individual, pero también en el conjunto de la sociedad”, aseguró. El secretario de Estado también puso el foco en la importancia de basarse en datos a la hora de ejecutar este tipo de planes. “En asuntos como el de la educación muchas veces nos basamos en prejuicios, y es importante que los debates se encaren desde la información corroborada”. Por otro lado, señaló, que un sistema descentralizado como el español haya sido capaz de seducir a 15 comunidades autónomas, “cuando las regiones tienen un grado enorme de decisión en materia de educación”, es una muestra del potencial que esta iniciativa encierra, “y que merece la pena subrayar”.

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