Las empresas reciclan más pero no eliminan el plástico de su producción

El 63% del plástico consumido en España aún no se recicla

Planta de reciclado de plásticos en Palma de Mallorca. Ampliar foto
Planta de reciclado de plásticos en Palma de Mallorca.

El contenedor amarillo se ha convertido en un elemento urbano habitual y cada vez los españoles lo visitan con mayor frecuencia. Así se desprende de los últimos datos proporcionados por Cicloplast, una organización referencia en cuanto a estadísticas del sector, que revelan que en el último año cada ciudadano depositó 11,2 kilos de envases procedentes del hogar, lo que supone un crecimiento del 8,7% y sitúa a los españoles como los segundos habitantes europeos que más envases reciclan, después de Alemania.

Sin embargo, detrás de los índices positivos, la cantidad de plástico que contamina el entorno es mayor de la que se recicla. En España se produjeron 2,3 millones de toneladas de residuos plásticos en 2016, último año del que se disponen datos, de los cuales 1,45 millones no se reciclaron. En total, un 63% de todo el plástico consumido terminó en vertederos, en el medio ambiente o se utilizó para producir energía.

“Es un problema que nos ha estallado en el último lustro. Cada año, casi un millón y medio de plásticos no se reciclan. Para dar una idea de la dimensión, un camión de basura tiene una capacidad de nueve toneladas y media. Pues 152.000 camiones no se reciclaron el último año”, explica Julio Barea, responsable de temas plásticos en Greenpeace España.

Según Cicloplast, el 46% de los residuos plásticos, que suponen un volumen de más de un millón de toneladas, termina en vertederos o en vertidos incontrolables. Igualmente, el 17% se destina a la valorización energética, una práctica poco extendida en España, pero habitual en otros países europeos, que consiste en quemar el plástico para generar energía. “La recuperación energética no se puede considerar como reutilización o reciclado ya que al quemar el plástico se liberan toxinas como dioxinas y furano que son contaminantes y van a parar al entorno”, valora el portavoz de Greenpeace. 

Los objetos plásticos de un solo uso han pasado a dominar la vida cotidiana. Botellas, tarrinas y envoltorios se utilizan a diario durante unos pocos minutos y dejan notar sus efectos a lo largo de los años. Por eso, las Administraciones están aplicando nuevas normativas para combatir su impacto en el medio natural.

Progresos muy lentos

Obligación de las empresas. En España la Ley 11/1997 establece que las empresas envasadoras deben hacerse cargo de los residuos plásticos. Lo hacen a través de un Sistema Integrado de Gestión (SIG) del que se encargan Ecoembes y, participada en un 60% por compañías como Coca-Cola, Pepsi-Co, Nestlé o Danone, Éstas cobran al usuario un porcentaje del producto que consumen para financiar el sistema de reciclado español.

Ninguna gran compañía cuenta con planes para reducir plásticos, según el último informe de Greenpeace, en el que la organización analizó 11 de las principales corporaciones productoras en el mundo. “Ninguna empresa ha asumido la responsabilidad de esta crisis”, declaró la responsable de la Campaña de Plásticos, Alba García.

250 grandes empresas han firmado un compromiso para que el 100% de sus plásticos sea reutilizable en 2025. Las compañías, entre las que se encuentran Danone, Coca-Cola, Carrefour, Inditex, Nestlé, H&M, Unilever o L’Oreal representan el 20% de la producción de embalajes plásticos mundiales.

Lidl suprimirá en 2019 todos los plásticos de un uso. Después de que la cadena de supermercadas haya retirado las bolsas de plástico de sus 550 establecimientos acaba de anunciar que eliminará en 2019 todos los artículos de plástico de un uso (vajillas de plástico, pajitas para beber, bastoncillos de algodón para los oídos).

En julio de 2018 entró en vigor el real decreto ley que prohíbe a cualquier empresa ofrecer gratis bolsas de plástico de entre 15 y 50 micras. Además, a partir de 2020 se vetarán las bolsas fabricadas con materiales plásticos que se descomponen en microfragmentos y desde enero de 2021 solo se permitirá la entrega de bolsas compostables.

La mayoría de los plásticos que se consumen, alrededor de un 56%, se destinan a los envases. Según los datos de Ecoembes, la organización dedicada a la recuperación de estos materiales, en 2017 se recicló el 69,7% de los envases plásticos, unas 521.000 toneladas. “Aunque los datos son positivos, hay mucho margen de mejora. Urge sentar las bases para que se incorporen a la senda del reciclaje todos aquellos residuos que actualmente no se están gestionando adecuadamente”, comentan portavoces del organismo.

Y es que las limitaciones para depositar en el contenedor amarillo otro tipo de objetos plásticos que no sean envases provocan que muchas aplicaciones se queden fuera de los sistemas de reciclado. “Hay muchos plásticos, como las maquinillas de afeitar, que se pueden recuperar, pero no se reciclan porque en el contenedor amarillo solo se pueden depositar envases. Hemos propuesto un sistema de consignas y devolución, que además es un nicho de mercado por explotar, pero se oponen tanto las empresas como las patronales y los supermercados”, explica el responsable de Greenpeace.

Recientemente, la Alliance to End Plastic Waste-AEPW (Alianza para Terminar con los Residuos Plásticos), formada por cerca de 30 empresas, anunció que está destinando más de 1.000 millones de dólares (unos 877 millones al cambio) para lograr este objetivo y con la meta de invertir 1.500 millones de dólares (1.315 millones de euros) en los próximos cinco años. La Alianza desarrollará soluciones que minimicen los residuos plásticos y que promuevan destinos sostenibles para plásticos usados, generando una economía circular en torno a esos residuos.

A finales de diciembre, desde la Unión Europea se llegó a un acuerdo político entre la Comisión Europea, el Parlamento Europeo y los Estados miembros para prohibir los objetos plásticos de usar y tirar, como platos, cubiertos, pajitas, varillas y bastoncitos de algodón. Aunque el acuerdo aún necesita del visto bueno formal del Parlamento y del Consejo Europeo, se obligará a los Estados a marcarse objetivos para reducir el consumo de recipientes de plástico que se utilicen una sola vez.

“Muchos plásticos de un solo uso responden a necesidades de higiene, ámbitos de salud, la protección del consumidor y la seguridad alimentarias. Entendemos que la prohibición no es la solución a todos los problemas y que hay que estudiar con mucho cuidado las posibles alternativas ya que pueden tener un mayor impacto ambiental y podrían acabar en el medio natural”, aclara a CincoDías una portavoz de Cicloplast.

Los plásticos representan el 85% de la basura marina, y tanto las organizaciones como el Gobierno buscan reducir su impacto para evitar que su consumo descontrolado convierta el medio ambiente en un vertedero de plásticos. En un informe realizado por la OCU, el 68% de los alimentos marinos y el 66% de las muestras de sal contenían restos plásticos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), lo considera un riesgo emergente para la salud humana.

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