La pyme no se digitaliza. Y muchos empleos y el avance del PIB dependen de ello

Actualmente solo un 14% de PYMES, que suponen el 99% del tejido empresarial, están digitalizadas

La pyme no se digitaliza. Y muchos empleos y el avance del PIB dependen de ello

La economía española podría llegar hasta el 5% de crecimiento si las empresas consiguieran adaptarse a la revolución digital. Mientras que el 48% de las grandes empresas en España, que solo suponen el 0,12% del total, ya se encuentra digitalizada gracias a una inversión anual media de entre 200.000 euros y dos millones de euros, tan solo un 14% de las pymes, microempresas y autónomos, que concentran el 99,88% del tejido empresarial, afirma tener la intención de digitalizarse.

Las pequeñas empresas sostienen el 66% del empleo total, por lo que su escasa digitalización tiene un impacto directo en el potencial crecimiento de la economía, del empleo y de la productividad española. Además, del 14% que tiene intención de digitalizarse, tan solo la mitad de ellas afirma haber asignado un presupuesto para ello, un importe que solo asciende a 3.000 euros de media anual.

Según el último estudio de la consultora Advice Strategic Consultants, a raíz de una encuesta realizada a 2.400 pymes y autónomos, 400 grandes empresas y 400 organismos públicos bajo criterios del INE y aplicando los modelos de crecimiento económico de varios premios Nobel, la educación y la formación de los trabajadores se alzan como los dos factores "esenciales" para hacer patente la Cuarta Revolución Industrial en el país.

Alcanzar un 10,4% de PIB

Para que España consiga su máximo crecimiento potencial, el sector tecnológico y digital debería de pasar del actual peso del 8,4% que tiene en el PIB al 10,4%; aumentar el peso de la industria hasta el 20% como mínimo; mantener las exportaciones en el 32% del PIB; y que el comercio electrónico concentre el 30% del total de ventar de empresas y particulares.

El estudio apunta que al igual que ahora España tiene que hacer frente a la Cuarta Revolución Industrial y acometer una profunda digitalización de todos los sectores económicos, el país ya vivió la Tercera Revolución Industrial, la de la computación, entre 1995 y 2014. Durante esa etapa, la productividad media avanzó un 4,5%, la más alta en más de un siglo, y el incremento medio del PIB se anotó un 4% anual.

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