La Administración Trump allana el camino al AVE de Renfe en Texas

El Departamento de Transportes se abre a regular los servicios de alta velocidad

ave texas
Tren de alta velocidad Shinkansen, en la red japonesa, que será adoptado por Texas Central para el corredor Houston-Dallas.

Los proyectos de alta velocidad ferroviaria en Estados Unidos empiezan a tomar verdadero protagonismo en la agenda del Departamento de Transportes que lidera Elaine Chao, tras más de medio siglo de debate, iniciativas fallidas y estudios. Este brazo del Gobierno de Donald Trump, y la Administración Federal para el Ferrocarril (FRA por sus siglas en inglés), han realizado avances significativos en la normativa sobre estándares de seguridad que, de facto, da luz verde a la circulación de trenes a 220 millas por hora (354 kilómetros por hora). Todo un espaldarazo para el proyecto de capital privado para un AVE en Texas, en el que Renfe consiguió entrar en octubre con visos de convertirse en el futuro operador.

La citada regla mantiene el nivel I de seguridad para los trenes de pasajeros que alcanzan hasta los 125 millas por hora (201 kilómetros por hora); el nivel II abarca los servicios con velocidades de 125 a 160 millas por horas (de 201 a 257 kilómetros por hora), subiendo desde el anterior límite de 150 millas (240 kilómetros), y el novedoso nivel III viene a igualar los estándares estadounidenses con los europeos, permitiendo la operación hasta las citadas 220 millas por hora.

El Departamento de Transportes ha reiterado su “inquebrantable compromiso con la seguridad”, al tiempo que reconoce la necesidad de este impulso a la industria ferroviaria local en un contexto en el que ha estado limitada la adquisición de flota por parte de operadores como Amtrak. La innovación ferroviaria, por su parte, está siendo liderada por Europa y Asia.

El promotor Texas Central Partner baraja lanzar las obras a finales de 2019

Este avance en EE UU, que también abre camino a los fabricantes internacionales de trenes de alta velocidad, despeja buena parte de la incertidumbre sobre el que pretende convertirse en el primer AVE privado del país, una vez que el Estado de California tiene en construcción la línea entre las ciudades de Sacramento y San Francisco con Los Ángeles y San Diego. Hasta ahora, lo más cercano a la alta velocidad es el Acela Express de Amtrak, que cubre la línea entre Washington y Boston con picos de 240 kilómetros por hora. Está previsto que ese material rodante sea sustituido a partir de 2021 por el Avelia Liberty de Alstom, con estándares de alta velocidad.

Un año decisivo

La promotora del proyecto, que busca ya los permisos de la FRA, baraja el lanzamiento de las obras a finales de 2019, con la italiana Salini Impregilo, a través de su filial local The Lane Construction, como contratista principal. La californiana Bechtel, por su parte, tiene la dirección del proyecto. Los trabajos se llevarán entre cinco y siete años, según el calendario planificado, y Renfe esperaría ponerse a los mandos entre 2027 y 2028. Por el momento, la compañía pública que preside Isaías Táboas tiene un contrato de asesoramiento y diseño para los próximos 18 meses, ganado ante Trenitalia.

La velocidad en EE UU ha estado limitada en los 240 kilómetros por hora alcanzados en la línea de Boston a Washington

Además de allanar la posibilidad de que surjan nuevos corredores de alta velocidad, la norma auspiciada por el Gobierno y el regulador del transporte por ferrocarril también se abre a la adaptación de infraestructuras ya en uso para albergar el tráfico de alta velocidad junto al convencional.

La estimación de Texas Central para su tren de pasajeros es que ruede a 200 millas por hora (322 kilómetros por hora) entre las ciudades de Houston y Dallas. El material rodante elegido es de la compañía Central Japan Railway Company, de la que destaca la trayectoria de 54 años sin accidentes graves. Las 240 millas (386 kilómetros) de la línea serán cubiertos en 90 minutos, frente a las casi cuatro horas de viaje por carretera.

La iniciativa está siendo seguida por buena parte de la industria ferroviaria internacional a la vista de futuras oportunidades de negocio en la instalación de la superestructura, señalización y para el mantenimiento tanto de la infraestructura como del material rodante.

Maqueta del Avelia Liberty de Alstom para Amtrak.
Maqueta del Avelia Liberty de Alstom para Amtrak.

Respecto a la operación, los planes iniciales de Texas Central Partners pasan por cederla a un tercero durante seis años, con posibilidad de dos prórrogas de cinco años cada una.

Compromiso con la mejora de las Rodalíes catalanas

3900 millones hasta 2025. El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, señaló ayer en el Pleno del Senado que la mejora de Rodalíes en Cataluña es una prioridad para el Gobierno. En este sentido, se está activando un plan con actuaciones por 3.900 millones de euros hasta 2025.

Contrato-programa. Ábalos anticipó ayer que antes de fin de año se firmará el nuevo contrato entre la Administración General del Estado y Renfe para la prestación de los servicios ferroviarios sujetos a obligaciones de servicio público (OSP), que había vencido en diciembre del 2017. Ese nuevo marco financiero para el operador desbloqueará la compra de trenes de cercanías y media distancia por 3.000 millones de euros.

Cinco años de relación con SNCF. Renfe anunció ayer que el servicio en cooperación con SNCF para conectar España y Francia ha cumplido cinco años con un total de 4,2 millones de clientes. A esta cifra de viajeros internacionales se suman otros 5,6 millones de pasajeros domésticos que han utilizado el servicio para realizar trayectos interiores dentro de estos países.

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