¿Quién puede estar interesado en quedarse ahora con Bankia?

La banca española o la europea tienen complicado lanzar una opa. Más fácil lo tienen las firmas de EE UU

Sede operativa de Bankia en Madrid
Sede operativa de Bankia en Madrid

Bankia ha pasado de ser la gran esperanza del Estado para recuperar una parte significativa de las ayudas públicas que en 2012 se concedieron a varias cajas de ahorros con problemas para evitar su liquidación y poder así venderlas al mejor postor, a convertirse en el eterno aspirante a privatizarse. Es la gran asignatura pendiente del FROB y, por extensión, del Gobierno.

Por ello, Economía pretende maximizar este valor antes de privatizar la entidad por completo. Y para lograr su, de momento, casi imposible objetivo, baraja ahora vender una participación de control en una sola operación, según anunció el pasado martes la ministra Nadia Calviño. “De momento, el valor” de las acciones de Bankia y “la situación” actual de la Bolsa “no dan razones” para tratar de avanzar en la privatización del banco público, explicó la ministra, para anunciar poco después su proyecto de intentar vender un paquete de control de esta entidad.

Su pretensión, no obstante, puede llegar un poco tarde, señalan varios expertos, que consideran que en la actualidad la lista de posibles candidatos es bastante reducida, pese a que la operación proporcionaría al hipotético comprador una cuota de mercado en España del 9%, y le colocaría como mínimo en el cuarto puesto de la banca doméstica.

El Estado necesita que el posible interesado en Bankia abone esta operación en metálico. No le sirve que lo pague en acciones ya que lo que se pretende es recuperar las ayudas públicas, como tampoco le conviene al teórico comprador, ya que a ningún banco le interesa que el Estado se cuele en su accionariado con un canje de papeles. No hay que olvidar que la venta de una participación de control llevaría consigo el lanzamiento de una opa, puesto que el Estado controla el 61,31% de Bankia. Y el precio de esta venta debería ser superior al valor en Bolsa de Bankia, ya que tendría que ir, por lógica, acompañada de una prima por el control de la entidad. “No es igual vender un 7% (porcentaje al que se han hecho las dos únicas colocaciones de acciones desde que se convirtió en banco público) que una participación de control”, explicó Calviño.

En España solo Santander, BBVA o CaixaBank podrían llevar a cabo esta operación. Pero parece muy complicado que puedan abordar en estos momentos una operación de esta envergadura, que supondría poner sobre la mesa más de 11.000 millones de euros. Al margen de que tanto el BCE como el Banco de España o el propio mercado están reclamando a todas las entidades españolas más capital, a lo que se suma las previsibles penalizaciones del mercado.

A estas dificultades habría que añadir que la entidad que preside Ana Botín se encuentra en la actualidad inmersa en la digestión de Banco Popular, adquirido en junio de 2017, y pese a que su compra se llevó a cabo por 1 euro, tuvo que realizar una ampliación de capital de 7.000 millones de euros.

BBVA cuenta con otros problemas, como su gran penalización en los mercados en el último año como mínimo por sus posiciones en Turquía, y ahora en México tras su viraje político. La llegada de un perfil de izquierdas como el de Andrés Manuel López Obrador, junto a sus primeras decisiones, han llevado la incertidumbre a los mercados. CaixaBank, que ya intentó en 2012 con Rodrigo Rato como presidente de Bankia una fusión, también lo tendría complicado tras la compra el pasado año de BPI, aunque de los tres grandes podría ser la operación con más sentido industrial.

En Europa pocas entidades podrían ahora pagar en metálico por hacerse con el 9% de cuota de mercado en España. Además, las sinergias en operaciones de integración bancaria en el Viejo Continente son casi nulas, como señalan los expertos financieros.

La banca estadounidense o la china podrían contar con fuelle suficiente para comprar con dinero Bankia. Lo mismo sucede con los grandes fondos de inversión. El problema es que ni al BCE ni al Gobierno ni al Banco de España les gustaría que el cuarto banco del país cayese en manos de un fondo especulativo o de un gigante chino. De esta forma, los temidos bancos estadounidenses pueden tener en Bankia una gran oportunidad para colarse en la banca minorista en Europa. De momento, Goldman Sachs prevé lanzar su banca minorista en España, y puede que no sea la única firma americana, mucho más capitalizada que la europea, que esté interesada en el país.

Los primeros planes para la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri tras la inyección de 22.424 millones de euros pasaron por completar su privatización total a finales de 2017, pero su baja cotización impedía recuperar las ayudas recibidas. Por ello, el Gobierno entonces presidido por Mariano Rajoy decidió ampliar el plazo para su privatización a diciembre de 2019. Ahora a un año vista de que se cumpla este plazo, el Gobierno de Pedro Sánchez también tiene sobre la mesa ampliar en dos años más como mínimo el calendario para la colocación del 61,34% que controla el Estado.

La aún baja capitalización de Bankia hace imposible pensar que en un futuro más o menos inmediato pueda dar el salto suficiente que posibilite la devolución de una gran parte del capital público inyectado. A precio de mercado, la participación del Estado en Bankia tendría ahora un valor cercano a los 5.500 millones, pero el Gobierno aspira a un precio superior si quiere recuperar lo máximo posible para las arcas del Estado.

El Banco de España actualizó el pasado 24 de noviembre las cuentas de las ayudas públicas pendientes de devolver. Hasta ahora solo se ha recuperado un 8,23%. Los ciudadanos así pierden a través del erario público 42.017 millones de euros.

El mayor impacto corresponde precisamente al rescate de Bankia (con BMN), ahora actualizado y fijado en 24.069 millones de euros, de los que el Banco de España calcula que el FROB pueda recuperar hasta 9.857 millones. La capitalización de Bankia es de 8.115,5 millones de euros, con un precio por acción de 2,73 euros. Este valor está muy lejos de los 6,32 euros alcanzados el 7 de marzo de 2014, semanas después de que el Ejecutivo vendiera el 7,5% de su capital por 1,51 euros por título (posteriormente agrupó cada cuatro acciones en una nueva). En diciembre de 2017 volvió a colocar un 7% del capital a 4,06 euros por acción.

Desde entonces Bankia ha ido perdiendo valor.

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