Nissan solo tiene una forma de ganar poder frente a Renault

Elevando por encima del 25% su participación en la francesa, esta perdería su poder de voto en la nipona

Hiroto Saikawa, consejero delegado de Nissan.
Hiroto Saikawa, consejero delegado de Nissan.

El enfrentamiento entre Nissan y Renault podría convertirse rápidamente en una carrera de demolición. El fabricante de automóviles japonés quiere tener más peso en la alianza. Dada la asimétrica gobernanza de la asociación, la mejor apuesta de Nissan sería adquirir acciones de Renault, neutralizando su participación de control. La salida del presidente de Nissan, Carlos Ghosn, hace más fácil un movimiento tan radical.

El escándalo del jefe de Renault agrava una relación ya de por sí tensa. Después de dos décadas, el grupo japonés, más grande, quiere renegociar una alianza en virtud de la cual los dos fabricantes de automóviles posean participaciones el uno en el otro y compartan los costes.

El problema es que el grupo francés tiene las llaves. Su participación del 43% en Nissan es mayor que la del 15% de Nissan en Renault. Además, las normas francesas que regulan el trato de las empresas a las acciones de una filial significan que, dado que Renault posee más del 40% de Nissan, las acciones del grupo japonés en Renault no tienen derecho a voto. Afortunadamente para Renault, las mismas reglas en Japón solo se aplican a partir de un umbral del 25%, lo que significa que sus acciones en Nissan siguen teniendo peso. El grupo japonés podría ofrecer recomprar acciones de Renault, pero hay pocas razones para pensar que los franceses las venderían.

Nissan podría intentar diluir Renault. La salida de Ghosn, y la de su supuesto cómplice Greg Kelly, han dejado dos espacios en el consejo de nueve miembros de Nissan. Esto facilitaría al consejero delegado, Hiroto Saikawa, el lanzamiento de una emisión preventiva de acciones a, por ejemplo, un inversor japonés amigo. Pero Renault podría comprar más acciones en el mercado, manteniendo su participación por encima del 40%.

Una incursión en Renault sería más efectiva. Si la participación de Nissan en el grupo francés supera el 25%, las reglas de participación cruzada japonesas deberían entrar en vigor, y las acciones en Nissan de Renault perderían su poder de voto. Esto costaría 2.100 millones de euros, suponiendo una prima del 20% sobre el precio actual de Renault, solo una cuarta parte de la tesorería del grupo japonés. Renault podría tomar represalias tratando de diluir Nissan, pero el grupo japonés tiene potencia de fuego para seguir comprando.

Hay dos problemas con esta estrategia. Esto violaría un acuerdo que impide que Nissan aumente su participación por encima del 15%. Pero las acusaciones a Ghosn de intromisión podrían dar a Saikawa una justificación, ya que puede aumentar la participación si Renault interfiere en los negocios de Nissan.

El segundo problema es que enfurecería al Gobierno de Emmanuel Macron. Pero dada la desigual situación, Saikawa tiene poco poder de negociación por otra vía. Una pelea diplomática puede ser un precio justo por la libertad.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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