Los inversores británicos pueden frenar más los sueldos de los ejecutivos

Instan a alinear los planes de pensiones con el resto de empleados y a recobrar lo pagado si las cosas van mal, pero también deberán limitar la cantidad total

Los inversores británicos pueden frenar más los sueldos de los ejecutivos

Los accionistas pueden hacer más por frenar las compensaciones de los ejecutivos británicos. Este año, 61 empresas cotizadas han visto cómo una quinta parte o más de los accionistas votaban contra sus planes de pago. Los accionistas instan a los consejos a alinear los planes de pensiones con el resto de empleados y a recobrar lo pagado si las cosas van mal. Pero también deberán limitar la cantidad total.

La Asociación de Inversión de Reino Unido, que representa a grandes inversores, dio ayer algunas pautas. Los planes de pensiones para los ejecutivos no deberían ser más generosos que para los demás empleados. Además, se debe exigir a los consejeros que conserven las acciones al menos dos años después de dejar la compañía. Y los consejos deberían poder cancelar bonus o recuperar pagos ya entregados si la reputación de la empresa se ve empañada a posteriori.

El colapso de la empresa de subcontratación Carillion puso de manifiesto la debilidad de las políticas salariales que dejan pocos recursos a los inversores contra los consejeros que reciben generosas recompensas mientras llevan a una empresa a la quiebra. También tiene sentido centrarse en los planes de pensiones: a menudo en efectivo, se han convertido en una parte cada vez más generosa de los salarios. Tesco paga a su consejero delegado, Dave Lewis, una contribución anual a la pensión del 25% de su salario de 1,13 millones de euros. Los empleados de sus tiendas ganan solo el 7,5%.

Pero estas medidas no impedirían debacles como la de Persimmon, que concedió a su CEO un plan de incentivos a largo plazo que le daba derecho a más de 110 millones de euros. Aunque las nuevas directrices le habrían permitido recuperarlos por dañar la reputación de la empresa, habría sido mucho mejor no darle un premio de duración indefinida en primer lugar. Esto sugiere que los consejos también deberían considerar el salario total y establecer un límite sobre cuánto pueden recibir los ejecutivos, independientemente de su rendimiento. Si las empresas y sus accionistas no se ponen más duros, corren el riesgo de que los políticos lo hagan por ellos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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