El G20 no promete avances comerciales

Es más probable que ocurran en diciembre, con motivo del 40 aniversario de las reformas

de Deng Xiaoping en China

Xi Jinping, presidente chino, el viernes.
Xi Jinping, presidente chino, el viernes.

No se espera un gran avance en el encuentro de Donald Trump y Xi Jinping en el G20 de finales de mes. El 40 aniversario de las reformas de mercado de Deng Xiaoping ofrece una oportunidad más fructífera.

Después de meses de ojo por ojo con los aranceles, los funcionarios estadounidenses a favor de negociar persuadieron a Trump para que se reuniera con Xi. Los dos siguen muy lejos. El representante de Comercio de EE UU, Robert Lighthizer, también quiere que Pekín lo pase peor a nivel económico y eso le gusta a Trump, que está de mal humor desde que los demócratas han recuperado poder en las elecciones legislativas.

Poner la letra pequeña de un acuerdo llevará meses, y puede requerir palos y zanahorias. Los dos países podrían iniciar conversaciones sobre un pacto comercial, que podría incorporar elementos del tratado bilateral de inversión que se estaba negociando con Obama.

Al tiempo, la Casa Blanca podría utilizar el diálogo comercial entre EE UU, la UE y Japón para impulsar nuevas reglas en la OMC. El grupo podría formar una coalición en torno a medidas que restrinjan los subsidios y las transferencias de tecnología y decir a China que si no está de acuerdo, no podrá permanecer en la OMC. Es una táctica dura que se enfrentaría a obstáculos, dado que la OMC está basada en el consenso. Japón y la UE también pueden sentirse incómodos, pero si la idea conseguiera apoyo, China podría notarlo.

Para Pekín, el mes que viene será mejor momento para avanzar, cuando se cumplan cuatro décadas desde que Deng inició un proceso para liberalizar la economía y provocó décadas de rápido crecimiento. Xi podría hacer lo mismo con un discurso que se comprometa a permitir una mayor inversión extranjera, incluyendo el control total de las joint ventures, permitiendo que las empresas privadas compitan más eficazmente contra las estatales.

Es una posibilidad de empezar de nuevo para Xi, cuyos discursos recientes han fracasado. Si lo respalda con medidas concretas, China evitará la apariencia de estar cediendo, a la vez que aplaca a sus socios comerciales y al sector privado nacional. Puede ser la última oportunidad de Xi antes de que los aranceles de EE UU suban en enero; también puede ser la mejor.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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