Cómo afectará un brexit duro a las empresas españolas

Las denominaciones de origen dejarán de estar protegidas en Reino Unido

Algunos bienes españoles no estarán protegidos frente al dumping chino

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Xiana Méndez, secretaria de Estado de Comercio.

El Ejecutivo español encara la recta final de las negociaciones entre la UE y Reino Unido para evitar un brexit duro con optimismo, pero al mismo tiempo con el realismo que le proporciona lo distanciadas que están las posiciones. Por ello ha arrancado hoy en Madrid una serie de jornadas divulgativas, organizadas por la Secretaría de Estado de Comercio, ICEX, Cámara de Comercio de España y CEOE, en las que todas esas instituciones van a tratar de aportar la información necesaria para que las empresas preparen sus planes de contingencia para cada uno de los escenarios posibles.

El más cercano es el de un brexit sin acuerdo, lo que supondría que Reino Unido dejaría de formar parte de la UE el 30 de marzo de 2019 y pasaría a ser un país tercero en las relaciones comerciales con España. “Provocaría la fijación de aranceles, el establecimiento de controles aduaneros y no aduaneros, restricciones en la movilidad de los trabajadores, dificultades en el reconocimiento de títulos académicos e incluso diversidad regulatoria”, expuso Xiana Mendez, secretaria de Estado de Comercio, durante la inauguración de la jornada.

Ese escenario de brexit duro solo se podría esquivar si finalmente se acuerda un acuerdo de retirada entre ambas partes. Este debería ser ratificado por todos los países miembros para que entre en vigor antes del 30 de marzo de 2019. Si ese acuerdo de retirada se aprueba entraría en vigor un período de transición que permitiría seguir con la misma relación entre Reino Unido y la UE hasta el 1 de enero de 2021. “La intención es acelerar las negociaciones para llegar a un brexit con acuerdo de retirada. Necesitamos que el acuerdo se produzca en diciembre porque necesitamos contar con un calendario razonable para que sea ratificado por todos los países y para que las elecciones previstas para el primer trimestre no paralicen el proceso”, precisó Méndez.

Pero, ¿qué ocurre si finalmente ese acuerdo no se produce y Reino Unido deja de pertenecer a la UE? Rocío Frutos, subdirectora general de Política Comercial de la UE, destacó que en ese escenario el sector más afectado será el de la automoción, “ya que el 30% de las exportaciones españolas se dirigen a Reino Unido y las cadenas de valor están muy integradas”. De esta forma pasaría a ser considerado como un país tercero en términos comerciales, bajo el paraguas de la Organización Mundial de Comercio, lo que supondría la aplicación de un arancel medio del 10%. Guillermo Kessler, subdirector general de Comercio Internacional de Mercancías, remarcó que todos los bienes protegidos por indicaciones geográficas, como vinos, bebidas espirituosas o alimentos, perderían esa protección con un brexit duro. “Solo la mantendrían si, por ejemplo, se hubiera registrado la marca con anterioridad en la oficina de patentes del Reino Unido.

Otro efecto directo de la falta de acuerdo será la desaparición en Reino Unido de las acciones de defensa comercial de las que disponían las empresas españolas frente a fenómenos como el dumping (vender bienes por debajo de precio de mercado), las subvenciones (que empresas de otros países reciban ayudas de Estado que pueden erosionar la competitividad de las españolas) o la salvaguardia (el aumento inesperado de importaciones que puede afectar a sus intereses). “Reino Unido dejará de estar obligado a aplicar reglas de defensa comercial y eso puede afectar a sectores, como el agroalimentario, en el que Reino Unido no compita con la UE”, recalcó Pedro Pascual, subdirector general de Política Arancelaria y de Instrumentos de Defensa Comercial.

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