Si el empleo se ralentiza, necesita más impulso y menos costes

Se precisa una movilización de nuevas medidas que estimulen la contratación.

La encuesta de población activa confirma lo que la Seguridad Social había anticipado en los meses pasados: la creación de empleo ha perdido pulso, como lo ha hecho también la actividad económica en los dos últimos trimestres. Aunque en verano se ha registrado un significativo descenso del paro, la ocupación solo avanza ya a un ritmo interanual del 2,5%, con la persistente rutina de la ocupación eventual de la actividad turística como protagonista, y con llamativos toques de atención de otros componentes impropios de la temporada, como una animada generación de empleo público.

Como en veranos pasados, pero de forma más intensa, ha avanzado el empleo de carácter eventual (la tasa de temporalidad ya supera el 27,4%, como en 2008) y se ha concentrado en servicios, con una aportación cuasi nula de la industria, que había mantenido un avance muy sólido en los años pasados al hilo del crecimiento de la exportación de manufacturas.

Con todo, la tasa de paro ha vuelto por debajo del 15%, ya dos puntos por debajo de la media histórica de España; pero el desempleo, la variable más social y a la vez la más dolorosa de cuantas componen el esquema de la economía, sigue superando con creces los tres millones de personas. Y ante la pérdida de dinamismo detectada en la creación de empleo, que podría deteriorarse más en los próximos trimestres si lo hace la actividad, y ante el descomunal diferencial que mantenemos con el entorno, se precisa una movilización de nuevas medidas que estimulen la contratación.

Las promesas políticas de revertir la reforma laboral deben ser repensadas, corrigiendo solo aquellas aristas realmente perniciosas para el funcionamiento de la economía; y deben meditarse en sus justos términos cuantas decisiones afectan a los costes laborales, como el alza del salario mínimo o las cotizaciones mínimas y máximas a la Seguridad Social, que en el medio plazo supondrán una contracción inevitable de la ocupación.

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