Pistas para invertir en megatendencias

El inversor que se decante por esta opción tiene que asumir de forma intrínseca una mentalidad a largo plazo

Pistas para invertir en megatendencias
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La gestión activa se caracteriza por las decisiones del equipo gestor a la hora de asignar el capital de forma discrecional. Si nos centramos en la renta variable, generalmente las decisiones activas del gestor se traducen en una composición sectorial y de valores distintas a las de su índice de referencia en función de la visión del equipo sobre las dinámicas económicas u oportunidades de mercado. Sin embargo, durante los últimos años se ha desarrollado cierto escepticismo sobre la capacidad real de los gestores de obtener resultados superiores a los del mercado de forma consistente.

La historia nos ha demostrado en innumerables ocasiones la dificultad que entraña realizar predicciones en el ámbito económico a medio y largo plazo. Además, la globalización y la revolución tecnológica han provocado que la velocidad de los cambios a los que nos enfrentamos haya aumentado de forma exponencial. En este entorno cambiante y dinámico, la industria ha desarrollado el concepto de megatendencia como tesis de inversión para dar respuesta a las dudas de los inversores sobre cómo afrontar sus inversiones a futuro.

La palabra megatendencia está en boca de gran parte de la industria desde hace tiempo. Curiosamente, este término no aparece recogida en el diccionario de la Real Academia Española y tampoco existe una definición homogénea del concepto. No obstante, podemos definir una megatendencia como un conjunto de aspectos de la sociedad y del entorno que se dirigen inexorablemente hacia una dirección, transformando los comportamientos, los valores y los hábitos de consumo, cuyo impacto es global y de largo plazo. Por lo tanto, la inversión en megatendencias o temáticas intentan, sencillamente, capturar la rentabilidad a largo plazo de un conjunto de sectores de la economía sobre cuyo potencial económico podemos tener un mayor grado de certeza. Aunque no hay un número exacto y limitado de megatendencias, existe cierto consenso en la comunidad económica en que se trata de un universo reducido: el envejecimiento poblacional, la digitalización de la economía, la automatización y desarrollo de la industria robótica, la revolución biotecnológica en el mundo de la medicina y el proceso de urbanización de los países emergentes. Como podemos observar, todas estas megatendencias son conocidas hoy en día y podemos tener un alto grado de confianza en que la economía y nuestra sociedad se dirigen irremediablemente en esta dirección en los próximos años.

Un aspecto relevante de la inversión en megatendencias es el impacto en la psicología de los inversores. Al elegirlas, el inversor está asumiendo de forma intrínseca una mentalidad de largo plazo. Aunque la volatilidad y el ruido de mercado a corto plazo no varíe, la percepción de riesgo y la reacción de los inversores a la hora de tomar decisiones puede cambiar drásticamente y orientarse hacia resultados de más largo plazo. Para un inversor puede resultar incómodo invertir en un sector o una región en particular de los que no tiene un conocimiento o una vinculación fuerte y ver cómo los resultados obtenidos en el corto plazo no son los esperados. Pero esa persona que ha decidido invertir en una megatendencia que entiende y con la que se siente cómodo tiene una probabilidad mucho más elevada de mantener la posición a lo largo del tiempo y capitalizar ese crecimiento económico en el largo plazo.

Por poner un ejemplo, es complicado determinar si el sector de consumo puede tener en los próximos años una mejor evolución al sector de automóviles. Además, la capacidad real de un profesional de vislumbrar qué sector ofrece un mejor potencial también nos puede generar dudas.

Lo que sí podemos saber hoy es que el mundo seguirá envejeciendo durante los próximos años o que el coche de combustión será sustituido por el eléctrico en un futuro no muy lejano. Es muy complicado determinar cuándo sucederán estos acontecimientos, o acertar qué compañía conseguirá convertirse en la nueva referencia de los consumidores; sin embargo, en una estrategia de largo plazo es más sencillo observar en qué dirección se dirige el mundo y aprovechar ese impulso para posicionar nuestras inversiones y tratar de capturar ese crecimiento potencial.

Afortunadamente, la industria ha ido desarrollando durante los últimos años múltiples soluciones de inversión, tanto en formato de gestión activa como de gestión pasiva. Aunque no es oro todo lo que reluce y es importante separar el trigo de la paja. La etiqueta de megatendencia puede ser un reclamo comercial muy potente y para los inversores es crucial analizar si el producto de inversión realmente invierte en compañías cuya exposición a una determinada megatendencia tiene un peso relevante en sus cuentas de resultados.

Francisco Javier Espelosín es Gestor en Abante

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