Los negocios menos brillantes del magnate ruso que domina Dia

Mijail Fridman estuvo ligado a la trama de Zed y los Dolset

Una teleco de su propiedad fue multada por la SEC por sobornos

Mijail Fridman, primer accionista de Dia a través del fondo luxemburgués LetterOne.
Mijail Fridman, primer accionista de Dia a través del fondo luxemburgués LetterOne.

Amasa una fortuna de 13.300 millones de euros, según los últimos datos de la lista que elabora la lista Forbes. Mijail Fridman, el magnate que hoy domina Dia a través del fondo luxemburgués LetterOne, lleva décadas haciendo negocios y manteniéndose entre los empresarios más ricos de Rusia. Su gran éxito es Alfa Bank, uno de los mayores bancos privados del país, parte del conglomerado Alfa Group, mediante el cual Fridman canaliza su participación en LetterOne, propietario del 29% de la cadena de supermercados española.

Hoy, Dia vive en la encrucijada: su acción ha perdido el 85% de su valor, ha suspendido el dividendo para 2019 y ha lanzado un profit warning, reduciendo un 40% su expectativa de ebitda para este año. Una situación que no es extraña para Fridman.

Veon es una empresa de telecomunicaciones holandesa, antes VimpelCom, en la que Fridman, a través de Alfa Group, participa desde 2001 y de la que controla el 48%. Veon factura cerca de 9.000 millones de euros al año. Poco después de desembarcar en la compañía, en 2003, VimpelCom suspendió el pago de dividendos, y en 2005 anunció la revisión de las cuentas de los ejercicios 2002 y 2003, reformulando a la baja la cifra de ingresos y de beneficios. Hay que recordar que Dia acaba de reexpresar sus cuentas de 2017 para anotar un impacto negativo de 70 millones.
Además, desde su entrada en la teleco holandesa, Alfa Group ha vivido en un conflicto constante con el otro gran accionista de la firma, la noruega Telenor, desde el gasto de unos 120 millones de euros en una pequeña teleco ucraniana que no consideraba justificada, hasta la sanción de 715 millones que la SEC impuso a VimpelCom (Veon) por el pago de sobornos en Uzbekistán. Precisamente, la exposición de Veon a este país ha provocado su último profit warning, en septiembre del año pasado, con una caída del ebitda previsto de hasta 225 millones.

Uzbekistan y VimpelCom también son protagonistas de la anterior inversión de Fridman en una empresa española. El empresario ruso se asoció con Zed, la tecnológica fundada por Javier Pérez Dolset, en 2009, precisamente a través de Vimpelcom. En 2013 Zed se reubicó en Holanda bajo el nombre de Zed+, en cuyo capital entró la teleco de Fridman, firmando en paralelo un crédito sindicado por 120 millones liderado por ING.

Unos meses después, Dolset denunció el vaciamiento de Zed a favor de una empresa rusa llamada Vstrecha, que a su vez desviaba fondos para sobornos en Rusia y Uzbekistán, con la supuesta permisividad de ING. El mes pasado, la justicia holandesa impuso una multa histórica de 775 millones a la entidad financiera por no supervisar el blanqueo de dinero. Uno de los casos señalados lo protagonizaba, entre otros, VimpelCom, acreditando sobornos desde la teleco de Fridman a Uzbekistán.

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