Aerolíneas

IAG, Easyjet y Ryanair lucen blindaje contra sus accionistas británicos en caso de 'brexit' duro

Prevén la venta forzosa a inversores de la UE y la supresión de derechos políticos

También pueden limitar el capital no comunitario en sus accionariados

Aviones de Easyjet y British Airways en el aeropuerto londinense de Heathrow.
Aviones de Easyjet y British Airways en el aeropuerto londinense de Heathrow.

El posible brexit duro amenaza como un gran misil al sector aéreo, cuyas mayores referencias con exposición al Reino Unido, IAG, Easyjet y Ryanair, no van a dudar en tomar medidas drásticas para garantizarse que habrá día después para ellas en los cielos de la UE. Sus escudos están activados, con medidas de repudio al accionista británico, que ya sería considerado no comunitario. Y es que Bruselas dicta unas reglas de propiedad por las que las aerolíneas deben contar con la mayoría de su capital en manos de inversores de la propia UE.

Corría el mes de febrero cuando la británica Easyjet aprovechó la celebración de su junta de accionistas para activar su blindaje legal, llamado a proteger los derechos de vuelo en caso de una supuesta marcha del Reino Unido sin pacto. “Como todos ustedes saben, el brexit es uno de los mayores retos que enfrenta la industria aérea europea”, dijo el presidente, John Barton, a sus accionistas segundos antes de agradecer el apoyo ofrecido a distintos cambios de calado en los estatutos de la aerolínea naranja.

Easyjet llegó a esa cita con cerca de la mitad de su accionariado cumpliendo el requisito de ser del entorno de la UE, pero no británicos. Pese a ello, se encomendó al director finaciero, Andrew Findlay, la tarea de lanzar un programa para incrementar la base de partícipes con marchamo UE antes de la resolución del brexit.

La dirección financiera de Easyjet lleva meses trabajando para incrementar su base de partícipes del entorno de la UE

De estas maniobras depende seguir operando desde la UE y entre países miembro, para lo que Easyjet también ha sido activa en la petición de certificados de operación en países como Austria y Suiza.

Sus estatutos, así como los de las citadas IAG (artículo 11) y Ryanair (artículo 41), han preparado el terreno para obtener la máxima información sobre la nacionalidad de sus accionistas, fijar un tope en el capital para los no comunitarios (nunca inferior al 40%), suprimir derechos de voto, forzar la venta de acciones en manos británicas a inversores comunitarios, e incluso que estas tres aerolíneas cotizadas en Londres puedan tomarlas para amortizarlas. El hasta ahora cuidado inversor de Reino Unido ha de tener una presencia poco menos que testimonial.

Anuncio en la web

El máximo exponente del low cost europeo, la irlandesa Ryanair, es quizás la más explícita a la hora de poner las cartas sobre la mesa. Su página web corporativa reserva un apartado en el que trata de resolver dudas sobre el brexit y su efecto en los accionistas de la compañía. En caso de salida convulsa de Reino Unido del club de los veintiocho, Ryanair reconoce que su licencia de operador aéreo podría estar en riesgo si el control de un mínimo del 50,1% del capital no está entre inversores domiciliados en la UE. Recuerda que el consejo tiene el poder de hace vender el papel de sus partícipes británicos en esta situación extrema, aunque asegura no tenerlo entre sus planes, y sí afirma que perderían sus derechos políticos, como son los de asistencia a la junta y voto.

En plena tormenta tanto en Londres como en Bruselas por la llegada a la cumbre europea más cerca que nunca de un brexit drástico, uno de los notable de IAG, como es el presidente de Iberia, Luis Gallego, aprovechó su presencia en un acto del Iese celebrado el martes en Nueva York para hacer previsiones. En una entrevista con la CNN dijo confiar en una salida negociada para el brexit y destacó la españolidad del holding IAG.

Este último, con un 20% del capital en manos de Qatar Airways e importantes participaciones de los fondos estadounidenses Blackrock y Capital, agrupa a las españolas Iberia y Vueling, la irlandesa Aer Lingus y a la antigua aerolínea británica de bandera British Airways. Con base principal en el aeropuerto de Heathrow (Londres), British es el claro buque insignia del conglomerado que dirige Willie Walsh.

Pero el propio consejero delegado suele referirse a la españolidad del grupo, con sede social en Madrid, junta de accionistas que se reúne en la capital española, cuentas expresadas en euros, y la custodia en España de los registros de acciones tanto británicas como españolas. Ya desde el punto de vista operativo, buena parte de los certificados de operaciones (AOC por sus siglas en inglés) de las compañías de IAG están establecidos desde el inicio de sus actividades fuera del Reino Unido.

Otras bazas a jugar por IAG ante la CE son las del empleo, con 63.000 personas en plantilla en distintos países, y una flota de 550 aviones al servicio del transporte interior y la conexión de Europa con el mundo.

El holding anglo-español ha sido uno de los más destacados defensores de la liberalización de los cielos europeos como anexo al acuerdo del brexit. Algunos de sus rivales, pero socios en el colectivo Airlines for Europe (A4E), también han defendido como mal menor un periodo transitorio de dos años en el que se mantenga el actual statu quo, en lo que toca al sector aéreo, entre las islas británicas y la Europa continental.

Normas