Las rectoras alzan la voz contra la desigualdad de sexo

Las mujeres son mayoría y tienen más éxito en las aulas que los hombres, pero ellos obtienen más logros laborales

Las responsables de los campus esperan ser ejemplo para la sociedad

Las rectoras alzan la voz contra la desigualdad de sexo

La huelga del 8 de marzo marcó un antes y un después en las reivindicaciones feministas, y si hay una institución que no está y no puede quedar al margen de este fenómeno es la universidad. Sirvan estos datos para ilustrarlo: la mayoría de los alumnos matriculados son mujeres, el 55%, y estas superan a los hombres también entre los titulados. Las universitarias tienen más éxito que los varones, ya que ellas aprueban el 82% de los créditos en los que se matriculan, según datos del informe de universidades elaborado por la Fundación CYD, que pone de manifiesto que la nota media obtenida es mejor además de terminar los estudios en el tiempo fijado, con una diferencia de 20 puntos porcentuales sobre los hombres.

Todos estos resultados no se traducen de la misma manera en el mercado laboral. Son los graduados los que tienen menos paro que las mujeres, el 7,16% frente al 10,5%, según datos del INE, además de tener peores sueldos. De media ellas ganan un 10% menos. En definitiva, ellas están mejor formadas pero tienen peores empleos que los varones. Y son las rectoras españolas las que han alzado la voz para reclamar un mayor protagonismo femenino en todos los ámbitos de la sociedad. “La universidad ha de ser una institución ejemplar en cuanto al compromiso con la igualdad de género”, afirma la rectora de la Universitat Autònoma de Barcelona, Margarita Arboix, en un informe elaborado por la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). En cuanto a los movimientos sociales como el #metoo o el 8M, aplaude el paso dado para que la cuestión de género gane visibilidad, aunque todavía queda la mayor parte del camino por hacer.

De la misma opinión es Eva Perea, responsable del campus Abat Oliba CEU, quien cree que no hay marcha atrás, “en los últimos meses el cambio está siendo exponencial, hay un clamor real”. Pero todo ello debe traducirse en una mayor presencia de la mujer, por ejemplo, en el ámbito de la investigación, “dominado mayoritariamente por hombres”. Y este es un hecho que refleja las dificultades, añade Perea, que con el sistema de organización actual, “encontramos las mujeres para dar continuidad a la carrera profesional”.

La rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, hace referencia a las leyes que dictan el principio de igualdad de oportunidades en España, “pero el día a día demuestra que no es así, que es necesario un enfoque integrado de género en todas las políticas y actividades universitarias y en su proyección social”. De lo que no tiene duda es de que, tal y como se dice, el siglo XXI es de las mujeres, y la universidad debe estar “a la vanguardia de los avances y de los cambios”.

En este sentido, la responsable de la Universidad de Huelva, María Antonia Peña, afirma que no hay vuelta atrás en el proceso, “que necesariamente tiene que conducirnos a una sociedad igualitaria, y la universidad no puede quedarse al margen, ni volver la espalda a ningún movimiento que afecta a la ciudadanía”. Sobre las fortalezas de la mujer habla la rectora de la Universitat Jaume I de Castellón, Eva Alcón, quien destaca esa mayoría de féminas en las aulas para “aprovechar esa fuerza para lograr los cambios legales necesarios para garantizar la igualdad”. La universidad como palanca de cambio. Es el papel que destaca Miren Nekane Balluerka, al frente de la Universidad del País Vasco, que opina que desde esta institución “debe ser agente activo y positivo de transformación, ya que ha de estar en la vanguardia del pensamiento”. Además de esta abrir camino, ha de incluir la perspectiva de género, afirma la rectora de la Rovira i Virgili, María José Figueras, en las misiones que tiene toda universidad: la docencia, la investigación y la transferencia.

Por último, la responsable de la Universitat de València, María Vicenta Mestre, desea hablar, más que de revolución feminista, de una serie de asuntos que están floreciendo con todos estos movimientos. Se trata de “un conjunto de problemas y de circunstancias que no son aceptables en una sociedad moderna y avanzada del siglo XXI”. Y la universidad debe ser el primer espacio de incorporación masiva de la mujer al mercado de trabajo en igualdad, y debe contribuir al debate público, pero también ser un ejemplo, un espejo, en el que se puedan reflejar estas demandas sociales.

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