El FMI prevé que el déficit español no baje del 2,3% en un lustro por la desaceleración

Caerá a esa cota en 2019 para volver a subir luego en línea con la zona euro

El crecimiento del PIB bajará del 2% en 2020 y llegará al 1,65% en 2023

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Mientras el Gobierno debate esta semana la senda fiscal sobre la que fundamentará las líneas maestras de los Presupuestos de 2019, que debe remitir el lunes a Bruselas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de arrojar un jarro de agua fría sobre las previsiones de crecimiento y déficit del país para el próximo lustro. El Fondo advierte de que la desaceleración de la economía española, dentro de la tendencia global, contribuirá a que el déficit del país no baje de la cota del 2,3% en los próximos cinco años.

Así figura en el informe de monitorización fiscal y gestión de la riqueza pública de las naciones que el FMI ha presentado esta madrugada en Bali, donde celebra este año su Asamblea Anual. Los datos aportados indican que la economía española crecerá un 2,65% este año, un 2,2% el que viene y menos del 2% desde 2020, hasta avanzar a un ritmo del 1,65% en 2023.

Se aminora la marcha de la economía y con ella la creación de empleo, que comenzará a estancarse una vez alcanzados los 19,4 millones de trabajadores en 2019, impidiendo que la tasa de paro se rebaje mucho más allá del 14% en el próximo lustro, una leve mejora frente al 15,5% previsto para el cierre de 2018.

Las proyecciones del FMI, que también arrojan una inflación contenida por debajo del 2% tras rebasarlo puntualmente el próximo ejercicio, indican que también la deuda  pública se rebajará con lentitud. Su estimación es que, de pesar un 97,15% sobre el PIB a finales de este año, la deuda pública apenas baje al 92,5% en los próximos cinco años.

En el caso del déficit, el problema no es ya la aminoración de ritmo de reducción por la desaceleración, sino el efecto rebote que se espera que sufra a partir de 2020.

“El objetivo de déficit del 1,8% del PIB anunciado por el Ejecutivo para 2019 es crucial y apropiado”, valoró la pasada semana la jefa de la misión del FMI en España, la alemana Andrea Schaechter, que consideró irrenunciable la rebaja, “un esfuerzo estructural que ronda el 0,5% del PIB”.

Su nuevo informe fiscal indica, sin embargo, que el organismo espera que el Ejecutivo solo logre rebajar la marca del 2,7% al que se ha comprometido este año al 2,3% en el próximo ejercicio. A partir de ahí, la tendencia a la baja se revierte, y el déficit aumentaría una décima anual hasta volver a situarse en el 2,7% en el año 2023.

Aunque preocupante para los compromisos de estabilidad fiscal que España tiene con la Unión Europea, lo cierto es que esa misma tendencia se replica en toda a la zona euro, donde el déficit medio bajaría al 0,5% en 2020 pero rebotaría hasta el 0,9% en 2023. De hecho, países como Francia, que este año se prevé cierre con una décima menos de déficit que España, acabaría con una décima más en 2023, en el 2,8%, y la media del G-20 estará entonces en el 2,7%.

En cualquier caso, la proyección del FMI da al traste con las estimaciones del Gobierno de Pedro Sánchez y las de su antecesor, Mariano Rajoy. El Ejecutivo del PP Había proyectado cerrar este año con el 2,2% de déficit, rebajarlo al 1,3% en 2019, dejarlo en un 0,5% en 2020 y lograr un superávit, del 0,1%, en 2021.

Aunque esta es la senda fiscal actualmente vigente, el Gobierno pugna por hacer firme el guiño político que logró en Bruselas para elevar el objetivo de este año al 2,7%, rebajarlo al 1,8% en 2019, al 1,1% en 2020 y renunciar al superávit en 2021, pero dejar el saldo en un 0,4% negativo. Está por ver si las advertencias del FMI hacen que Bruselas sea más exigente con los planes que Sánchez remita el lunes.

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