Guillermo Llibre: “Housell impide la especulación con la vivienda”

Defiende que el sector inmobiliario tiene todos los requisitos de disrupción

Insiste en que pedir un taxi debería ser igual que vender una casa

housell

Housell nació en enero de 2017 con el objetivo de cambiar el mercado inmobiliario. Desde entonces, han ayudado a vender 1.000 viviendas en una media de cuatro meses y medio.

El fundador de esta proptech, Guillermo Llibre (Barcelona, 1981), no es nuevo en el sector, pues trabajó en la inmobiliaria Haya, y tampoco en el mundo emprendedor, antes montó Groupalia y la startup de gimnasios GymForLess. Ahora compagina su cargo como director ejecutivo de Housell con el de socio fundador de Lanai, una plataforma de inversión que financia nuevas startups.

¿Qué es una proptech?

Es un nombre que se le pone a las compañías que utilizan la tecnología para penetrar en el sector inmobiliario. Se encuentran desde empresas de realidad virtual a otras como nosotros, que ofrecemos la tecnología para la parte de intermediación o de venta de inmuebles. El inmobiliario es un sector que históricamente mueve mucho dinero, maduro y con empresas muy reputadas, y la tecnología entra para algo que yo creo que es muy bonito, que es que el usuario obtenga beneficio de ello.

¿Cómo se interesó por el sector?

Simplificándolo mucho, porque hoy en día cumple todos los requisitos de disrupción. Es un sector muy atomizado, muy poco digitalizado y con mucho apetito inversor. Por eso, intentar montar un proyecto hace dos años con el foco en este mundo tenía todo el sentido. El objetivo de verdad es cambiar el sector y aportarle al cliente una solución más transparente y más digital para intentar vender un inmueble.

¿Por qué cuenta con todos esos requisitos?

Porque es un sector que lleva muchos años sin cambiar, funciona bien, el servicio que se presta es adecuado y todo el mundo acaba consiguiendo vender sus inmuebles. No obstante, ha seguido una estrategia de expansión y consolidación que estaba muy basada en estructuras arcaicas. Por ejemplo, las grandes marcas que lideran el mercado han crecido toda la vida mediante franquicias. No es que nosotros hagamos las cosas mejor, es que para una empresa con una inercia de 50 años virar hacia un entorno más digital es más complejo que para nosotros, que ya nacemos así.

¿Siempre quiso emprender?

Sí, desgraciadamente, porque es algo que no recomiendo, pero al final los que estamos cortados por este patrón, lo acabamos haciendo. He trabajado para otros también, no tengo inconveniente, además creo que es sano porque aprendes muchas cosas, pero desde Groupalia a Housell, pasando por alguna otra empresa en la que he invertido, como Glovo, he emprendido más de lo que he trabajado para otros. He tenido la suerte de poder hacerlo y es algo que me llena de ilusión: tener una idea loca y ejecutarla.

¿En qué se diferencia Housell de una inmobiliaria tradicional?

No somos una inmobiliaria, somos una empresa de servicios. Nuestra propuesta de valor consiste en poner a compradores y a vendedores en contacto de forma directa. En España se vende una casa, de media, en nueve meses, nosotros las vendemos en cuatro y medio. Tampoco es que lo hagamos mejor que el resto, es que con nosotros la gente no puede hinchar el precio, de modo que se vende rápido.

¿Por qué?

Como las inmobiliarias cobran a éxito, es decir, solo si venden la vivienda, el precio que la gente defina para su vivienda puede estar más hinchado porque si no lo venden, tampoco les va a costar nada. Nosotros cobramos 945 euros por un servicio de seis meses, se venda o no, y si el precio está demasiado alto, va a costar. Hay mucha gente que quiere especular con el valor de su vivienda, pero Housell les impide hacerlo.

Dice que espera que, en el futuro, vender una casa sea como pedir un Cabify, ¿qué barreras encuentran?

Las barreras legales no son las reales, lo que más nos frena en este sentido es la reticencia cultural. Es lo mismo pedir un taxi con una aplicación que vender una casa, ¿por qué no? Si tienes una marca que te genera confianza, unos procesos suficientemente transparentes y unos hitos que te avalan.

Tiene que cambiar mucho...

A mí me gusta pensar que aquí hay un win-win. Quiero visualizar que de aquí a tres años, Housell será una de las tres empresas más grandes de España en captación de inmuebles para la venta, pero sería un error arrogante pensar que las empresas grandes, como Don Piso o Tecnocasa, no van a evolucionar también en nuestra línea. Todos ganan porque entramos empresas como nosotros, a lo loco, con capital, que vamos a cambiar muchas cosas que luego las grandes copiarán, lo que va en beneficio del cliente. Hay más posibilidades de que Tecnocasa evolucione que de que nosotros seamos los líderes del mercado.

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