Javier Adame: “El futbolero quiere poder llevar su camiseta al trabajo y a cenar”

Es el consejero delegado de Coolligan, marca que aúna la moda con el fútbol

En 2017 facturó algo más de un millón de euros

Coolligan

Conversaciones sobre fútbol hay muchas. Conversaciones sobre fútbol que deparen en una empresa que factura más de un millón de euros por ejercicio, pocas. Hace ya cuatro años, en una tarde de 2014, Jon Segovia y Juan Sánchez, dos amigos como otros cualquiera, comenzaron a hablar sobre el deporte rey, los jugadores y equipos leyenda, las equipaciones irrepetibles y la camiseta con el dorsal del ídolo que pedían como regalo en navidad. “Son los cofundadores de Coolligan, tuvieron la idea de aunar el fútbol con la moda”, explica Javier Adame (Madrid, 1971), consejero delegado de la firma. La marca, que en el pasado año facturó más de un millón de euros, ya ha superado dicha cantidad en lo que va de 2018.

Coolligan decide explotar un nicho, el del fútbol, en el que la moda no se había atrevido a entrar. ¿Fue arriesgado?

Era impensable que uno de los deportes más seguidos en el mundo, la disciplina reina en España y Europa, no hubiese conseguido explotar su potencial en el mundo de la moda, como sí han hecho otros deportes como el rugby, el tenis o el polo. Quizá por eso, como no hay nada parecido a nivel global, hemos tenido tanto éxito. Crear una colección de ropa a través de la rememoración de la historia del fútbol parece sencillo, pero en realidad es una idea brillante. Ahora los futboleros pueden ir vestidos de su equipo no solo en el estadio el fin de semana, en la calle o en un ambiente informal. Pueden llevar la ropa de su equipo en el trabajo, en una reunión o incluso en un restaurante al que van a cenar.

Es cierto que a grandes rasgos el fútbol solo ofrecía ropa deportiva. ¿Le faltaba algo así al aficionado?

El aficionado quiere llevar ropa de fútbol en más ambientes que los tradicionales. Las prendas deportivas están pensadas para ocasiones muy concretas, y más allá de eso, como mucho para los perfiles más jóvenes. El aficionado, de cualquier edad, ahora puede llevar estas prendas en cualquier situación. Sin vergüenza. Coolligan primero empezó con polos, y rápidamente, por la demanda de los consumidores, amplió su catálogo a camisetas, pantalones, calzado y otros complementos como gorras o bufandas. Otro detalle que es muy importante es la respuesta del cliente femenino. La ropa de fútbol siempre ha estado mayoritariamente dirigida a los hombres. Nosotros hemos sacado líneas exclusivamente femeninas y cada vez nos compran más mujeres. La moda ha hecho que el público femenino pueda vestirse también con la ropa de su equipo.

La ropa de fútbol siempre ha estado dirigida mayoritariamente a hombres

 

¿Cómo deciden qué modelos y diseños lanzan al mercado?

Tenemos varias líneas de negocio. Una de ellas va orientada a replicar la camiseta que llevaba un equipo en una de sus noches emblemáticas, y la otra a buscar la prenda de un jugador en concreto y darle un toque diferente para que se ajuste a nuestra línea. Algunas, por sí solas, como la del portero de la Unión Soviética, Lev Yashin, con los cordones blancos originales en el cuello sobre fondo negro, quedan muy bien y no hace falta hacerles casi nada. Otras más modernas las rediseñamos para darles un toque más retro y vintage. Normalmente, las que son más antiguas tienen más glamour. Nos inspiramos en diseños originales para hacer moda de estilo retro.

¿Descubren historias nuevas del fútbol en estos procesos?

Muchas curiosidades e historias desconocidas. Puede parecer fácil elegir un diseño y llevarlo a la moda, pero no lo es. Hay que buscar en la historia del fútbol, bucear en partidos inolvidables, investigar sobre figuras como Cruyff, Maradona o Pelé, revisar archivos y tirar de hemeroteca. En el fútbol hay muchas historias de las que no tenemos conocimiento, e indagando es cuando descubrimos nuevas ideas.

Entonces, sus colecciones sirven también para ver la evolución de este deporte.

Se ve cómo era el fútbol hace 40, 50 y 80 años. De hecho, hemos querido dejar claro que no todo son equipos y leyendas. La historia también la hace la afición, y tenemos una línea de camisetas que muestra precisamente eso: campos embarrados repletos de aficionados mientras cae el diluvio universal, niños jugando en el patio del colegio, invasiones de campo del siglo pasado...

Siempre que hay eventos deportivos se nota en la facturación

 

Este verano ha habido Mundial, ya ha empezado la Liga... ¿Cómo influyen estos eventos en las ventas?

Siempre que hay eventos deportivos se nota en la facturación. De hecho, para el Mundial hicimos una colección concreta. También nos ayuda mucho el lugar en el que estamos, en la Travesía del Arenal. Es una zona muy turística y quien ve la tienda entra, porque el local tiene algo de museo.

¿En qué otros canales vende la marca?

Tenemos la tienda propia en Madrid, dos franquiciados en A Coruña y Málaga y 19 corners en El Corte Inglés. Estamos además en otras tiendas multimarca, que distribuyen diferentes firmas de moda. También es muy importante para nosotros el canal online, porque entendemos que pueden convivir entre ellos. Gracias a él estamos vendiendo mucho en países como México, Colombia, Argentina e incluso Australia. De momento es cierto que estamos centrados en España, pero estamos estudiando posibilidades de abrir el negocio a otras zonas del mundo.

Vendemos en México, Colombia, Argentina e incluso Australia

 

¿En algún mercado en concreto?

De momento no lo sabemos. Estamos viendo la demanda de los países que nos compran para saber hacia dónde enfocarnos. Pero vamos poco a poco. La marca está teniendo un crecimiento sostenible y continuado. Por ahora, lo que nos preocupa es la rentabilidad. Hay muchas marcas que quieren facturar muchos millones en poco tiempo y se olvidan de la rentabilidad. Para nosotros eso es ahora lo más importante.

En estos cuatro años, ¿cuántos modelos han lanzado a la venta?

Habremos sacado en torno a 200 referencias para todo tipo de material. Tenemos mucho margen de maniobra porque vestimos tanto a niños como a adultos. Mucha gente, además, nos da ideas de lo que le gustaría. Lo bueno es que somos un regalo muy fácil, y es un producto que compra desde el usuario final hasta el intermediario que quiere regalar algo sin equivocarse. Es muy difícil que a alguien que le guste el fútbol no le llame la atención nuestro material. Por eso tenemos un margen de devoluciones muy bajo.

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