El Gobierno aplaza la aprobación de la senda fiscal hasta quitarle al PP el veto del Senado

Cambiará la Ley de Estabilidad antes de llevar el déficit al Consejo de Ministros aunque incumpla el plazo que expira el lunes

Casado tratará de evitarlo acudiendo al Constitucional

Presupuestos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El Gobierno y Unidos Podemos pactaron la noche del miércoles la estrategia con la que tratarán de impulsar unos Presupuestos Generales con mayor gasto social para 2019. Su plan pasa por modificar con urgencia la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera, para sortear el veto de un Senado controlado por el PP a la nueva senda fiscal del Gobierno. Sin embargo, los populares de Pablo Casado avanzaron que acudirán a la justicia para impedirlo. Para asegurarse el éxito, e impedir que el tiempo comience a correr en su contra, el Ejecutivo anunció este jueves que no aprobará la nueva senda fiscal hasta modificar la norma.

La cuenta atrás iba a ponerse en marcha este viernes, cuando el Consejo de Ministros tenía previsto aprobar el techo de gasto y los nuevos objetivos de déficit que ha pactado con Bruselas: un 1,8% para 2019, un 1,1% para 2020 y un 0,4% en 2021 (frente al 1,3%, el 1,1% y el superávit del 0,1% que, respectivamente, había previsto el Ejecutivo anterior). Pero ese paso no se dará este viernes, aunque todo estaba ya preparado. En los últimos días, el Gobierno ya había logrado el preceptivo aval de las comunidades en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, gracias al apoyo de las autonomías socialistas, y presentado los objetivos presupuestarios a los ayuntamientos.

El objetivo era cumplir estos procedimientos, aprobar el plan y remitirlo de nuevo al Congreso de los Diputados antes del mes de plazo que el Ejecutivo tiene desde que su propuesta fuera rechazada el 27 de julio.

Ese plazo expira el lunes, pero el Ejecutivo está dispuesto a incumplirlo alegando que depende de la misma ley que aspiran a modificar. El Gobierno evita así remitir ya la nueva senda fiscal a la Mesa del Congreso que, controlada por PP y Ciudadanos, habría intentado fijar una fecha de votación temprana para limitar el margen de Moncloa para buscar apoyos y modificar la norma.

Ese cambio es ahora la prioridad del Gobierno, que ayer estudiaba si es posible hacerlo por decreto ley o, previsiblemente, si requiere de una proposición de ley y, por tanto, de más tiempo. Fuentes oficiales aseveraban ayer que hasta que no se lleve a cabo, la aprobación de la senda fiscal queda en suspenso. 

Por su parte, el PP avanzó que acudirá al Tribunal Constitucional para defender el artículo 15.6 de la norma, que da un poder de veto excepcional al Senado sobre la senda fiscal del que carece en cualquier otro campo. Si sus magistrados optan por dejar en suspenso el cambio de la ley, el Gobierno volvería a perder su ventaja.

En paralelo, grupos como el PNV o el PDeCAT avanzaban este jueves que están a favor del cambio con lo que, si los jueces no lo evitan, el horizonte se despejaría para el Gobierno. Si logra una mayoría simple para aprobar la senda fiscal, tendría hasta el 30 de septiembre (plazo que tratará de cumplir pero que puede dilatarse meses) para diseñar unos Presupuestos con mayor margen de gasto, pero con una negociación que no se antoja menos compleja. Si no lo logra, la gasolina del Ejecutivo de Pedro Sánchez comenzará a agotarse. En todo caso, el plan B sería prorrogar las cuentas de este año y aplicarlas con mayor sesgo social en 2019. 

Podemos renuncia a otra subida del déficit

“El Gobierno ha decidido que no va a renegociar el déficit con Bruselas”, expuso ayer el secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique. “No estamos de acuerdo pero pensamos que aun así hay margen para hacer avances sociales”, expuso en declaraciones a La Sexta, admitiendo que su formación renuncia a lograr un margen superior al 1,8% de déficit en 2019, que era una de las exigencias que habían puesto al Ejecutivo para apoyar su senda fiscal después de abstenerse en la votación de julio. “No hemos conseguido que el Gobierno asuma una actitud más progresista y valiente, para contar con mayores recursos”, sostuvo un día después de haberse reunido a negociar con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Sin embargo, Echenique adujo que subiendo los impuestos a grandes fortunas y empresas podrían lograrse los ingresos suficientes para costear las medidas sociales que aspiran impulsar.

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