El Ibex cuenta con un potencial del 8%: los retos del mercado hasta diciembre

Los expertos confían en que el selectivo concluya 2018 en los 10.400 puntos

La divergencia entre las medidas de la Fed y el BCE deberían favorecer la debilidad del euro e impulsar las Bolsas europeas

Ibex 35
La Bolsa española. EFE

Los inversores deben despedirse de las rentabilidades de doble dígito vistas en los últimos años en la Bolsa, pero esto no destierra a la renta variable como el activo estrella en los próximos meses. Esta idea, defendida por Bankinter en su presentación del tercer trimestre, es extrapolable al resto de analistas. “Nos encontramos con un caldo de cultivo más favorable para la Bolsa que para la renta fija. El mercado de bonos tendrá que lidiar con un escenario de subida de tipos. Esto se traduce en un previsible descenso de las valoraciones de los bonos con un vencimiento más lejano”, afirman desde Self Bank.

El consenso de los analistas coincide en señalar que si el Ibex 35 consigue desprenderse de la tendencia bajista que impera desde mayo de 2017, el selectivo podría concluir el año entre los 10.200 puntos y los 10.400. Desde los niveles de cierre del semestre esto supone conceder a la Bolsa española un potencial del 8%, ascenso que se limitaría al 3,5% al conjunto del año. Eso sí, el camino hacia esta meta no estará exento de obstáculos. Los expertos identifican los siguientes riesgos a tener en cuenta en los próximos seis meses.

Guerra comercial

La tensión entre EE UU y China aumenta día a día de tono. De momento el enfrentamiento no ha pasado de las declaraciones, pero las amenazas lanzadas por Donald Trump han sido suficientes para desatar la inestabilidad en los mercados, especialmente en el mes de junio. Diego Jiménez- Albarracín, responsable de renta variable del centro de inversiones de Deutsche Bank, defiende que el escenario central que manejan desde la firma pasa por anuncios con matizaciones. El presidente de EE UU seguirá combinando el lenguaje duro, más propio del asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, con un tono más moderado como el empleado por el secretario de comercio, Wilbur Ross.

A tres meses vista, desde Deutsche consideran que las tensiones no desaparecerán por completo, pero no prevén una guerra comercial mundial. No obstante, con Trump al frente de la Casa Blanca y las elecciones legislativas de 2019 en el punto de mira nada es descartable.

Política

El ruido político seguirá sonando en los mercados, especialmente en Europa, región en la que cada día se abren nuevos frentes. “Debemos estar preparados ante episodios negativos que puedan producirse de manera puntual. De las cuatro grandes potencias de la zona euro, ninguna puede presumir de demasiada estabilidad. Quizá Francia, aunque sin olvidar que la popularidad de Macron está descendiendo. España e Italia han estrenado Gobierno recientemente, y no con mayoría precisamente”, apuntan desde Self Bank. Ni siquiera Alemania escapa a la tormenta.
El Gobierno que permitió la renovación de Angela Merkel empieza a tambalearse después de que uno de los líderes, el CSU, lanzara un ultimátum a la canciller en materia de política migratoria. Merkel se enfrenta a una delicada situación pues deberá hacer algún guiño a la formación para evitar la ruptura, pero sin excederse, ya que podría perder el apoyo del partido socialista, el tercero en discordia.

Italia, que tras la formación de un Ejecutivo in extremis ha pasado a un segundo plano, podría protagonizar nuevos sobresaltos. Aunque sin llegar a poner en cuestión el futuro del euro, desde Deutsche Bank creen que su postura no será conciliadora.

Bancos centrales

La política monetaria continuará ejerciendo la influencia que detenta desde el estallido de la crisis. Con la Reserva Federal acelerando el proceso de subida de tipos, el BCE se enfrenta en septiembre a una reducción del volumen de compras. Eso sí, los inversores pueden estar tranquilos. Los estímulos en la zona euro seguirán apoyando a la economía y la recuperación de las Bolsas. Solo el bancario seguirá padeciendo el lastre que supone el hecho de que los tipos de interés continúen en mínimos históricos hasta bien entrado 2019. La revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de la zona euro por parte del BCE da manga ancha a Mario Draghi para prolongar los estímulos.

La Reserva Federal, por contra, se ha marcado como objetivo evitar el recalentamiento de su economía. Con una tasa de paro por debajo del 4% y un economía creciendo a tasas del 2%, Jerome Powell tiene previsto acelerar la subida de tipos en EE UU. En lo que queda de año la Fed elevará las tasas otras dos veces más, hasta un total de cuatro. Esta divergencia de política monetaria entre la zona euro y EE UU debería verse reflejada en el tipo de cambio. El euro, que ha caído un 6,65% desde los máximos anuales de 1,25 billetes verdes, debería seguir perdiendo fuelle. Bankinter rebaja su previsión para la divisa europea, desde los 1,17 dólares hasta los 1,14. Esto debería servir de revulsivo para las Bolsas europeas, unos índices netamente exportadores.

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