Almirall descarta cuatro de sus fármacos en I+D en tan solo nueve meses

Rechaza un producto contra la psoriasis

Se suma a un retraso en la previsión de autorización para otra terapia

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No corren buenos tiempos en Almirall. Desde que hace un año el laboratorio anunciara una rebaja considerable de sus beneficios, la compañía no vive sus mejores momentos. Entró en pérdidas, el negocio de Estados Unidos se vio en profundos problemas, la familia Gallardo cesó al anterior consejero delegado y, en tan solo nueve meses, ha descartado seguir con la investigación de cuatro nuevos fármacos en los que la empresa estaba trabajando, además de reconocer el retraso en el registro en la Unión Europea de su medicamento con más potencial.

Este lunes, la compañía anunciaba que ha decidido no continuar con la investigación en fase II (la segunda etapa de ensayos clínicos con pacientes) de su medicamento PAT001 frente a la ictiosis (una enfermedad cutánea). El laboratorio reconoce que los potenciales ingresos futuros no compensaban el esfuerzo inversor en esta I+D. La crucial innovación de cualquier farmacéutica es muy costosa tanto en tiempo como en recursos, ya que destinan habitualmente decenas o centenares de millones de euros y alrededor de una década en cada terapia. Y muchas de ellas fallan.

El laboratorio, fundado en 1943 por la familia Gallardo, ha sufrido una tremenda transformación desde 2014. Ese año, vendió a la multinacional británica AstraZeneca su potente negocio respiratorio, que le reportó un desembolso inicial de 653 millones de euros y hasta unos 1.562 millones en pagos futuros. A partir de entonces, decidió dar un giro y especializarse en el negocio dermatológico. Pero los resultados todavía no han llegado.

La empresa hizo adquisiciones en EE UU, como Aqua y Thermigen, y la suiza Poli Group, que le han traído unos cuantos problemas. La filial estadounidense Aqua provocó el profit warning del laboratorio en julio del año pasado. Eso causó que el valor de sus acciones cayesen un 45% en un mes, desde los 14,4 euros. Tras recuperarse más de un 25% este año, los títulos cerraron a un precio de 11,06 euros en la sesión de este martes, con una capitalización bursátil de 1.880 millones.

A su vez, cerró el ejercicio de 2017 con pérdidas de 304 millones, atribuibles en gran parte de Aqua, que provocaron la sustitución del primer ejecutivo del negocio americano, Ted White, por Ron Menezes, un directivo con experiencia en el campo de la dermatología.

Pocas semanas después, a finales de agosto, cesaba el consejero delegado del grupo, Eduardo Sanchiz, y era sustituido por el belga Peter Guenter, que hasta entonces ejercía como vicepresidente mundial de la multinacional francesa Sanofi. Unos meses antes, la compañía había fichado a Bhushan Hardas, procedente de Allergan, como vicepresidente ejecutivo de I+D.

El consejero delegado y el director científico han revisado en los últimos meses la cartera de fármacos en investigación, aunque sigue la apuesta por la dermatología, campo en el que la empresa ve una gran oportunidad de mercado. Adicionalmente a la renuncia hecha púbica el lunes, en septiembre cesó en el ensayo clínico en EE UU para dos terapias, destinadas a la omnicosis (fármaco P3058) y a la psoriasis de uñas (P3073), ambas procedentes de la compra de Poli Group. En octubre, descartó también P3073 para Europa.

Además, en noviembre, informó que el lanzamiento de su fármaco más prometedor, un producto biológico innovador llamado tildrakizumab frente a la psoriasis se retrasa desde mediados de este año hasta el segundo semestre o, incluso, para inicios de 2019. Almirall se hizo con la licencia de esta terapia (original del laboratorio indio Sun Pharma) para comercializar el producto en Europa.

Tildrakizumab, frente a la psoriasis, ya se comercializa en EE UU y compite con el superventas Humira (el medicamento con más ingresos del mundo: 14.978 millones de euros en 2017). Almirall prevé que le aporte más de 250 millones en ingresos cuando la UE lo autorice.

Sigue la investigación

Historia. La cotizada catalana está controlada por Jorge y Antonio Gallardo, que disponen de un 66% del capital. De esta laboratorio salieron grandes productos de la I+D farmacéutica española, como Ebastel (su fármaco más vendido el pasado año, con 53,2 millones de euros en ventas), Almax (25,8 millones) o Eklira (vendido a AstraZeneca).

Productos. Cuenta actualmente con una cartera de siete productos en diferentes fases de desarrollo. El más avanzado es tildrakizumab, que se encuentra en fase de registro ante las autoridades comunitarias. Su medicamento Skilarance, también contra la psoriasis, ya se comercializa en Europa, pero la compañía puede presentarlo a registro en otros países. En fase III (la última en estudios con pacientes) dispone de otras tres terapias y, por último, frente a psoriasis y dermatitis atópica investiga en sendas fases iniciales.

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