La UE debe tender la mano a Trump con los aranceles al motor

Ofrecer rebajarlos mermaría su orgullo, pero saldría a cuenta

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de EE UU, Donald Trump, en la reunión del G7, el pasado día 7 en Charlevoix (Québec, Canadá).
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de EE UU, Donald Trump, en la reunión del G7, el pasado día 7 en Charlevoix (Québec, Canadá).

Ante a un posible ojo por ojo comercial con EE UU, la UE tiene dos desagradables opciones: igualar sus medidas o tender la mano. Ofrecer rebajar los aranceles sobre las importaciones de automóviles mermaría el orgullo europeo, pero podría evitar más daños económicos.

La tensión es obra de Donald Trump. Ha impuesto aranceles sobre acero y aluminio a aliados como UE, Canadá y México, e iniciado una investigación sobre las importaciones de coches, camiones y componentes que podría traer nuevos aranceles. Europa respondió con planes de gravar productos de zonas que votan republicano, como el bourbon de Kentucky. Podría responder de nuevo si Trump sigue adelante con los aranceles a los automóviles, que podrían llegar al 25%, según el WSJ.

Es mejor frenar la escalada. Los aranceles propuestos por Trump costarían a Volkswagen, Daimler y BMW unos 4.600 millones de euros si absorbieran los costes, según Evercore ISI, y es poco probable que la OMC disuada a Trump.

La UE tiene una zanahoria que ofrecer. La principal queja de Trump es que Europa cobra un arancel del 10% sobre las importaciones de vehículos de EE UU frente al 2,5% que cobra este. En realidad, solo 1.000 millones del total de 6.500 millones de euros de importaciones estadounidenses de turismos producidas el año pasado estuvieron sujetas al impuesto completo, según la UE. Compañías estadounidenses como Ford se han alejado de las berlinas que prefieren los europeos, así que es poco probable que de repente empiecen a vender más que Volkswagen y compañía.

Tendría costes. Las normas de la OMC implican que Europa tendría que bajar los aranceles para todos, aumentando la amenaza de los baratos coches eléctricos chinos. Pero los aranceles, que en última instancia castigan a los consumidores, son la solución equivocada. Es mejor que Europa incentive una mayor inversión en vehículos eléctricos, como ha hecho China.

La jugada también podría verse como una recompensa a las payasadas de Trump, sentando un mal precedente. Condicionando la medida a que EE UU reduzca sus propios aranceles y usándola como incentivo para negociar, Europa puede eliminar ese riesgo. En todo caso, es mejor que contribuir a la guerra comercial total.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

Normas