Las personas, en el centro de la Industria 4.0

Sisteplant ha desarrollado un sistema para adaptar el capital humano a un nuevo contexto

La tecnología solo cobra sentido cuando facilita el trabajo de la gente

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La Industria 4.0 está transformando las organizaciones más de lo que cabía imaginar. En este nuevo contexto, el capital humano es fundamental, tanto para que una empresa alcance la cima como para que se mantenga en ella. Sin embargo, las personas suelen ser las grandes olvidadas de este proceso de evolución.

Hace unos meses, el recién nombrado ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, era noticia al quejarse de lo complicada que le parecía la nueva tarjeta de transporte de la Comunidad de Madrid. Resulta irónico que un astronauta tenga dificultades para manejar una herramienta pensada para todos los ciudadanos, pero la anécdota ilustra un problema frecuente. “La tecnología no es fácil de manejar, se crean cosas que parece que van a gestionar robots”, criticó el vicepresidente ejecutivo de Sisteplant, José María Borda, durante la presentación de Human 4.0, un modelo organizativo que busca ayudar a las empresas a adecuar sus plantillas a la Industria 4.0.

El directivo auguró que “va a haber una brecha muy grande entre lo que puede lograr la tecnología y lo que son capaces de manejar las personas”. Sin embargo, estas últimas son un motor fundamental, ya que como señaló el director de organización e innovación de Sisteplant, David López, “la adquisición de tecnología no repercute por sí misma en la cuenta de resultados, lo que puede implicar una ventaja competitiva es la explotación que se haga de la misma, y de eso se encargan las personas de la organización”.

No obstante, este capital humano también requiere una transformación. “Hay que dejar de pensar que la robotización es una corriente que nos va a arrastrar y empezar a tomar decisiones”, sentenció López en relación a la posibilidad de que la digitalización destruya empleos. Para el directivo, los trabajadores, y especialmente los operarios, tienen que reconvertirse. Por su parte, las empresas deben impulsar este proceso facilitando el acceso a las herramientas y la formación necesaria.

El experto en innovación describió al operario 4.0 como un “ingeniero de su propio proceso”. Este nuevo perfil se postula como personas capaces de diagnosticar fallos, de resolver averías, de analizar causas y de interpretar gráficos de comportamiento. Deben tener conocimientos tanto de machine learning como de fabricación y ensamblaje, ya que a pesar del desarrollo de las máquinas, estas siguen sin ser capaces de resolver todos los procesos. El directivo se refirió a ellos como operadores aumentados, pues considera que las nuevas tecnologías logran aumentar sus capacidades físicas y sensitivas. Las primeras por los robots y exoesqueletos, las segundas gracias la realidad aumentada y la inteligencia artificial. Y es precisamente aquí donde “toda esta tecnología cobra sentido, porque ayuda de verdad a realizar el trabajo de las personas”, sentenció López.

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