El parón en China provoca un frenazo de la inversión extranjera en el mundo

Cayó un 23% en 2017 hasta sumar 1,22 billones de euros

El gasto de empresas chinas se recortó en 600.000 millones

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La inversion extranjera en el mundo se desplomó en 2017. Las cifras de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad por sus siglas en inglés) muestran como las operaciones de compra y venta de activos en el mundo cayeron un 23% desde los 1,59 hasta los 1,22 billones de euros. Este desplome, que sitúa la inversión mundial por debajo de la media registrada en los últimos diez años, se ha producido por el menor número de operaciones y por el descenso de valor de las mismas. “El ajuste fue provocado en gran parte por el descenso del 22% en el valor de las compras y adquisiciones. Pero además de que el número de operaciones fue excesivamente alto doce meses atrás, el descenso en 2017 ha sido significativo y ha estado muy centrado en la inversión productiva”, subraya el informe. Este tipo de operaciones, aquellas que generan actividad y empleo y no está ligada a intereses financieros, cayó un 14%, hasta los 615.000 millones de euros. 

Y los tres grandes protagonistas de la estadística son China, EE UU y Reino Unido. La inversión desde China, el mayor exportador del mundo y el segundo mayor inversor tras EE UU, retrocedió en 2017 un 36,3% desde los 167.520 hasta los 107.000 millones de euros. En este retroceso de 60.520 millones han tenido un peso definitivo dos factores. Por un lado, el cambio de política económica del Ejecutivo chino, impulsando la demanda interna en detrimento de las exportaciones, provocó el cierre del grifo del crédito público hacia los grandes inversores que protagonizaron las grandes inversiones de años precedentes, como Fosun, Wanda o HNA, entre otros. En el otro lado, el veto de algunos países a la entrada descontrolada de capital chino o asiático, como el de Alemania a la compra de la compañía de semiconductores Aixtron por la china Fujian Grand Chip por 670 millones de euros o el de EE UU a la adquisición de la norteamericana Broadcam por la firma de Singapur Qualcom por un importe de 95.000 millones de euros. Esos dos vetos fueron justificados por la entrada de capital extranjero en sectores estratégicos.

EE UU repite como el mayor emisor y el mayor receptor de fondos en 2017

 El repliegue de China ha sido aprovechado por EE UU para afianzar su posición como mayor inversor del mundo y mayor receptor del mundo. En concreto, el flujo de capital estadounidense a otros países ha crecido un 21,7% hasta los 292.300 millones de euros, duplicando el registro del segundo en la clasificación (Japón, con 136.750 millones) y triplicando al tercero (China). Pese a desplomarse un 40% la entrada de inversiones, EE UU también se ha situado como el mayor receptor de capital extranjero, con 235.000 millones de euros, frente a los 116.240 millones de China y los 88.890 de Hong Kong. 

El tercer protagonista es Reino Unido, que a mediados de 2016 aprobó en un referéndum la salida de la Unión Europea. Esa decisión, cuya entrada en vigor no se producirá al menos hasta 2019, provocó un frenazo sin precedentes de la entrada de inversión extranjera al Reino Unido, ya que no aparece entre los 20 mayores receptores de capital. La salida de la UE, sin embargo, no ha eliminado el apetito de las empresas británicas por crecer a través de compras en otros países. De hecho ha pasado de la posición 158 a la cuarta al registrar compras por valor de 85.700 millones de euros. Entre ellas dos de las operaciones más importantes del pasado ejercicio, como la compra de la norteamericana Reynolds por British American Tobacco, valorada en 42.500 millones de euros, o la adquisición de la también norteamericana Mead Johnson Nutrition por Reckitt Benckinser por 14.500 millones.

El brexit saca a Reino Unido del top 20 de los países atractivos para invertir

La estadística elaborada por Naciones Unidas muestra resultados contrapuestos para España. Por un lado, la economía española pierde atractivo como destino inversor. En 2017 recibió 19.000 millones, 1.000 millones menos que doce meses antes (un -5%). Pese a ello gana una posición en el ranking mundial, pasando de la decimoctava a la decimoséptima posición, al haber sufrido un deterioro menor que otros países. En el otro lado, las empresas españolas han aprovechado los beneficios procedentes de la recuperación de la demanda interna, que acumula tres años consecutivos de subida, para seguir creciendo en el extranjero. La inversión creció un 7,9% al pasar de 32.500 a 35.000 millones, lo que le supone ganar una posición hasta el décimo puesto.

 

 

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