Matemáticas, lengua, inglés y también clase de sostenibilidad

Ciudadanía sostenible es la asignatura que se quiere impartir.

En 2022 se incorporará al currículo y a la función docente.

Matemáticas, lengua, inglés y también
clase de sostenibilidad

Asegurar una educación de calidad e inclusiva que permita a todos adquirir los conocimientos necesarios para promover un desarrollo sostenible es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) acordados como parte de la Agenda 2030. Y aunque despacio, se van dando pasos.

“Ya no es solo teoría”, anuncia Juan Francisco Montalbán, embajador en misión especial para la puesta en marcha de la Agenda 2030 en España. “En el plan de acción que llevamos un año diseñando, y que será aprobado de forma inminente, se ha introducido una medida para impulsar la formación de los niños en estos valores cívicos y compromisos imprescindibles que acabarán cristalizando en las actitudes consecuentes y responsables que urgen y que deben impregnar todo el sistema educativo. Por eso, en 2022 se irá incorporando a la función docente y en 2025 se exigirá en la cualificación del profesorado, según la agenda”, precisa.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) no se cansa de insistir: “La falta de capacitación profesional es un obstáculo para hacer realidad la transición a una economía verde”. “¿Y qué mejor caldo de cultivo que la propia escuela?”, considera Ignacio Guadix, responsable del área de educación en derechos de Unicef.

Durante este curso, los más de 5.000 centros adscritos a su programa, han trabajado en “1.001 proyectos por el planeta, una iniciativa que se impulsó tras descubrir que el cambio climático está entre las preocupaciones prioritarias de los más pequeños. Una oportunidad para que se movilicen y sean ­activos en un tema que viene, por tanto, de su mano. No olvidemos que uno de sus derechos es el de participación y de ser respetados. Y puesto que la sociedad ha cambiado, el sistema educativo debe adaptarse. Son muchos los centros que están en ese esfuerzo, aunque aún falta que ese eco y esas inquietudes se generalicen”, añade Guadix.

El cambio climático es una de las primeras preocupaciones de los niños, según una encuesta de Unicef

Desde la Fundación Alternativas y la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS) también contribuyen a este debate desde hace tiempo con su informe Educación para la sostenibilidad en España: reflexiones y propuestas, y su reclamación “para hacer transversal lo sostenible en los programas curriculares de la enseñanza reglada”, tal y como destacan desde la fundación.

“El currículo educativo de los niños de primaria y secundaria debe incluir un contenido de cultura de la sostenibilidad o ciudadanía sostenible y, posteriormente, crearse un crédito a nivel universitario”, incide Miguel Ángel Moratinos, presidente de REDS. “No puede ser que se les pregunte a los estudiantes qué son los ODS y no tengan ni idea, cuando la sostenibilidad debe estar en el ADN educativo. Es una cuestión cultural, de actitud, de compromiso, y la universidad jugará un papel clave, dando un paso más allá, proponiendo, investigando, no solo intramuros, como hasta ahora. Hemos puesto en marcha siete MOOC [cursos gratis online] con contenidos que capacitan en la materia”, sostiene.

¿Asignatura independiente, única o transversal? El cómo no importa tanto sino agilizar su implantación, coinciden los expertos. “El compromiso debe empezar en la escuela. No es justo que los más pequeños hereden nuestros problemas. Esto requiere pactos intergeneracionales que nos incluyan tanto a los causantes de los desequilibrios como a los que van a pagar las consecuencias”, indica Montalbán.

Menos palabras, más árboles

Plant for the Planet ya ha plantado más de 15.000 árboles en España; de estos, unos 4.100 desde principios de 2017 hasta finales de 2018, según se prevé, lo que evidencia el buen ritmo de esta iniciativa mundial que busca la sensibilización de niños y adultos en aras de la justicia climática.

Global y local. En palabras de su director, Jordi Juanós, “se trata de un movimiento global y a la vez local, que suma a unos 70.000 niños y jóvenes, con dos objetivos: identificar y capacitar a futuros líderes, emponderándoles a través de una red de embajadores –niños que destacan en sus colegios y también hijos del staff de empresas implicadas en lo sostenible– y, además, compensar las emisiones de CO2 mientras se avanza hacia la neutralidad global del carbono”.

Embajadores. Las academias organizadas por Plant for the Planet han acogido a unos 3.000 menores en estos cinco años que lleva funcionando en España. Irina Samy, la primera embajadora que ha cumplido la mayoría de edad, coordina ahora la red. No obstante, su origen se remonta a 2007 en Alemania, a partir de un trabajo escolar sobre cambio climático de Felix Finkbeiner. Clima Rural-Teruel es la propuesta novedosa de la organización que aúna los dos retos comentados y que se replicará en “Galicia, Gran Canaria y quizás Mallorca, en un intento de revitalizar las zonas rurales, reforestando aquellas dañadas”, explica Juanós.

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