El BCE recuerda a Italia que impone condiciones a cambio de su ayuda

Constancio advierte que la compra de deuda en favor de un país concreto implica ajustes

Los expertos apuntan a la falta de compromiso con el euro de la Liga y 5 Estrellas

Vítor Constancio, vicepresidente del BCE
Vítor Constancio, vicepresidente del BCE Reuters

La dura reacción del mercado a la grave crisis institucional que atraviesa Italia trasladó hoy a los inversores a las jornadas aciagas de 2012, en plena crisis de deuda soberana. En aquel verano el presidente del BCE Mario Draghi logró apagar el incendio al anunciar, en un discurso ya histórico, que había todo lo que fuera necesario para proteger al euro. El mercado sigue confiando hoy día en que el BCE volverá a actuar en caso de que el proyecto europeo esté en peligro, si bien la propia institución se encargó de recordar cuáles son sus condiciones para hacerlo y que, en todo caso, no son las que ahora presenta el desafío lanzado por la Liga y 5 Estrellas en su pulso con el presidente de la República italiana.

El vicepresidente del BCE Vítor Constancio, que este mismo jueves deja su cargo, señaló ayer que “toda intervención debe contribuir al cumplimiento de nuestro mandato y está sujeta a condiciones”. Constancio advirtió que el programa OMT del BCE –que Draghi no tuvo necesidad de activar puesto que su mensaje bastó para tranquilizar al mercado– permite a la institución adquirir bonos de un país en dificultades, aunque a cambio de que este se someta a un programa de ajuste y a la disciplina en sus cuentas públicas. “Las reglas son muy claras sobre esto. Todo el mundo debería recordarlo. Italia conoce las reglas. Quizás deberían echarles otro vistazo”, señaló tajante el portugués en una entrevista con el semanario aleman Der Spiegel.

El rendimiento del bono italiano llegó a superar hoy el 3,3%, lejos aún del 6% alcanzado en verano de 2012. Pero la intensidad del alza de rentabilidades en la deuda soberana europea hizo ayer a muchos inversores volver sus ojos hacia el BCE. “No compartimos la confianza de muchos de nuestros clientes en que el BCE puede ofrecer un sólido freno al aumento de las primas de riesgo o a la economía en el largo plazo”, puntualizan desde Citi. El banco estadounidense también recuerda que el programa OMT se activa precisamente para garantizar el compromiso de un gobierno con la sostenibilidad de su deuda y la integridad de la zona euro. La actual situación en Italia “es muy diferente”, según Citi, con un gobierno que con un discurso que implica “un menor compromiso con la integridad del euro”.

Para el economista jefe de Julius Baer, Janwillem Acket, los problemas por los que atraviesa Italia podrían forzar al BCE a buscar otra estrategia para mantener las primas de riesgo bajo control. El experto añade sin embargo que prevé que el BCE finalice sus compras en septiembre. “Cualquier concesión a la presión política, como la prolongación del QE iría en detrimento de la credibilidad del BCE y del euro, que esperamos se recupere frente al dólar en los próximos doce meses”.

El actual programa de compras de deuda (QE) no permite la adquisición de bonos en favor de países concretos. Las adquisiciones se realizan en proporción al peso de cada país de la zona euro en el capital del BCE. 

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