La crisis política deja en el alero infraestructuras por 20.000 millones

La relicitación de las radiales, el PIC o los planes inmobiliarios de Aena, serían revisados por un nuevo Gobierno

El PSOE apuesta por cambiar las fórmulas de planificación

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

La inestabilidad política es sinónimo de parón en la obra pública, y el sector de la construcción asiste con fuerte incertidumbre a la crisis abierta tras la sentencia del caso Gürtel y la moción de censura presentada por el PSOE contra el Gobierno de Mariano Rajoy. Hasta en círculos socialistas ven complicado un pacto de fuerzas si el partido de Pedro Sánchez no acepta condiciones, pero todo está abierto.

En lo que toca a los principales planes de inversión pública, la presente legislatura ha dejado no pocos capítulos de desencuentro entre el ministro Íñigo de la Serna y los portavoces de la oposición en la Comisión de Fomento del Congreso. Y es que, tras un periodo de fuertes restricciones presupuestarias, 2018 está siendo el de la reactivación de la planificación, pero se ha hecho sin contar con el pacto nacional por las infraestructuras, que aún trata de cerrar el ministro, y con habitual recurso a la inversión privada.

El Grupo Socialista ha venido demandando nuevos métodos de análisis y planificación, y toda la oposición hizo piña, por ejemplo, contra un proyecto clave como es la relicitación de las autopistas radiales y las concesiones de próximo vencimiento.

De haber cambios, ingenierías y constructoras pedirán que se blinde la inversión prevista en los Presupuestos del Estado

Entre las distintas opiniones sondeadas por este periódico son mayoría quienes creen que, de salir adelante un cambio de Gobierno, se blindarán actuaciones ya en marcha. Eso sí, el calendario se vería afectado por el asentamiento de un nuevo Ejecutivo y la esperada convocatoria de elecciones. “Respetamos lo que está pasando como parte del juego democrático, pero desde la ingeniería demandaríamos que se preservaran las partidas de inversión de los Presupuestos Generales del Estado con el fin de evitar la paralización del país”, afirma Juan Lema, presidente de la patronal de la ingeniería Tecniberia.

La incertidumbre, más bien, se cierne sobre planes anunciados, aún por licitar y con mayor carga política que el avance del AVE o la conservación de carreteras. Es en este terreno donde el actual gabinete de Fomento ha anunciado proyectos por unos 20.000 millones que han sido recibidos como maná por la ingeniería, la construcción y sectores afines.

Entre ellos figura la próxima relicitación de las autopistas quebradas y rescatadas por Fomento, que espera captar alrededor de 1.000 millones de euros ofreciendo de nuevo las ocho autopistas al sector concesional. “Desde la oposición hemos insistido en que al menos debe estudiarse la posibilidad de que sea la pública Seittsa quien gestione esos activos”, comenta uno de los beligerantes con Fomento.

En espera está la aprobación definitiva del pliego para las obras del Plan Extraordinario de Inversión en Carreteras (PIC), donde se prevén actuaciones por 5.000 millones acometidas por el sector privado a cambio de peajes en sombra (pago por la disponibilidad de las infraestructuras y no por el tráfico atendido). El modelo no chirría ni a PSOE ni a Ciudadanos, pero la primera de las fuerzas siempre ha echado de menos una mayor transparencia en la elección de los proyectos.

Íñigo de la Serna también viene de anunciar las líneas maestras del desarrollo urbanístico del aeropuerto de Barcelona-El Prat, con obras por 1.265 millones a 20 años, y ha hecho lo propio con el plan de negocio para ocupar el suelo libre de Madrid-Barajas, con actuaciones previstas en 3.000 millones a 40 años vista. Dos iniciativas a largo plazo, pero que tienen previsto arrancar en este mismo ejercicio, y de las que la oposición asegura que necesitaría tiempo para el estudio en detalle.

Las voluminosas partidas para modernizar las Cercanías de Cataluña y Madrid, con 4.000 y 5.100 millones, respectivamente, también dependen de que el Gobierno empiece a lanzar obras, así como los concursos para la renovación de la flota de Renfe.

La del economista José Carlos Díez fue ayer una de las voces críticas contra los mensajes apocalípticos del Gobierno en materia económica. Desde su punto de vista tocaba tranquilizar a la opinión pública sobre el estado de la economía: “El empleo crece y las previsiones de los modelos de la Airef es que siga creciendo. El Tesoro ha cubierto buena parte de las emisiones del año y cuenta con un colchón de liquidez elevado; los ingresos públicos van bien; el BCE va a comprar la mayor parte de lo queda por emitir hasta final de año, y las agencias nos están subiendo el rating”. Díez, defensor del cambio de Gobierno, carga contra la filtración de un cálculo del Ejecutivo sobre el impacto de la moción de censura: serían 5.000 millones de lastre contra la economía, según un mensaje que, a su juicio, recupera la política del miedo.

“En condiciones normales, si se resuelve rápido la crisis institucional y España tiene un presidente del Gobierno con apoyo mayoritario en el Congreso, algo que hoy no existe, la tensión sería transitoria y el BCE se encargaría de sofocar el incendio”, concluye este economista, habitual entre los críticos con Rajoy.

Los Presupuestos siguen su camino

Dos procesos paralelos. El proyecto de PGE debe aprobarse en la penúltima semana de junio, manteniéndose los plazos pese a la moción de censura.

Previsiones al alza. La inversión de Fomento prevista para este 2018 crece hasta tres veces más que los Presupuestos del Estado. Las cuentas reservan 8.900 millones para la inversión del departamento que lidera De la Serna, un 60% por encima de la obra ejecutada en 2017. Un 48% del total irá al ferrocarril, mientras las carreteras se llevan el 25%.

El tren sigue siendo la estrella. El Corredor Mediterráneo es en 2018 el gran polo de atracción de la inversión de Fomento, con 923 millones, un 23,4% más que en 2017. El AVE a Galicia tiene actuaciones presupuestadas en 757 millones; al Corredor Norte le corresponden 661 millones, con un 26% de alza, y al AVE a Extremadura se dedicarán 283 millones, un 9,1% más.

Inyección a las Cercanías. La red convencional de ferrocarril recibe un 63% de inversión extra, hasta los 848 millones.

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